viernes, 13 de mayo de 2016

lecturas terminadas y lista para la Feria del Libro

En mi casa (me refiero a la de mis padres) es tradición familiar y todos en comandita a la Feria del Libro de Madrid, la del Retiro, pasar la mañana mirando casetas y luego irnos a comer con nuestros libros nuevos bajo el brazo. A la tradición se han ido sumando cada año cónyuges e hijos y hasta viene mi hermana mayor de Alemania. El ambiente de la Feria es único, y para mí es mejor que Navidad: se reúne la familia, comemos mucho, nos regalamos libros y además hace buen tiempo :)

Un mes antes de que llegue la fecha ya no compro ningún ejemplar, hago una lista de los que quiero leer y espero a comprarlos en la Feria. Para este año, aunque por primera vez mi asistencia está en duda, porque tengo que ver cómo me organizo con un recién nacido en casa, tengo dos:

-Tú no eres como otras madres, de Angelika Schrobsdorff, Editorial errata naturae (las primeras páginas del libro se pueden leer aquí , en su web). He leído críticas muy buenas de esta historia, real, sobre los recuerdos de una hija en la Alemania de entreguerras y su valiente y avezada madre.

-Los últimos mohicanos, de Manuel Vicent (Editorial Alfaguara). Se acaba de publicar y es una compilación de retratos de escritores-periodistas españoles que marcaron una época en la prensa escrita española. Manuel Vicent me gusta mucho, así que me lanzo sin pensarlo.

No creo que pueda siquiera abrirlos en mucho tiempo, los tendré en la mesilla, junto con toda la intendencia de bebé hasta que el asunto del nuevo miembro de la familia se asiente un poco (un año... dos...) pero igualmente me hace ilusión comprarlos.

Y estos son los últimos libros que he leído en casa:



Oona y Salinger, de FREDERIC BEIGBEDER (Editorial Anagrama). Se lo pedí prestado a mi cuñada porque tanto a ella como a mi suegro les gustó mucho, pero tengo que decir que la historia no me ha convencido nada. Un amorío breve entre Oona O´Neill (luego Oona Chaplin) y J.D. Salinger ha dado pie a una historia de especulación sobre la influencia que pudo tener en el escritor y sobre todo en su obra cumbre. A mí, que El guardián entre el centeno no me gustó tanto, ni me marcó, todo este libro, en general, me parece una exageración. La parte en la que relata la experiencia de Salinger como soldado en la II Guerra Mundial, y la caza de Brujas de Hollywood sí me gustó. Pero vamos, que no es el tema del libro...

Tantos días felices, de Laurie Colwin (Libros del Asteroide). Este fue un regalo del Chino por el Día del Libro, yo no había oído hablar de él y eso me gusta, porque lo cojo libre de prejuicios. Me ha parecido muy curioso: cada vez que el Chino me preguntaba si me estaba gustando yo le contestaba lo mismo: que era una lectura muy amena, pero que no sabía dónde iba. Y con esa misma reflexión he terminado el libro; Es una historia de parejas sin dramas ni miserias pero con los problemas de todos, contada de forma muy entretenida. Diría que es como una película de Woody Allen de los años 80.

miércoles, 11 de mayo de 2016

madre no hay más que una: beber durante el embarazo

Si no habéis pasado por un embarazo, esto puede sonar a perogrullada, pero para mí los nueve meses de gestación son un quebradero de cabeza cuando se trata de beber (que no de hidratarse).

También es posible que hayáis estado embarazadas y este asunto no haya tenido ninguna repercusión; yo es que le doy muchas vueltas a las cosas.

Desde el principio: cuando estás embarazada hay algunas recomendaciones y algunas prohibiciones en el tema de lo que ingieres que seguro que afectan a tu día a día, a no ser que sólo bebas agua, porque entonces este post no te aporta nada.

En el tema de las recomendaciones está evitar la cafeína, las bebidas azucaradas y refrescos con gas (por las digestiones). En las prohibiciones, entraría el alcohol o los diuréticos. En mi primer embarazo no recuerdo haberme privado demasiado de la cafeína: no cambié mis hábitos en este apartado y tomaba té a diario cada mañana, y la mayor parte de las veces un segundo té a mediodía. También he bebido coca-cola. Y en el apartado de bebidas azucaradas, hasta mosto (que no me gusta mucho porque me resulta demasiado dulce). Alcohol, nada de nada.

Con este segundo embarazo he eliminado el tema de la cafeína; y eso reduce muchísimo mis opciones, porque tampoco quiero ponerme ciega de azúcar (léase refrescos) o pseudoazúcares (léase refrescos con endulzantes artificiales). Si de hidratarse se trata, no hay ningún problema en beber agua, pero es que nueve meses se hacen muy largos y las (escasas) salidas sociales o comidas se me hacen muy aburridas con agua del grifo (qué le voy a hacer).

Estas son las alternativas que estoy utilizando (porque yo, aclaro, aquí sigo, embarazada):


  1. Agua con gas. Un vaso con un poco de hielo, una rodaja de limón o un poco de lima y agua con gas da perfectamente el pego de bebida sofisticada a la par que refrescante. A mí me anima mucho las comidas (tal ha llegado a ser mi grado de aburrimiento con el tema bebercio). Eso sí, mejor agua con gas natural, no añadida. Si compro en el supermercado,  me llevo la de cabreiroá. En otras marcas las tienen de sabores, pero están cargadas de azúcar o de un montón de ingredientes artificiales, así que no las tomo (aunque alguna he probado).
  1. Infusiones calientes. Después de una comida, me tomo una infusión o rooibos con algún sabor rico. Las compro en Tea Shop y últimamente estoy enganchada al rooibos la provence, sobre todo por la noche después de cenar. Tiene un olor a campo y a grosella que me gusta mucho. De esta tienda también tomo el cacao orange, que es una infusión con los ingredientes que su nombre indica, y el rooibos lemon pie, con un poco de leche vegetal.
  2. Infusiones frías. También en el Tea Shop compro el famoso sangritea, que no da el pego pero me hace el apaño, el cocktail de frutas.
  3. Leche de coco: ahora tomo la variedad de alpro, que sabe dulce pero al menos no es azúcar añadido, y me sabe muy rica. A veces hasta me la tomo de postre
Y eso es todo. Si estoy muy cansada me tomo algún té negro (nada de verde porque es diurético), o una coca-cola zero. Y aunque ahora echo de menos bebidas como la cerveza o el té, estoy segura de que cuando nazca el bebé se me olvidará todo, hasta beber agua. Es la diferencia entre estar embarazada y tener en casa a un recién nacido: tiempo para pensar :)
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