miércoles, 2 de noviembre de 2016

madre no hay más que una: la culpa

En este país en el que nos dividimos para todo, en el tenemos encendidos debates sobre la tortilla con cebolla o sin cebolla,  cola cao o nesquik, la nutella o la nocilla, el gazpacho con pepino o sin pepino, etc, la maternidad no iba a estar exenta de bandos. En este caso, o eres de Carlos González, o de Estivill.

Carlos González es un pediatra que aboga por la lactancia a demanda, por coger al niño en brazos cada vez que llore, por el colecho, o por no castigar. Ha escrito "bésame mucho" y "un regalo para toda la vida", dos libros muy vendidos sobre crianza y lactancia.

Eduard Estivill es un médico especialista en sueño que aboga por seguir con los niños un método conductista para que duerman solos, en su cama (o cuna) y en su habitación. Estivill es el autor de "duérmete niño", otro bestseller.

Y hay que seguir a uno. Claro, con la presentación que he hecho, lo lógico y normal, sobre todo si no tienes niños, es elegir a Carlos González, porque, ¿quién estaría en contra de educar con amor y cariño, en lugar de dejar llorar al bebé hasta que se duerma?

Yo tenía clarísimo que a Teo le íbamos a educar en amor y cariño. Luego se unió el colecho, por necesidad (cuando hay lactancia a demanda es muy cómodo y el bebé y la madre duermen mejor así). Pero cuando la teta ya no funcionaba para dormirle, se despertaba cada diez minutos y tardaba horas en conciliar el sueño, el dolor de espalda y la idea de que el colecho no podía alargarse eternamente empujaron a Teo a su cuna, más o menos al sexto mes. Y al décimo, llegó el método Estivill, apoyado por algunos amigos, aferrándonos a cualquier cosa con tal de que el niño y los padres pudiéramos dormir unas horas, pero sin contar nada a nadie para no alarmar al grupo proGonzález. Aquello fue un desastre mayúsculo, y a la segunda noche renunciamos: desde entonces nos quedamos por las noches con Teo leyendo cuentos, y luego con la luz apagada, con él hasta que se duerme (esto nos ha llevado meses de práctica, lo que al final es conductismo puro y duro).

He contado mi historia, pero en realidad da igual; hubiera hecho lo que hubiera hecho, todo está mal. La maternidad es culpa; "no cojas al niño que se malacostumbra", "coge al niño que llora, pobrecito", "que coma de todo", "que coma lo que quiera", "los niños no pueden elegir", "los niños tienen que elegir"... podría estar recordando frases y consejos de este tipo todo un día (de conocidos y de auténticos desconocidos); pero al final se reduce a que no importa lo que hagas, está mal.

Juan, mi bebé de cinco meses, solo concilia el sueño con la teta, y no siempre. Ya conté por IG que no ha querido el chupete, y así sigue. Y hasta ahora no pasaba nada porque yo estoy en casa; pero me quedan dos semanas para volver al trabajo, y con él se va a quedar su padre, que ha cogido una excedencia, que tiene mucha paciencia pero no tiene pechos y hasta hoy no ha podido dormirle. Y claro, te planteas qué hacer. Carlos González le echaría la culpa al sistema, que "obliga" a las madres a volver al trabajo (habría que explicarle que muchas lo hacen de mil amores, pero no dicen nada por culpa), pero no te daría solución; Estivill te dejaría su libro para aplicar su método (que una vez conocido, no volveremos a intentar).

El otro día en el parque, con Juan en brazos (que para eso es mi #bebébracero) contaba esto a dos madres; ambas con dos niñas cada una; Una me dijo: "yo la dejé que llorara", refiriéndose a su hija pequeña, y añadió "soy así de mala madre"; la otra me dijo "me levanto siempre y la meto en mi cama, soy una blanda". Parece que las dos hicieron lo que creían que tenían que hacer, pero sienten culpa, y por eso se justifican. Muchas veces, por la calle, he llevado a Juan en el carro llorando -a veces no podría cogerle, a veces esperaba que se durmiera porque iba con los ojos cerrados- y he notado las miradas de desaprobación; otras veces directamente me lo han echado en cara. Pero también he notado miradas de desaprobación cuando he llevado al bebé en brazos, empujando el carrito (vacío) y todavía con la mochila de porteo puesta (a Juan el porteo le parece la solución menos mala, pero muchas veces no le gusta y también llora).

Y por eso he querido escribir este post, con dolor de espalda, con nervios porque no sé como se tomará mi bebé los biberones, porque empiezo a trabajar en dos semanas y ya noto la culpa, que parece que se instala en cuanto el predictor da positivo. No importa cómo acabe esta historia, yo ya me siento culpable porque aunque he dado el pecho a demanda, he servido de chupete, y he llevado en brazos a Juan siempre, me siento culpable por si le estoy "mal acostumbrando", y porque luego tendré que "desacostumbrarle". Y aunque suene a Carlos González, en realidad mi motivación es egoísta: hago lo que sea con tal de dormir (porque la primera opción fue que durmiera en cuna, que tuviera chupete...) Qué desazón, proclamo. Por ahora, entre el Chino y yo, la opción que más votos tiene es comprar una cama más grande, en la que quepamos los cuatro... Ay, la culpa...

9 comentarios:

  1. Yo compré una cama más grande, pero grande, grande :) Tanto que me la hicieron a medida. Te dejo este post sobre la culpa materna que escribió mi pareja en un blog comuniatario de padres. Es en catalán, pero puede sponer el traductor de google :) http://vadepares.cat/2014/03/29/les-males-mares/lang/ca/

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    1. ¿puedes creer que no sé traducirlo con google? me lo he leído y solo he entendido la mitad...

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  2. Te entiendo tanto...y lo has explicado tan bien....Ánimo con la vuelta al trabajo, ya verás que poco a pocotodo irá a mejor.

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    1. Gracias, a ver qué tal, que en dos semanas estoy allí... y esta segunda vez me apetece menos que la primera...

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  3. la maternidad...algo que te culpabiliza hasta si no tienes hijos, porque tu mejor no lo has podido explicar, pero...y si no tienes hijos??? He tenido que dar tantas explicaciones de porque no tengo hijos y me han dicho tantas veces en mi cara: tu no opines que no tienes hijos...
    Y la frase que mas me repatea: Uy, que lista has sido! ¿perdona? Es que la mitad de la humanidad incluida es gilipollas?
    Así que aunque no me esté permitido porque no tengo hijos voy a opinar: haz lo que puedas y lo que te de la gana! Cuando mis amigas cercanas empezaron a tener hijos el que lo petaba era Estivill (todavía faltaba tiempo para el boom del colecho) y recuerdo como lloraban los bebés y ellas por tener que aguantar los minutos sin entrar en la habitación. Esos bebés de entonces son ahora preadolescentes normales y corrientes, es decir, insoportables, lo que viene a reforzar lo de que hagas lo que te de la gana, que en el desarrollo de una persona influyen muchas mas cosas que el padre y la madre, la teta o el biberón y que tendriamos que darle la vuelta como un calcetín a esta sociedad en tantos aspectos para dejar la culpa de la maternidad que hoy por hoy me parece imposible. La maternidad no se ejerce de manera libre, el patriarcado te impone un modelo, el que sea, depende del entorno, pero todos igualmente penalizadores para la madre, excluyentes para el padre y fomentadores del modelo de familia nuclear individualista y poco solidario.
    Ea, ahí queda mi rollo...y tengo mucho mas, que yo con estos temas me vengo arriba!
    Mucho ánimo, a seguir haciendo lo que creais que podéis y queréis...o no, y enhorabuena por tus posts

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    1. Estoy totalmente de acuerdo con que el problema es cómo se trata a las mujeres; no hay que enfocarlo como madres vs no madres (aunque yo soy la primera que dice que era mejor madre cuando no era madre). Mi suegra siempre cuenta que con su hija lo pasó fatal, no dormía nada, se levantaba cada cinco minutos... pero entonces los pediatras prohibían meter a los niños en la cama con los padres. El caso es que nunca podemos actuar por instinto, siempre tenemos la opinión de los demás (libros, abuelos, entendidos, desconocidos que pasan por ahí...). También te digo, con mi primer hijo hacía caso de todo lo que me decían, ahora confío más en mi criterio y el del padre de la criatura, aunque dudo en muchas cosas; y no discuto con nadie, me hago la loca y me ahorro tiempo y disgustos. Pero de la culpa no me he librado.

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  4. todos sabemos tanto..... a mi me pone negra cd. hasta gente que te cruzas por la calle te reprueba tu comportamiento con los niños.
    mucho ánimo y estoy segura que lo que decidais bien estará. porque cada niño es un mundo y vosotros conocéis a los vuestros mejor que nadie.

    besos

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    1. ¡ah si, los que pasan a tu lado son los que más se meten en tus relaciones materno filiales! Creo que has dado con la clave: solo los padres tienen toda la información y por eso solo ellos pueden decidir.

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  5. Hacía tiempo que no me pasaba por tu blog, y hoy leyéndote no puedo más que aplaudirte!
    Mi (primer y seguramente único) hijo tiene ahora 10 meses. Y en todo este tiempo me he dado cuenta que, hagas lo que hagas, la cag*as, con perdón. Todo está mal hecho, si lo coges, lo vas a malcriar, si no lo coges, ay! Pobre niño,....
    Yo hace un tiempo, y mirando por mi salud mental, me compré un chubasquero para que todo me resbale, y oye, la mejor solución. Oigo, asiento y hago lo que me da la gana, que para eso soy su madre, y si me equivoco, yo cargaré con las consecuencias.
    Que manera de seguir avasallando a la mujer tiene la sociedad!!

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¡muchas gracias por comentar!

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