jueves, 29 de septiembre de 2016

#unañosincompras : maquillaje

El otro día me enteré, por el blog de escarabajos, bichos y mariposas que esto del consumo cero es ya un movimiento en toda regla y hasta tiene su hashtag: #unañosincompras.

La verdad es que por ahora lo de no comprar nada lo llevo muy bien porque estando en casa de permiso de maternidad lo de la ropa no me preocupa; voy casi de uniforme y lo único que echo de menos los sujetadores  bonitos (los de la lactancia son un horror). Eso sí, si me pongo la presión de tener que cumplir un objetivo, como es el de estar un año sin adquirir nada, entonces me entra el ansia, así que por ahora diré que estoy en esto por casualidad, y si sale, bien.

Sin embargo, escribí el otro día en instagram que para mí lo de no comprar es casi una cuestión de vergüenza: tengo ropa sin estrenar y con su etiqueta; lo cual es un claro síntoma de que compro sin necesidad. Y en ese momento me acordé de todas las cosas de maquillaje que tengo guardadas y que no uso... aunque en este tema soy mucho más consciente de que no me hace falta nada, no porque mi careto no lo necesite, jejeje, sino porque uso muy pocas cosas y salvo en el caso de los polvos de sol, ¡nunca he terminado un cosmético!

En las demostraciones de maquillaje siempre me ponen los mismos colores, así que ya no me da vergüenza responder, cuando me preguntan qué quiero llevarme, que nada. Me dispongo a hacer una limpieza y voy a regalar o deshacerme de todo lo que no necesito, todo lo que tengo repetido (porque al final no tengo mucha variedad) empezando por las sombras de ojos (estoy mejor con gafas de sol)...



Continuando por los coloretes...



Y terminando con las barras de labios...



Y para terminar, una confesión: aunque no haya comprado nada en dos meses, reconozco que alguna tentación sí que he tenido, como el vestido de zara que vi en el IG de @taza (todo lo que lleva esta chica me gusta). Si te lo regalan no cuenta, ¿no?



¡Buen día!

martes, 27 de septiembre de 2016

renovar un sillón de ikea (descatalogado)

Cuando me independicé mi única inversión en mobiliario fue (a medias con el Chino) un sillón cama de ikea de tres plazas, al que se podía cambiar de funda. Entonces nos pareció la mejor compra porque así podríamos tener invitados en nuestro piso de una habitación y además cambiar el color, sin mucho coste, cuando quisiéramos renovarlo. Parecía un buen plan, pero salió regular...

Del piso tuvimos que irnos en menos de un año porque unas obras en los locales a pie de calle casi lo tiran abajo (escribí sobre ello, en los principios del blog, aquí) y el sillón viajó hasta Barcelona, donde entonces vivía mi hermana la alemana, y nosotros nos fuimos a otro mini piso de una habitación. Cuando compramos casa como unos señores, reclamamos la posesión del tresillo, que para entonces había cumplido cinco años, y seguía entero y con su funda. Pero ahora que queremos poner en práctica el cambio, nos encontramos con que Ikea ha tenido el mal gusto de descatalogar el sillón (modelo Karlstad). Y no, ya no nos gusta. Y el tiempo ha pasado por nuestro otrora querido sillón, y no de largo. Necesita un cambio.

Gracias al boca a boca me enteré de que en Polonia (¡viva la globalización!) hay una empresa que fabrica fundas para TODOS los modelos de ikea. Se llama soferia.com y puedes ver el modelo y elegir color y material para él, por unos 170€;



como esto de encargar vía internet una funda tiene muchos riesgos, puedes pedir hasta cinco muestras de los colores y materiales que te interesen. Yo he pedido las que muestro en la foto:


Aquí es donde tengo dudas... queremos sustituir una funda de color verde oscuro, en un salón blanco/gris claro y que vaya bien con otro sillón gris, que es el que se ve en la foto y que hace de fondo. Por ahora los que más opciones tienen son el lima (primero por la izquierda en la fila de arriba) y el verde menta (último). Yo quería un amarillo más subido, pero no hay.

¿Qué os parece? ¿opiniones?

domingo, 25 de septiembre de 2016

cinco cuentas de instagram muy recomendables

¡buenas!

Hoy domingo (o lunes, que estos post me duran dos días) es un buen momento para perder tiempo en las redes sociales. Yo ahora Eetoy en una fase de la vida en la que los domingos de sillón y series quedaron atrás y parecen lejanas, en la que no salgo del barrio, y paso las 24 horas del día con el #bebébracero, así que creo que instagram es mi única conexión con el mundo, que veo (cuando puedo) mientras le doy el pecho al bebé.

Estando tan desconectada te das cuenta que instagram parece una realidad paralela: vacaciones idílicas, niños perfectamente despeinados, colores pastel, cupcakes por todas partes... evidentemente, he dejado de seguir esas cuentas que para mi estado mental actual son altamente tóxicas; Salvo cuatro o cinco que me sirven de terapia de choque, todas las personas a las que sigo tienen una vida, sin adjetivos, tal cual; o muestran puntos de vista que me gustan, y no necesariamente con fotos pinterest, sino con argumentos y contenido (lo que no excluye que las fotos sean cuidadas).

De todas, os muestro cinco de las que ahora son mis preferidas. No pongo las más conocidas -obviamente- ni las que creo que seguís todos los que pasáis por este blog, sino las que más me gustan de los temas que más me interesan. Allá voy:

1. @babyledweaningideas



En asuntos de maternidad, esta cuenta es la que más me gusta ahora mismo. Es de una madre que está siguiendo el método BDW (por sus siglas en inglés, baby led weaning), que se basa en dar de comer a los bebés sin papillas, sino en alimentos enteros (adaptados a su edad, claro). Hay ideas, ayuda y recetas para los padres que quieren seguir este tema. Y sobre todo, los vídeos de su bebé comiendo son hipnóticos :)


2.@lindesca



Es la cuenta de la escritora Elvira Lindo y la sigo porque ella es mi escritor (lo pongo en masculino como genérico) favorito, y sus fotos son muy generosas, libres y nada dogmáticas. 


3.@carucienfuegos


En la cuenta de Caru se puede encontrar, sobre todo, las ideas que ella misma pone en marcha en su día a día para llevar una vida sostenible. Consumo responsable, paternidad, y muchos temas que ella muestra con mucha naturalidad. Además no da consejos ni charlas, enseña lo que hace. Y contesta todos los comentarios y resuelve todas las dudas, porque es así de maja.


4.@verolerovero



Instagram está repleto de grandes fotografías, pero a mí las imágenes de esta cuenta son las que más me gustan, tienen muchísima fuerza.

5.@nitanhealthynitanfit



Los temas de nutrición son de mis preferidos, y esta cuenta es una mina. La descubrí por el IG de @anafilipipower y para mí ha sido una revelación; yo era de las que iba al supermercado comparando etiquetas y he cambiado la mentalidad por completo. Los textos que acompañan las fotografías son tan honestos que a veces hasta noto la bofetada, pero a mí me convence 100%.

Pues hasta aquí mis cinco. ¿Alguna recomendación?

viernes, 23 de septiembre de 2016

madre no hay más que una: tiendas chulas de ropa para niñOs

Reconozco que me he quedado con ganas de tener una niña, pero en cuestión de vestirles, creo que he salido ganando. Aunque soy de natural pesimista, en este tema me sale un "menos mal que no he tenido una niña" cada vez que voy a comprar ropa a mis criaturas, pensando en la pasta que me hubiera podido dejar si hubiera tenido chavalas (me gusta todo lo que veo para niñas).

Antes de ser madre no reparaba mucho en los aspectos que de verdad importan (a los padres) y me fijaba más en lo bonito de la prenda; es decir, regalaba ropa de zara kids. Ahora que tengo dos niños, ni de coña la compro para ellos. Busco prendas cómodas (y fáciles de poner, que a veces vestir a un bebé es como vestir a una cabra inquieta) y resistentes, y si puede ser, que no tenga que empeñar un riñón en el intento... y ya, si es bonita, hasta me saco el carnet de fidelidad (prácticamente todas tienen esta opción).

Con mis tres años de experiencia, estas son las tiendas que mejor resultado me han dado:

1. Du pareil au meme (DPAM)

Esta cadena francesa tiene ropa muy chula y de calidad. Aunque es un poco cara, suele tener promociones muy ventajosas en temporada, y unas rebajas muy buenas. Me la descubrió mi suegra y Teo ha triunfado cada vez que ha llevado sus camisetas. En los madriles tienen varias tiendas e incluso outlet, y también se puede comprar online.

2. Benetton

Le he perdido la pista como tienda para ropa de adultos, pero en niños tienen básicos que dan muy buen resultado. Yo compro los chandal a pares (porque sale más barato) y los colores me gustan mucho; Me gusta vestir a los niños con colores alegres, no como mini hipsters. El algodón que usan es muy bueno.

3. Chicco

Me gusta sobre todo para ropa de bebé, porque las prendas son cómodas y de buena calidad. Además tienen zapatería.

4. Verbaudet

Esta tienda es de venta por catálogo, hice dos pedidos para Teo y ahora que he rescatado su ropa de bebé para Juan compruebo lo bien que está, casi como nueva (a pesar de los mil lavados que llevan). Los precios son muy razonables, y también tienen muchas promociones en temporada; además, la pega habitual de comprar ropa online, que es la talla, en niños no existe: como va en función de lo que midan, es difícil equivocarse.

Hasta aqui mi selección. ¿Alguna recomendación?

miércoles, 21 de septiembre de 2016

madre no hay más que una: snacks sanos para niños

De pequeña fui una yonki del azúcar, ahora intento redimirme y de ahí que intente retrasar el momento en que mis hijos también lo sean (es muy difícil no hacerse adicto con todos los reclamos y tentaciones que tenemos delante).

Y por eso, además del bocadillo y fruta, tenemos en casa otras viandas para merendar que, aunque tienen mucha cantidad de azúcar o grasa, son fuente natural para tomar como snack, que gusten por igual a mi chiquillo (el pequeño aún es lactante) y a la madre loca...

Estos son algunos recursos que me funcionan:

-Dátiles.
En casa es habitual que tengamos dátiles de la variedad medjoul, que son los más blanditos y jugosos. Con uno o dos dátiles el niño va sobrado de azúcar y se pueden transportar fácilmente en un envase pequeño, si te los quieres llevar por ahí. Eso sí, los dedos se quedan pegajosos. Las pasas también funcionan y son menos pegajosas.

-Fruta en brocheta.
Esto es más chungo para transportar que los dátiles, pero muy efectivo para que coman fruta. Nosotros lo probamos en una época en la que Teo no quería probarla, y la idea la copiamos de una de las actividades de la guardería a la que iba el año pasado.

Es tan sencillo como cortar la fruta en tamaño de bocado, ponerla en un cuenco y darles un palo de brocheta para que la vayan pinchando ellos y comiendo. Sí, se pueden pinchar un ojo. Sí, te lo pueden pinchar a ti. No, no me ha pasado, y si ocurre, el menor de tus problemas será que tu hijo no coma fruta; pero hey, hay que intentarlo y confiar en los niños (y tener reflejos para esquivar brochetas).Yo utilicé unas de madera, de las que se usan en fondue (nunca usé la fondue, así que hice un 2x1 y les di salida).

-Hummus con zanahorias
Es sorprendente lo que les puede gustar a los niños. Teo come muy bien el hummus, y las zanahorias crudas. Es una buena manera de que coma garbanzos, que de otra forma no prueba. Yo no soy de las que toman hummus para merendar, pero me sirve para una cena improvisada o de picoteo. Como no soy una purista, uso garbanzos ya cocidos y envasados, así es más rápido.

-Mantequilla de frutos secos
Esta crema es una especie de sustituto de la nocilla pero sin leche, cacao ni azúcar (vamos, que no es nocilla). Yo la he hecho en casa de almendras y de anacardos (con la thermomix es muy fácil de hacer), la guardo en un tarro de cristal en la nevera y dura mucho. Se puede tomar untada en pan o en rodajas de fruta que sea consistente, como la manzana. Aunque aconsejan no dar a los niños frutos secos hasta los tres años, por el riesgo de alergia -lo digo por si acaso- yo sí se la he dado antes y no ha pasado nada, salvo que le ha gustado. En casa de mi madre le han dado a probar nocilla (la de verdad) y mira, no la ha querido: minipunto para mí :)

no es que tenga chocolate, es que la hice con almendras tostadas


-Frutas deshidratadas
Yo he comprado alguna vez una bolsa de fruta deshidratada como mango; está bien porque sacia y es mejor que un zumo porque los niños mastican. También se puede hacer en casa en el horno o en una deshidratadora, aunque no conozco a nadie que tenga un aparato de estos en casa, se utiliza mucho en la repostería de tipo vegana.



Pues estas son mis ideas, pero como Groucho Marx y sus principios, puedo cambiarlas por otras. ¿Alguna sugerencia?

¡Buen día!

(*) pero sí tengo galletas, eso lo reconozco. Entre las meriendas también se incluye  el vaso de leche+galletas, que nosotros -los padres- también practicamos con cierta asiduidad. En este sentido, no puedo negarle algo que yo esté comiendo delante de él.

viernes, 16 de septiembre de 2016

Vuelvo en 2 días

Como en los comercios en los que se echa la persiana y se deja un cartel de "vuelvo el 5 minutos", he tenido que cerrar un momento el blog y faltar a mi propósito de publicar una entrada en días alternos.

Está feo echar la culpa a los niños pero es que algunas veces que la bimaternidad no me deja tiempo ni para rascarme, literalmente...

Los turnos de llorar se solapan, la casa está patas arriba (tenemos toda la ropa de invierno y verano fuera), el cole (mejor dicho, etiquetar ropa y demás), el cumple de Teo (una celebración muy sencilla que da más trabajo del que esperábamos) el dolor de espalda...  Esta semana se ha juntado todo y aunque tenía un post muy chulo preparado, no me ha dado tiempo a hacer fotos ni a terminarlo.

Esperó volver pasado mañana, porque eso significa que el golpe de estado de mis niños ha fracasado y el Chino y yo hemos retomado el control :)

Buen día


miércoles, 14 de septiembre de 2016

Diástasis y segundo embarazo (segunda parte)

Escribí una entrada (podéis leerla aquí) sobre mi segundo embarazo y la diástasis, y ahora, tres meses y medio después, voy a relatar la segunda parte: la visita a la fisio que me hizo la revisión y cómo estoy.

Antes de nada, una advertencia: estos post son muy sinceros y muy crudos porque lo que busco es hablar abiertamente de problemas muy comunes tras el embarazo de los que callamos muchas veces por vergüenza (no es un tema glamuroso, precisamente), pero si los publico es porque creo que pueden ayudar a alguien. De hecho, y desde aquí pido disculpas, en el post anterior se quedaron sin contestar comentarios que me preguntaban por el tema, y es que los vi tarde (llevaba mucho tiempo sin retomar el blog); creo que esas dudas quedarán resueltas ahora.

Empezaré diciendo cómo estoy, al menos en el aspecto físico, que es lo primero que veo: tengo la tripa muy fofa, sin fuerza y lo noto mucho. Además del antiestético aspecto, tiene dolorosas consecuencias: como los músculos abdominales no me sujetan bien, me duele la espalda y las digestiones son malas (tengo la tripa hinchada, por ejemplo). Respecto al suelo pélvico, no he tenido ninguna pérdida de orina (menos mal), pero si llevo a Juan en la mochila de porteo, noto que el peso arrastra (es como una pesadez vaginal).

En el parto me tuvieron que hacer la episiotomía otra vez, y me cortaron por el mismo sitio, aunque la raja fue más corta y me dieron menos puntos. En la revisión de la matrona, tras el puerperio, me dijo que me faltaba tono muscular y que tendría que hacer ejercicios hipopresivos, pero como di a luz a finales de mayo me ha pillado todo el verano (me he ido de vacaciones, se han ido de vacaciones los fisios...) y no fue hasta finales de agosto cuando me he puesto con ello: he ido a cuatro clases en un grupo de mamifit, que mezcla hiporesivos con gimnasia para madres recientes.

 Y por fin, la semana pasada, fui a ver a la fisio. En la revisión me vieron con un ecógrafo los músculos de la tripa, y me hicieron una revisión del suelo pélvico, haciendo pruebas con distintos ejercicios.

Y esto es lo que la fisioterapeuta de baby be me dijo tras la consulta: Que los hipopresivos no me hacían ningún efecto, ni bueno ni malo, así que no era un ejercicio efectivo para mí. Que tengo una diástasis de 2.1cm (de media, en algunos sitios llega a 3 y en otros se queda en 1); que tengo un prolapso de grado 1 (es decir, muy bajo) y que por ahora el único ejercicio que puedo hacer es el que ella me mandó y natación para la espalda. En resumen, nada grave, pero es importante tratarlo para que no vaya a más, sobre todo el tema de la diástasis, porque puedes tener una hernia si no lo tratas y te pones a hacer ejercicios normales.

Por si os interesa, en algunos hospitales hay unidades de suelo pélvico que tratan problemas tras el parto; Sé que en La Paz la tienen pero yo no estoy tan mal como para que me hicieran el volante, así que fui a una fisioterapeuta, en concreto, llamé a baby be porque son especialistas en embarazos y post partos, pero cada vez hay más fisios que hacen un control tras el embarazo.

Y en un par de meses, cuando vuelva a la revisión, contaré si han surtido efecto los ejercicios y ya puedo volver a hacer "vida normal".

Y si tenéis alguna pregunta sobre este tema, mejor enviadme un correo electrónico, así no se me quedará ningún comentario sin contestar :)

¡Buen día!

lunes, 12 de septiembre de 2016

Lo que llevo en el bolso (bueno, en la mochila)

En una versión frívola, os diré que tengo debilidad por los artículos revisteros de "lo que lleva Mengana en el bolso" o "cuatro políticas desentrañan el interior de su bolso"... bueno, de cosas de este estilo. Llevo dentro una voyerista de bolsos, no lo puedo evitar.

En versión cultureta, esta atracción está claramente marcada por la relación del interior del bolso con el interior de la mujer, como en las películas de Kieslowski en las que siempre vemos el bolso de algún personaje.

Como soy una simple, igual que mi bolso-mochila, prefiero la primera versión: superficial, sencilla, discreta y austera. Y como un blog no puede ser solo voyeurista, paso a la parte exhibicionista y os enseño lo que llevo siempre en mi mochila:


1. Las gafas de sol.

Las llevo tal cual, sin funda, a pesar de que son buenas (o quizá por eso). Son unas wayfarer de Rayban, un modelo que sienta bien a todo el mundo (ahí está Bob Dylan como prueba). Me las regalaron hace años y son las únicas que tengo, aunque a veces me pongo las del Chino que son más grandes :)
Ahora mismo me resultan indispensables, no puedo salir a la calle sin ellas, me he hecho fotosensible; de hecho no entiendo como puede salir el Chino a la calle sin ellas (a Teo le hemos comprado unas y siempre se las pone para ir por la calle, es muy salado).

2. Una bolsa tipo shopper de algodón.

La llevo para la fruta o compras pequeñas; No me pesa nada y es cómoda de llevar.

3. Las llaves.

Todo el mundo lleva las llaves de su casa, malo si no; lo curioso en este caso es el llavero, de @don_fisher y con forma de pez (tiene cremallera y las llaves quedan guardadas dentro). Los vi en una revista y me fliparon, se pueden comprar por internet (aquí) pero también tienen algunos puntos de venta. Yo lo adquirí en la librería La Central de Callao

4. Protector solar Heliocare Ultra SPF 90 gel.

Me lo puse en el embarazo y sigo con él durante la lactancia, para evitar que me salgan manchas. Me gusta porque es muy ligero, y además huele muy bien. Sobra decir que estoy blanca .

5. La cartera.

He tenido muchas, pero con esta cartera tipo madre llevo ya unos cuantos años (¡incluso antes de serlo!). Me la regaló mi suegra, es de piel y muy cómoda; cabe todo, incluyendo los mil tickets que no sé por qué siempre guardo... y el tiempo ha demostrado que es muy resistente, además: está en muy buen estado, si bien es cierto que le doy poco trabajo porque llevo siempre poco efectivo, como la realeza.

6. Un monedero de maneki neko

Hace mil años escribí en el blog sobre los maneki neko, esos gatos japoneses -popularizados por los chinos- que tienen un brazo levantado para atraer la buena suerte o el dinero. Este monedero con forma de gato me lo trajo mi hermana pequeña de Tokio y lo uso para transportar cosas pequeñas y que no se me pierdan por el fondo de la mochila: los cascos del móvil (siempre enredados) para escuchar la radio o podcast, gomas de pelo, (siempre enredado también) y cosas por el estilo, como un pendrive o algún caramelo.

7. El móvil

Un clásico de nuestros días. En realidad lo que enseño aquí es solo la funda porque la foto la hice con el móvil. Es un i-phone 5s y aunque me costó bastante pasta (y también tiempo para decidirme), creo que hice una buena compra: la cámara que tiene es una maravilla; hago las fotos a mis niños con el móvil y salen guapérrimos (el mayor no sabe lo que es una cámara de fotos de verdad, pobre). La funda mola mucho, es como una pieza de lego (de la fnac).

8. Un collar de lactancia

Esto lo llevo siempre pero no ha cumplido su función en absoluto: se supone que los collares de lactancia, hechos con cuentas de silicona, sirven para ir mona y como mordedor para tu bebé. Bueno, pues ni una cosa ni la otra... mi hijo Juan, que como su hermano, no ha querido el chupete, no le tiene ni un poco de cariño al invento; pero claro, no le puedo criticar porque a  mí, como collar, pues tampoco me convence... Lo compré en amazon, por si a alguien le interesa.

Como veis, lo que llevo en el bolso es muy convencional. Las cosas de los niños las llevo en la bolsa del carrito, que para eso la tengo. Aunque he llevado la agenda, ahora mismo no la necesito, así como un pequeño neceser que transportaba a todas partes con cosas de "por si acaso" que no necesité nunca y que un día dejé en el cajón para aligerar peso. Y sigo sin necesitar, por cierto.

¿Y vosotras? ¿algo curioso que metáis en el bolso?

¡Buen día!




sábado, 10 de septiembre de 2016

Lecturas: los 5 libros preferidos de Teo

Ya sé que el nombre de Teo suena en sí mismo a un personaje de cuentos infantiles, pero esta entrada no va de ese Teo, sino del mío.

Teo cumplirá el día 17 de este mes tres años; le leemos cuentos desde que tenía solo uno, pero realmente no les ha prestado atención hasta los dos, y desde hace poco tiene sus preferencias (o lo que es lo mismo, los que leemos en bucle cada noche...)

A la hora de dormir, va a su estantería (a su altura, al estilo Montesori) coge el que más le gusta y nosotros se lo leemos. Casi todos sus libros son regalos de la hermana del Chino, que es periodista cultural y se mueve mucho en el mundillo de las editoriales, pero otros se los hemos regalado nosotros. Desde aquí os digo que acertar o no es, en nuestro caso, una cuestión de suerte: hemos tenido grandes éxitos y grandes fracasos con nuestro pequeño lector; y también una cuestión de tiempo: lo que hoy adora, mañana puede odiar, y al revés.

Así que os dejo una lista de los que más le han gustado últimamente, sujeta a variaciones en cuestión de días :))

1. La ciudad de los gatos (Carmen García Iglesias, editorial Lata de Sal)



La editorial Lata de Sal tiene una colección muy completa de cuentos sobre gatos y nosotros tenemos bastantes, pero a Teo sólo le gusta éste (él es más de perros). Va de un gato que se pierde por Estambul, pero eso es lo de menos porque a Teo lo que le gusta es que su padre le pregunte si ha visto al gato :)


2. Caperucita roja y Los tres cerditos (Meritxel Martí y Xavier Salomó, editorial Combel)

Al igual que el de Ricitos de oro, del que os hablé en otro post, estos son cuentos tradicionales en versión pop up, que son muy entretenidos de contar a un niño porque haces teatrillo. Es curioso en lo que se fijan los niños: que si el lobo lleva sombrero, que si el guardabosque de Caperucita lleva gorro (en esta versión no es cazador)...  Todos estos ingredientes hacen que para nosotros (los padres) estos cuentos estén también entre nuestros preferidos. Estos libros los compramos en la librería El Dragón Lector de la calle Fernández de la Hoz, 72 (muy recomendable para visitar si tenéis niños o si queréis hacer un regalo a uno).



3. Mi gran imaginario (Yayo Kawamura, editorial SM)



Este libro se lo compró el Chino a Teo para animarle a hablar. Tiene muchos dibujos con el nombre de cada cosa, se supone que al verlo y escuchar como se llama lo repite. Bueno, pues en ese sentido la compra ha sido un fracaso; pero como manual para mimo, no tiene precio.

Ahora mismo es el favoritísimo de Teo. Lo saca todas las noches, aunque tengamos más para leer; pasa las páginas y te hace con mímica cualquier cosa que salga. Hablar, no habla nada; pero desde aquí os digo que El Tricicle tiene continuidad asegurada...

Lo compramos en la fnac.

4. If dogs run free, de Bob Dylan y Scott Campbell.



La profesora de inglés del Chino es una mujer muy culta y muy dylanista, como él; y cuando le dijo que había un libro para niños de Bob Dylan él no se lo pensó y no paró hasta encontrarlo.

Yo que no soy dylanista, ya os cuento el truco: no es que esté escrito por él, es que el ilustrador también es muy fans y con la letra de una canción se ha marcado este cuento.

Os lo aseguro, aunque tenga una idea general de lo que va, contárselo a un niño es muy complicado. A Teo le flipa porque salen muchos perros, así que cuando me toca a mí le describo lo que hacen los perros y lo felices que parecen porque van libres. La versión del Chino es más purista, a él le hace ilusión que sus hijos también sean fans de Dylan, pero por ahora lo que pita son los perros :))

Bueno, pues hasta aquí. Para otro post tengo preparados los que nos funcionan para que caiga dormido, que es un tema muy interesante para los padres cansados :)

¡Buen día!

jueves, 8 de septiembre de 2016

cinco cosas que (ahora) me hacen la vida más fácil

Lo que menos me hace falta ahora mismo es complicarme la vida; Reconozco que me  he organizado fatal toda la vida. El mejor ejemplo es el momento de ir a la cama: siempre me pasa que miro el reloj, creo que voy bien, y al final voy a por un vaso de agua a la cocina y acabo dando trescientas vueltas por la casa (sobre todo recogiendo cosas) antes de meterme en la cama una hora más tarde de lo que pensaba... ¿no os pasa a vosotras?

En fin, que estoy intentando cambiar hábitos para organizarme mejor, y eso incluye hacer grandes cantidades de comida para vivir de las sobras, preparar menús muy sencillos y rápidos y dejar siempre las llaves en el mismo sitio para no perder tiempo buscando (un clásico).

Entre las cosas que me facilitan la vida, os enseño estas cinco:

1. Llevar siempre el mismo bolso (en mi caso, mochila):

Se acabaron los días de coordinar bolso y ropa. Agarro la mochila y listo. La llevo desde hace dos años, cuando empecé a bajar al parque por las tardes con Teo, y el bolso o bandolera se me hacía muy incómodo. Ya sé que no soy nada original en esto, pues todas las madres del parque -salvo las novatas, jeje- tienen su mochila. Otra cosa más: es de nylon (reciclado), para no añadir peso.

Por supuesto, cuantas menos cosas, mejor. Otro día enseñaré lo que llevo (a mí es que me gustan mucho estas cosas, soy una voyerista de bolsos).

En general, ahora mismo estoy poniendo en práctica la austeridad en todo, y me ayuda mucho en la gestión del tiempo: un bolso, unas gafas, un par de sandalias, un solo abrigo en invierno y una sola gabardina... cosas de ese tipo hacen que no pierda ni un segundo pensando en estos temas; sé que es lo que está de moda y manda "la magia del orden", pero oyes, yo llego tarde a todo y la necesidad manda.

2. Organizar menús y compra un día a la semana

Otra cosa que media humanidad hace de siempre, pero yo había improvisado mucho en este tema, y sobre todo con el tema de la compra, picoteaba toda la semana. Ahora hay un menú, una lista y un día de la compra. Ahorro tiempo y también dinero. Lo mejor sería hacerlo por internet, pero lo hemos probado y en casa no nos convence; mientras no tenga escenas y berrinches por comprar galletas (el Chino es muy dado a montar escenas), me convence más ir en persona.

3. Rutinas con los niños

Aunque suene muy aburrido y contrario al espíritu infantil, a mí me funciona mantener unas rutinas. Los niños saben lo que toca y no tienes que convencerles. Yo también me apunto a las rutinas: prefiero tener un día para ir a la piscina, o para hacer ejercicio que improvisar.  Soy aburrida, no pasa nada, los niños lo compensan con sus ocurrencias, a las que sí hay que dejar hueco :)

4. Nada de teléfono fijo

Pues sí, nunca he tenido teléfono fijo y no lo necesito. Creo que sólo sirve para que te llamen los comerciales de empresas de telecomunicaciones y familiares ociosos, y no estoy por lo uno ni lo otro (¿se nota que este blog no lo lee la familia?). Además las llamadas tienden a coincidir con la hora de la siesta, y nooooo, por ahí si que no paso.

Lo que me viene muy bien es la televisión de movistar: poder grabar, ver a cualquier hora lo que quieras y tener series a la carta es un avance. También me flipan los podcast, me bajo los programas de radio que más me gustan y me los pongo cuando salgo a pasear con Juan en carrito. Para eso ahorro tiempo, para poder malgastarlo así ;)

5. Mis padres y el Chino.

Pues sí. He estado un rato pensando qué poner y lo tenía delante de mis narices. No sé qué hubiera sido de mí este verano sin mis padres... Como mis niños son ahora mismo incompatibles (uno grita, el otro llora, y así se van alternando en un bucle sin fin), los abuelos se han hecho cargo de Teo muchos días durante este verano; me lo han alimentado bien y le han llevado a la piscina. Vamos, que si os enseño fotos en IG de lo que he comido o que me he bebido un té es por mis padres (turno de mañana) y el Chino (turno de tarde). El que diga que el permiso de maternidad es igual que vacaciones, miente. No quiero despedirme sin decir que el turno de noche es mío ;)


martes, 6 de septiembre de 2016

de la mesa al cuaderno: historia de una receta

Me hace gracia que mi hijo Teo, con casi tres años, quiera ayudar en la cocina, arrimando su escalón a la encimera para enredar un rato con la cuchara de madera -lo mismo que tarda en bajar porque se aburre enseguida-, porque yo nunca sentí la llamada de los fogones... hasta que no empecé a leer GOOP, la web de Güini Paltrow y sus recetas chachis.

Y es que en mi cabeza yo me veía más propia haciendo un stir fry de pollo orgánico o unas recetas de tortitas (atención) sin gluten, sin azúcar y sin lactosa, antes que unos canelones. Y así me va, en casa yo hago experimentos que casi nunca salen, y el Chino cocina (bien).

Y esto lo cuento porque un año, en la prehistoria de mi vida, cuando yo era soltera y el Chino se iba a pasar la semana santa a su lugar de origen (Galicia, que su apodo no os confunda), me compré un cuaderno para escribir recetas y me pasé todos los días de vacaciones -que en realidad tampoco son tantos, siempre lo he pensado-, transcribiendo las recetas chachis para tenerlas todas juntas y agrupadas.

El tiempo que todo lo cura me ha enseñado después a ser un poco más relajada y ahora sólo pasa al sacro santo cuaderno aquellas recetas que han demostrado en la practica ser fáciles (porque soy torpe), rápidas (porque soy impaciente) y con ingredientes que pueda adquirir en mi barrio (si habéis visto las recetas de la Güini sabréis de qué os hablo, porque ahora en la frutería hay kale y la quinoa la encuentras hasta en vasitos de 1 minuto para microondas, pero hace cinco o seis años, nada de nada).

Y este es mi sistema: si pillo una receta que tenga buena pinta, por internet o en alguna revista, que cumpla los requisitos, la pruebo, y si la cocina no explota y sale bien, entonces sí: ¡pasa al cuaderno!






 Y así fue como este verano ha entrado la receta de gazpacho de melón y menta, que hemos hecho hasta cuatro veces porque ha salido muy bien y nos han regalado melones. Y a mí, que no como esta fruta porque debo de tener alguna alergia y me pica la lengua cuando la como, aunque el sabor no me desagrada, me viene muy bien licuarla. Y oyes, de esta forma ocupa mucho menos espacio en la nevera...



En el cuaderno, por cierto, esperan muchos recortes ha ser testados,  ¡dista mucho de ser ese instrumento organizado que yo me imaginaba!

domingo, 4 de septiembre de 2016

madre no hay mas que una: los celos entre hermanos (y las preferencias entre progenitores)

Pues tengo que empezar este post diciendo que, a día de hoy, no hemos tenido muchos episodios de celos entre hermanos.

Teo besuquea mucho a su hermano y sólo se molesta cuando su padre coge al #bebébracero; y como casi siempre lo tengo yo por el tema de la lactancia, pues no le hace mucho caso, la verdad.

La relación conmigo, o´seaaa, su madre, sí que ha cambiado, y mucho. Vamos, que ya no le intereso lo más mínimo, porque como siempre tengo a Juan en brazos (es que oye, de carro o de cuna no quiere saber nada la criatura, parece que tuvieran pinchos) pues soy una señora muy aburrida que no puede jugar a nada y que tampoco le deja jugar -ejem- con el bebé, así que me ignora -en el mejor de los casos- o me berrea cuando quiere que sea su padre el que esté con él.

Lo hemos comentado con amigos que tienen hijos y algunos dicen que es normal, y otros que no. Para intentar cambiarlo, es bueno pasar un rato en exclusiva madre e hijo, pero mira, es ponerme con él y el otro reclama teta, y ahí su padre, aunque voluntarioso, no llega.

Yo no desisto y hace poco me lo llevé a la fnac a comprar un cuento que sólo fuera para nosotros: el cuento de mamá y Teo. Bueno, pues él llegó, vio todos los muñecos que hay en la sección infantil (aviso para padres) y pasó de los libros. Y yo, que pasé de los juguetes, elegí uno que se titulaba "así te quiero Mamá", que me pareció ideal porque ilustra la relación de una madre con su niño, en situaciones en las que me sentía identificada (nada de mamás perfectas)


Resultó que el cuento me iba más a mí que a él (no pillaba las sutilezas de la relación moderna madre-hijo) y fuimos a cambiarlo, con mucha pena por mi parte. Esta vez el elegido fue "Ricitos de oro", en la versión de la editorial Combel que, por si no la conocéis, versiona cuentos tradicionales en libros tipo pop-up, y puedes ir contándoselos a tus churumbeles como si fuera un teatrillo. Yo le pongo mucha pasión y a Teo le gusta, y cada vez que quiere pasar un rato conmigo me saca el cuento


Hasta que se aburra de esta historia, nuestro momento mamá-teo se basa en este libro. Para entonces espero que Juan ya sea más autónomo, porque os confieso que es doloroso y hasta humillante para mí que mi hijo mayor pase tanto de su madre y prefiera claramente a su padre (y a sus abuelos...), pero también me ha servido para entender a esos padres -en masculino- que tienen que lidiar con hijos con mamitis, que no te hacen ni caso y te dan pocas muestras de cariño (y sin ceder al chantaje o al regalo para ganárselos).

Y colorín colorado... hasta aquí.

viernes, 2 de septiembre de 2016

cambiar papel por tablet, ¿sí o no?

Hasta hace poco, el Chino y yo éramos suscriptores de El País y todos los días cogíamos el periódico en el kiosco y todos los días, también, lo traíamos a casa casi sin leer.

Al cambiar metro por coche para ir a trabajar (llevábamos a Teo a la guardería del trabajo del Chino), nos quedamos sin tiempo para leer el periódico por la mañana, y ya de vuelta a casa, pues cómo decirlo... las noticias se habían quedado desfasadas. Así que cambiamos la suscripción y leemos el periódico en el i-pad a diario y los fines de semana, lo cogemos en papel, que parece que hay más tiempo para leerlo (sólo lo parece ¿eh?).



El caso es que esta manera de ver la prensa me ha gustado mucho. La edición online no me convence tanto porque al final sólo veo las noticias más tontas y prefiero la edición escrita, que es tal cual la que vemos con la aplicación en el i-pad, y yo, que soy fan total del papel, en libro y revistas, estoy haciendo la prueba de comprar en el kiosco virtual, por aquello de gastar menos recursos y ahorrar espacio (he acumulado demasiadas revistas en casa, aunque no las consulte).



Por ahora sólo he hecho un par de compras, y no sé si será por costumbre pero prefiero el papel: el tacto, el ruido de las páginas, señalar lo que me gusta, recortar fotos... aún así, lo seguiré intentando.

¿Y vosotras, papel o electrónica?
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