martes, 14 de febrero de 2017

tentaciones para marzo

Sólo estamos a mitad del mes más corto del año, pero ya os lo digo: a mí febrero se me hace siempre muy largo, como si la cuesta de enero se alargase hasta alcanzar un ángulo recto al cambiar de mes.

Subconscientemente me pongo a buscar planes para marzo, como si febrero no existiera, y claro, se me hace eteeeeeeeeeeeerno...

Por ejemplo; tengo en mente hacer un curso de pan de masa madre, en El Horno de Babette (aquí). Lo malo es que dura dos días y si dejo al Chino tanto tiempo solo ante el peligro, es posible que me encuentre las maletas en la puerta cuando vuelva.




Aunque lleve ya seis meses sin compras, y sigo con mi reto de #unañosincompras, qué queréis que os diga, en ocasiones quiero recaer y comprar. Por ahora las tentaciones las he solventado sin problemas, y es que, de verdad, no necesito nada. Pero como sigo recibiendo publicidad en mi correo, pues quiero...

Unos pantalones de yoga. Bueno, estos pantalones:



Son de nike, una marca muy cara pero que, maldita sea, queda mejor que otras más baratas. En realidad no necesito unos pantalones para ir a yoga, sólo voy un día a la semana a un centro de mi barrio que es muy relajado en cuanto a "etiqueta" (nada que ver con mis días de O2 de Lista, el mejor -y más fashion- gimnasio en el que he sudado). Total, que entre que no los necesito y no tengo tiempo de ir a comprar nada, no parece que vaya a caer en esto.

Una crema hidratante de aveda para la noche:



Los productos de aveda son, sin duda, los que mejor huelen del mundo. Y yo tengo la piel muy deshidratada. Sí, vale que puedo beber más agua y comer más verdura y fruta, pero es que yo ya solo bebo agua (e infusiones) y tomo fruta y verdura en todas las comidas... luego necesito esta crema. De momento, iré por una muestra, y ya no prometo nada...

¡Buen día!


lunes, 6 de febrero de 2017

lecturas 2017: "la importancia de no entenderlo todo"


No sabía que existía Grace Paley (o que existió) hasta que no leí la columna del sábado de Elvira Lindo en EL PAIS (aquí). 

Tampoco es que yo sea la persona más leída del mundo, así que me ocurre con mucha frecuencia. Es imposible que pueda leer todos los libros de los que oigo hablar, pero Elvira Lindo tiene mucha influencia en mí y me apunté enseguida el título de "La importancia de no entenderlo todo". El lunes siguiente, ya estaba en Pasajes (entonces trabajaba muy cerca de la librería) gastándome los (casi) 20€ que cuesta.




Cuanto mayor me hago, más feminista soy. Más radical, quiero decir. Y alimento este sentimiento con lecturas. En un momento del libro se hace referencia a que las mujeres leemos de todo y que los hombres no leen a las escritoras, como si de pluma femenina solo pudiera salir pequeñas cosas que solo afectan a nuestro pequeño mundo. Es algo que me cabrea. Hay tantos tipos que nos cosifican, que salir de su idea es, para ellos, mutar en algo terrible (peor que ser mujer): Ser una machorra, una madre desnaturalizada, una hippie, una feminista...

Me falta calma para hablar con esa gente (¿será la histeria?). Mujer es lo que soy, así he nacido y no aspiro a convertirlo en una profesión, trabajando por entrar en la idea que otros tienen sobre lo que es "ser mujer". Me parezco en mis congéneres en muchas cosas, en algunas cosas a muchas mujeres y en otras muchos aspectos a ninguna. Y mira, a pesar de todo, aquí sigo, intentando dar explicaciones...

Y la lectura de este libro de Grace Paley, en el que se recogen artículos y escritos breves de su activismo, es un ejemplo.

A mí el libro, me ha gustado. Pero al final me queda la certeza de que me ha gustado porque no me tenían que ganar para la causa, yo ya estoy convencida. Como decía Lindo en su columna, falta que los hombres nos devuelvan la gentileza de leer lo que las mujeres tienen que contar.

¡Buen día!

viernes, 3 de febrero de 2017

había olvidado lo rico que está el chorizo

Pues eso, había olvidado lo rico que sabe el chorizo, y ha tenido que ser un inglés el que me lo recuerde.

Hacía años que no lo probaba, pero en mi reto/propósito de hacer todas las recetas del calendario de Jamie Oliver, me he reencontrado con el chorizo, que había desterrado de mi despensa por muchos motivos (muchos). Y aunque en inglés sonara exótico, la receta no dejaba de ser un desayuno a base de huevos, judías y chorizo, y encima picante...


... de hecho, MUY picante, gracias (o por culpa de) la pasta harissa, a base de pimiento picante :/
se utiliza en la cocina árabe y oyessss, es que luego puedes hacer de traga fuegos...

Yo no la había probado nunca, y tuve que buscar lo que era la harissa paste de los ingredientes (aunque luego fue muy fácil encontrarla, la venden en mi supermercado, en la zona -cada vez más amplia- de comida internacional).


 Y aunque reconozco que estuve a punto de renunciar antes incluso de empezar con este reto que debería durarme todo el año, el resultado fue muy rico. Eso sí, no lo recomiendo tomar antes de las 9 de la mañana, salvo que trabajéis picando en una mina y tengáis el estómago de hierro.

foto fea=desayuno rico

Y para este mes de febrero: tarta salada de pescado. Cuanto más marujeo en la cocina, más me gusta :)

sábado, 28 de enero de 2017

madre no hay más que una: resumen del primer mes de BLW

El 21 de enero, Juan, mi #bebébracero, cumplió ocho meses y ya estoy en condiciones de hacer balance del primer mes de BLW, destete dirigido, alimentación complementaria o como sea que le llame cada uno a que el niño empiece a comer.

Los primeros días fueron una tortura, el Chino y yo lo pasábamos muy mal viendo cómo Juan se metía en la boca el brécol, la pera o lo que tocase, por si se ahogaba. Sin embargo, a él no le pasó nada y los que nos ahogábamos erámos nosotros, de aguantar la respiración por los nervios ante un posible accidente... Poco a poco nos hemos ido acostumbrando y las veces que Juan se ha atragantado (que no ahogado), ha tosido  y ha sacado de la boca el trozo que estuviera masticando, sin problemas. Esto es MUY difícil de asimilar cuando estás empezando, a mí me ha costado muchísimo, por no hablar de las abuelas que en cuanto pueden, nos preparan un puré "por si acaso".

Con una lista que saqué de Trucos de familia, empezamos a darle a probar comidas, y ya tiene hasta favoritas. Hasta el momento le hemos dado patata, calabaza, zanahoria, pera, plátano, naranja, mandarina, arándanos, caquis, brécol, guisantes, calabacín, manzana (asada), pasta (macarrones, espaguetis y fideuá), pan, pollo y ternera. Hace un par de días probó el huevo, y por ahora lo tolera bien... Lo que más le gusta es la fruta, sobre todo las naranjas, que le damos en gajos muy bien pelados.

Como todas las personas, hay días que come más y otros menos; estuvo resfriado y apenas comió sólido, pero además yo todavía tengo el runrún de que con una cucharada de puré se ingieren muchos más nutrientes que con medio plátano, pero ahí estoy, venciendo miedos y reticencias para intentar que no le coja manía a la comida y, sobre todo, a la verdura (ahí está su hermano mayor que ahora no quiere ni ver el verde...).

Por ahora la leche (materna y biberones, sin cereales) sigue siendo la base de su alimentación. Después de leer "mi niño no me come", de Carlos González, y de hablar con una buena amiga mía, madre de un niño pequeño que come de todo, que es mi referente en este tema, me he podido quitar casi por completo la pirámide nutricional que todos conocemos, y sobre todo prejuicios sobre las capacidades del bebé.

estoy leyendo este libro, con ideas de comidas para no darle siempre lo mismo, y que podamos compartir menú


En conclusión, el balance hasta ahora es muy positivo. Juan ya tiene bien asimilada la función de la comida, le gusta comer y prueba todo. Como es tan pequeño adaptamos nuestra comida a sus necesidades, pero la idea es que antes de los dos años coma lo mismo que nosotros (más o menos, claro, no le vamos a dar guindilla...).

¡Buen día!

jueves, 26 de enero de 2017

lecturas 2017: la carne

Se nota que tener actualizado el blog no estaba entre mis propósitos de año nuevo, pero es que además se me ha juntado una cosa (mucho trabajo, además de cumplir mis 40 horas y las dos horas que paso en los trayectos) con mi vida normal de madre (tareas del hogar-aunque compartidas y con ayuda, lleva mucho tiempo) niños y oyes, dormir lo que se pueda. En fin, que por aquí no me he pasado pero lo bueno de tanto metro es que me cunde mucho con la lectura y ya he terminado unos cuatos libros, que además me sirven para dar un poco de contenido al blog a falta de algo interesante que contar (eufemismo para no decir que no hay nada que contar)

El último libro que he terminado es "La Carne", de Rosa Montero. Me lo regalaron los Reyes (bajo petición). La historia, o lo que se puede contar de la historia, es lo que se lee en la contraportada: una mujer de 60 años, soltera, guapa, contrata a un gigoló para que le acompañe a la ópera para dar celos a un examante (casado, más joven, a punto de ser padre). Un acontecimiento inesperado cambia lo que iba a ser algo puntual y la historia se convierte en una relación muy intensa.

Hasta aquí lo que se puede contar.

Lo que más me ha gustado: la narración paralela de las vidas de escritores malditos, que se van intercalando con la historia principal. Si habéis leído a Rosa Montero en EL PAÍS ya conoceréis bien su maestría para relatar biografías, y esa maestría la ha trasladado a algunas novelas (la loca de la casa, la ridícula idea de no volver a verte). Aquí hace lo mismo, incotroduciendo como apuntes personales del personaje principal de Soledad Alegre, que se encarga de comisariar una exposición sobre escritores malditos en la Biblioteca Nacional.

El título es, desde luego, muy descriptivo: la historia es muy carnal, habla de una necesidad que sale de dentro, que nos supera como especie racional, que puede con todo (o casi todo). El final me ha decepcionado un poco, pero no puedo decir por qué, estropearía un poco la trama...

(pero lo recomiendo)


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