viernes, 21 de octubre de 2016

cuatro podcast muy recomendables

Fue en otra vida cuando el Chino y yo vivíamos solos y él se levantaba a las 6 para ir a correr, volvía contento y feliz y desayunábamos charlando de cosas insustanciales o del podcast que acababa de escuchar en su iPod mientras corría.

Entonces yo no tenía hijos ni iPhone, dos cosas que me han cambiado la vida. Mucho tiempo ya no tenemos y no estamos el Chino ni servidora para levantarnos a las 6 voluntariamente (que ya nos levantamos, y mucho, toda la noche con los niños) pero en lo del podcast sí seguimos, cuando podemos. Yo me aficioné por las referencias del Chino y al final seguí mi propio camino; dejé los programas de la BBC porque se me iba el santo al cielo y me mantengo fiel (y suscrita) a estos cuatro programas, que son muy recomendables:

1. Nadie sabe nada (cadena SER): seguro que no descubro nada porque es el primer programa en descargas, pero por si alguien no se ha enterado, es el programa de Berto Romero y Andreu Buenafuente de preguntas e improvisación. Es de humor, dura una hora y es muy entretenido porque los presentadores son muy buenos y ya tienen muchas tablas, y se nota. Como en cualquier espacio de humor, hay días muy buenos y otros más flojos, pero a mí me gusta porque al menos una sonrisa sacas.

2. Ilustres ignorantes (el programa de #0, en Movistar). Un programa de humor con Javier Coronas, Javier Cansado y Pepe Colubi al que van invitados un humorista y otro personaje conocido, a hablar de lo que toque, con mucha guasa. Antes de que naciera Juan (hoy día 21 cumplirá cinco meses) el Chino y la menda se vieron todos los programas atrasados gracias a que teníamos cable con todos los extras (cuando lo echaban en C+ no podíamos verlo) y a que Teo entonces dormía toda la noche del tirón; ahora me lo descargo en audio y me río igual o más que si lo viera. 

3. La Cultureta (Conda Cero); es una tertulia de temas de cultura muy bien llevada por Alsina; esta temporada han cambiado el horario del programa (eso no importa cuando lo escuchas en podcast) pero poco les faltó para que lo quitaran por otro programa de fútbol (qué rabia me da que el tsunami del fútbol arrase con todo), y ya no está Rodrigo Cortés, que me cae muy bien y habla mejor; pero me sigue entreteniendo muchísimo. Hablan de series que no veo, de estrenos de cine, de libros y de otras cosas que ahora mismo me estoy perdiendo, pero lo disfruto y sigo al día (más o menos, porque aunque no tuviera niños no podría seguir el ritmo de las series de TV o plataformas).

4. Música y significado (RTVE). Este sí que es un programa cultural; se aprende muchísimo con las explicaciones de las grandes obras y los grandes maestros de la música. Reconozco que a la música clásica le presto poca atención y la dejo como sonido de fondo; si empecé a escuchar el programa fue para meter baza en las comidas familiares en casa del Chino, cuando mi suegro nos pone música clásica y yo me quedo a verlas venir; pero mira, al final me aficioné al programa y con eso ya tengo bastante. Nunca podré hacerme la cultureta, me falta memoria para quedarme con los datos...

Hasta aquí mis sugerencias de programas de este gran invento que es el podcast. Elegir, escuchar a la carta, quitarte de encima los anuncios... ¡un invento!

¿Alguna sugerencia?

miércoles, 19 de octubre de 2016

la manía del orden

Se podría afirmar que la lista de los libros más vendidos de "no ficción" es un reflejo del momento que vivimos; Si tuviera memoria haría una lista, pero no la tengo y seguro que todo el mundo tiene en la cabeza alguna de estas modas que lo inundan todo y luego desaparecen.

Ahora mismo lo que llena las estanterías son los libros dedicados el orden y en el número 1 está Marie Kondo y su "magia del orden", que yo no he comprado pero que he regalado. Se lo compré a mi hermana pequeña este verano por su cumpleaños. Es un regalo extraño pero es que siempre me ha parecido que acumulaba muchísimas cosas y que le podía venir bien. Es un error de "persona ordenada" (como quiero creer que soy) no respetar que cada uno tiene su orden e intentar organizarles la casa. El resultado ha sido que mi hermana ha pasado del libro, me lo he leído yo y ahora tengo ansia viva por ponerme a hacer limpieza de los armarios...

A estas alturas todo el mundo habrá oído hablar de Marie Kondo y su método para organizar tu casa y de paso, cambiar tu vida -a mejor, se entiende-. A mí me convence porque me identifico mucho con la Kondo: yo de pequeña pasaba las tardes ordenando mi habitación, que compartía con mis hermanas, ambas mucho más cercanas a Diógenes que a la Kondo. Pero yo no tenía un método y al final acababa por meter a capón todo en los cajones o en el socorrido baúl de juguetes que hacía las funciones de agujero negro. En mi cabeza y en mi orden, las cosas no tienen por qué estar organizadas, basta con no verlas... jejeje

El caso es que ordenar siempre ha tenido para mí algo terapéutico. Si hay algo "desordenado" y lo estoy viendo, no me puedo concentrar en otra cosa. Recoger la cocina, por ejemplo, tiene algo de sanador (aunque suene a que la que necesita sanar soy yo); no es que me guste pasar tiempo limpiando, es que cuando algo está muy desordenado y lo ordeno me quedo mucho más tranquila. Bueno, no sé si me he explicado, pero acabaré diciendo que mi madre vio claro que mi salud mental corría peligro compartiendo habitación con mis hermanas y al final tuve mi propia habitación (diminuta, austera, sin espacio para almacenar, pero con mi orden).

En cuanto pueda tener una tarde libre, me organizo el armario. Ahora no tengo tiempo pero cada vez que lo abro empiezo a fichar lo que me sobra. De momento, y aunque no respete el método KonMarie, he hecho limpieza en los bolsos: organicé un mercadillo con amigas y regalé muchos, aunque todas me insistían en que debía ponerlos a la venta en wallapop; les hice caso y  mira, ¡no he vendido nada!

Eso sí, en cuanto pueda, me pongo con la ropa. Y haré fotos del antes y después, aunque sinceramente, no creo que me sobre tanto como para que me cambie la vida. A lo mejor lo que me hace falta es un armario más grande...


lunes, 17 de octubre de 2016

#semanaverde

El tiempo es cíclico. Los días, las semanas, los meses, las estaciones, los años... todo llega y todo pasa. No es que me esté poniendo mística ni que quiera hacer méritos para el Nobel del año que viene; es que ya tengo la nevera vacía, lo que me pasa siempre a estas alturas de mes (ya hemos acabado con el cargamento de verdura del mercado de la casa de campo que se organiza el primer sábado de cada mes) y no me queda nada de la huerta madrileña.  Aunque estos productos no son tan variados como en otras comunidades, la verdad es que salen muy bien y te apañan muchas comidas.

No están todos los platos que he sacado estos días, porque algunos me quedaron realmente feos (con el nivel de mis fotos os podéis hacer una idea), pero son todos los que están:

lunes: berenjenas rellenas de bulgur con tzatziki (mi fea foto no hacía justicia)


martes: pimientos verdes asados (de guarnición, estaban realmente buenos). Casi siempre se me quedan crudos pero esta vez alargué el tiempo de horno y quedaron en su punto


miércoles: ensalada de quinoa con salmón al vapor y pepino. Lo bueno de esta receta es que se hace sola en la thermomix y en veinte minutos; cuando subí la foto a IG se generó un grupo antipepinero y otro pro (en el que estoy, claro). Tengo que decir, aun a riesgo de generar arcadas, que yo soy muy pepinera, me gusta esta cucurbitácea :))


jueves: milhojas de berenjena con pavo y queso. Esta receta de @isasaweis es una de mis preferidas, es muy sencilla y se deja hecha en un momento, pero quedó fatal porque la berenjena amargaba mucho. Un desastre.



 Viernes: gazpacho (todavía había calores); todo de la #huertamadrileña: tomates, pepino, pimientos, cebolla...
 



Sábado: fritatta de calabacín (y gazpacho para acompañar); era la primera vez que probaba esta receta y no me gustó mucho, demasiado sosa. No pasó la prueba...


Domingo: ya sin tiempo para nada; tomates a los que no hacía falta más que un poco de aceite y sal...


Y de postre, fresas de San Sebastián de los Reyes, que son una delicia: fresas auténticas, parecen caramelos :p


Hasta aqui mi #semanaverde. Esta que empieza ya toca tirar de lo que tengo en la nevera y, sobre todo, en el congelador. Voy a intentar aprovecharlo todo sin ir a la compra: un reto. Como dice una amiga, tengo horror vacui nevera; el síndrome de la nevera vacía... ¿a alguien más le pasa?

jueves, 13 de octubre de 2016

madre no hay más que una: el uniforme

Es común que cuando te toca, como madre, bajar al parque a tus criaturas, al principio reniegues de ese grupo de madres que se juntan todas las tardes en el mismo banco (tiene las mejores vistas de todos los columpios y es el más limpio). Esas madres te parecerán alienadas: siempre hablando de sus hijos, siempre con el plátano o el zumo en la mano atentas a cualquier distracción de su hijo para metérselo en la boca, y sí, vestidas todas igual. Porque tú, claro, no vas a ser como ellas: tú no eres como otras madres.

Pues aquí una que empezó así y poco me falta ya para organizar un grupo de whatsapp. Y además he adoptado hasta el uniforme.

El uniforme dependerá de donde vivas, por aquello del clima, pero vamos, ve despidiéndote del zapato abierto, de los pantalones blancos y de las camisas que se lavan a mano, porque se necesita zapato cerrado para no acabar hasta arriba de arena, camiseta de algodón de las que se lavan prontito y una chaqueta con bolsillos bien grandes donde te quepan todos los muñecos de la patrulla canina y un buen puñado de arena. Os presento mi uniforme:


Las camisetas de rayas y los vaqueros los tengo a pares, así que aunque cambie todos los días (que ya os digo que no, ¡menudo dispendio!) siempre voy de uniforme. Zapatillas trotonas, de un color sufrido. La mochila para tener las manos libres y por último un reloj, indispensable para saber cuando es la hora de subir a casa (está mal visto consultar el móvil, parece que no te ocupas de tus hijos lo suficiente). La parka verde, sufrida a la par que sencilla, de esas prendas tontas que te pones por darle uso, porque sobra con el primer rayo de sol y no abriga nada cuando hace frío.

¿Y qué pasa cuando llueve o hace frío? pues que no hay parque, porque la arena se convierte en barro y como mucho bajas a pisar un par de charcos, así que para eso todavía no tengo outfit ;) .

¡Buen día!


martes, 11 de octubre de 2016

barritas (tipo) larabar caseras

Desde que mi hermana pequeña cambió su dieta este verano y se hizo paleo, le busco recetas fáciles para que pueda hacerse la comida en casa o llevarla al trabajo. Una buena opción son las recetas de la página d detoxinista.com, y allí encontré dos recetas de las famosas (al menos por las redes) barritas energéticas larabar. Yo nunca las he probado, pero me convenció que solo tuvieran tres ingredientes  (cerezas deshidratadas -que no encontré y sustituí con arándanos-, dátiles y almendras) y que los comentarios del blog avalaran su sabor, así que me puse a hacerlas para dárselas a mi hermana como regalo. El resultado, sin embargo, no ha sido muy bueno... las mías quedaron muy pegajosas y empalagosas

El proceso es sencillo: mezclar los ingredientes (yo usé la thermomix, que superó el reto con dificultad)


Extender la mezcla en un recipiente cubierto con papel antiadherente

y dejar enfriar en la nevera, al menos una hora


El resultado, como digo, no fue muy convincente. Se las di a probar a mi hijo mayor, al principio no le hizo ninguna gracia, pero tenía mucha hambre y comió un par de bocados, el pobre, jeje. Eso sí, acabó pegajoso y pringado, no lo recomiendo (pero lo cuento para dar contenido al blog).

¿Habéis probado a hacer alguna barrita de este tipo en casa?

viernes, 7 de octubre de 2016

cinco tés ricos (ricos)

Como nunca me ha gustado el café empecé a tomar infusiones. Al principio, las clásicas de supermercado que toda madre y abuela guarda como fondo de armario de la cocina (literalmente, las tenía que buscar en el fondo de un armario de la cocina), y aunque no estaban nada buenas, la sensación de tomar una taza caliente de té o manzanilla me gustaba y me fue empujando a comprar mis propias infusiones, en tiendas especializadas, hasta hoy. Aunque no soy una experta ni purista, me he aficionado mucho y orgullosamente puedo decir que en mi casa mis tés ocupan un lugar destacado, nada del fondo del armario, ¡una repisa entera!

Desde hace algunos años voy a Tea Shop porque tienen muchísima variedad y porque lo tengo al lado de casa (conozco otras tiendas, pero ya no puedo ir asiduamente a ellas). Y aquí enseño las que más me gustan ahora:

1. Rooibos la provence

Para limitar la teína recurro al rooibos, y este es el que más me gusta: tiene un olor a campo riquísimo, y el sabor es más intenso que la mayoría de infusiones que tengo. Yo lo prefiero para después de comer o de cenar, que me asienta el estómago y si me he quedado con hambre, me sacia.



2. Vital mango

Es una mezcla de té negro con trocitos de mango deshidratado, se puede tomar frío o caliente y en ambos casos está muy bueno. Tiene mucho sabor, es dulzón y en el desayuno sienta de maravilla.

3. Rooibos Orange Kalahari

con una onza de chocolate con naranja, mejor


Otro rooibos (se nota que estoy criando), con trocitos de naranja y zanahoria. En realidad la zanahoria no se nota casi nada porque la naranja lo impregna todo, pero soy fans del olor de este cítrico y me gusta mucho. No lo he comprado nunca pero es la muestra que pido siempre, así que lo he tomado varias veces. Siempre pienso que será el próximo que compre pero luego me surge otra cosa... De todas maneras, en mi lista está.

4. Wild peach

Es una infusión de albaricoque y aunque se puede tomar caliente, está mucho mejor cuando se hace en frío. En verano me preparo jarras y como no tiene teína y no uso azúcar, puedo tomar lo que quiera.

5. Pu erth chai

Es una mezcla de té rojo (que no me apasiona) y las especias del chai; se puede tomar solo o con leche (de vaca o vegetal), y está muy rico cuando empieza a hacer frío (lo que ahora me parece muy lejano, la verdad). Los chai me gustan porque huelen ya a invierno, a estar a gusto y a tiempo para saborearlo.

Hasta aquí las infusiones que más me gustan últimamente; voy variando mucho porque hay una oferta muy amplia. No he puesto ninguno de estilo tropical porque este verano he tomado muchos y me he saturado un poco, necesito cambio. Siempre los tomo sin azúcar porque ya me he acostumbrado y si le pongo, me sabe demasiado dulce. Y mejor si lo acompaño de alguna lectura, aunque últimamente eso ya es muy difícil...

¿os gusta el té? ¿Alguna recomendación?
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