sábado, 28 de enero de 2017

madre no hay más que una: resumen del primer mes de BLW

El 21 de enero, Juan, mi #bebébracero, cumplió ocho meses y ya estoy en condiciones de hacer balance del primer mes de BLW, destete dirigido, alimentación complementaria o como sea que le llame cada uno a que el niño empiece a comer.

Los primeros días fueron una tortura, el Chino y yo lo pasábamos muy mal viendo cómo Juan se metía en la boca el brécol, la pera o lo que tocase, por si se ahogaba. Sin embargo, a él no le pasó nada y los que nos ahogábamos erámos nosotros, de aguantar la respiración por los nervios ante un posible accidente... Poco a poco nos hemos ido acostumbrando y las veces que Juan se ha atragantado (que no ahogado), ha tosido  y ha sacado de la boca el trozo que estuviera masticando, sin problemas. Esto es MUY difícil de asimilar cuando estás empezando, a mí me ha costado muchísimo, por no hablar de las abuelas que en cuanto pueden, nos preparan un puré "por si acaso".

Con una lista que saqué de Trucos de familia, empezamos a darle a probar comidas, y ya tiene hasta favoritas. Hasta el momento le hemos dado patata, calabaza, zanahoria, pera, plátano, naranja, mandarina, arándanos, caquis, brécol, guisantes, calabacín, manzana (asada), pasta (macarrones, espaguetis y fideuá), pan, pollo y ternera. Hace un par de días probó el huevo, y por ahora lo tolera bien... Lo que más le gusta es la fruta, sobre todo las naranjas, que le damos en gajos muy bien pelados.

Como todas las personas, hay días que come más y otros menos; estuvo resfriado y apenas comió sólido, pero además yo todavía tengo el runrún de que con una cucharada de puré se ingieren muchos más nutrientes que con medio plátano, pero ahí estoy, venciendo miedos y reticencias para intentar que no le coja manía a la comida y, sobre todo, a la verdura (ahí está su hermano mayor que ahora no quiere ni ver el verde...).

Por ahora la leche (materna y biberones, sin cereales) sigue siendo la base de su alimentación. Después de leer "mi niño no me come", de Carlos González, y de hablar con una buena amiga mía, madre de un niño pequeño que come de todo, que es mi referente en este tema, me he podido quitar casi por completo la pirámide nutricional que todos conocemos, y sobre todo prejuicios sobre las capacidades del bebé.

estoy leyendo este libro, con ideas de comidas para no darle siempre lo mismo, y que podamos compartir menú


En conclusión, el balance hasta ahora es muy positivo. Juan ya tiene bien asimilada la función de la comida, le gusta comer y prueba todo. Como es tan pequeño adaptamos nuestra comida a sus necesidades, pero la idea es que antes de los dos años coma lo mismo que nosotros (más o menos, claro, no le vamos a dar guindilla...).

¡Buen día!

jueves, 26 de enero de 2017

lecturas 2017: la carne

Se nota que tener actualizado el blog no estaba entre mis propósitos de año nuevo, pero es que además se me ha juntado una cosa (mucho trabajo, además de cumplir mis 40 horas y las dos horas que paso en los trayectos) con mi vida normal de madre (tareas del hogar-aunque compartidas y con ayuda, lleva mucho tiempo) niños y oyes, dormir lo que se pueda. En fin, que por aquí no me he pasado pero lo bueno de tanto metro es que me cunde mucho con la lectura y ya he terminado unos cuatos libros, que además me sirven para dar un poco de contenido al blog a falta de algo interesante que contar (eufemismo para no decir que no hay nada que contar)

El último libro que he terminado es "La Carne", de Rosa Montero. Me lo regalaron los Reyes (bajo petición). La historia, o lo que se puede contar de la historia, es lo que se lee en la contraportada: una mujer de 60 años, soltera, guapa, contrata a un gigoló para que le acompañe a la ópera para dar celos a un examante (casado, más joven, a punto de ser padre). Un acontecimiento inesperado cambia lo que iba a ser algo puntual y la historia se convierte en una relación muy intensa.

Hasta aquí lo que se puede contar.

Lo que más me ha gustado: la narración paralela de las vidas de escritores malditos, que se van intercalando con la historia principal. Si habéis leído a Rosa Montero en EL PAÍS ya conoceréis bien su maestría para relatar biografías, y esa maestría la ha trasladado a algunas novelas (la loca de la casa, la ridícula idea de no volver a verte). Aquí hace lo mismo, incotroduciendo como apuntes personales del personaje principal de Soledad Alegre, que se encarga de comisariar una exposición sobre escritores malditos en la Biblioteca Nacional.

El título es, desde luego, muy descriptivo: la historia es muy carnal, habla de una necesidad que sale de dentro, que nos supera como especie racional, que puede con todo (o casi todo). El final me ha decepcionado un poco, pero no puedo decir por qué, estropearía un poco la trama...

(pero lo recomiendo)


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