domingo, 4 de septiembre de 2016

madre no hay mas que una: los celos entre hermanos (y las preferencias entre progenitores)

Pues tengo que empezar este post diciendo que, a día de hoy, no hemos tenido muchos episodios de celos entre hermanos.

Teo besuquea mucho a su hermano y sólo se molesta cuando su padre coge al #bebébracero; y como casi siempre lo tengo yo por el tema de la lactancia, pues no le hace mucho caso, la verdad.

La relación conmigo, o´seaaa, su madre, sí que ha cambiado, y mucho. Vamos, que ya no le intereso lo más mínimo, porque como siempre tengo a Juan en brazos (es que oye, de carro o de cuna no quiere saber nada la criatura, parece que tuvieran pinchos) pues soy una señora muy aburrida que no puede jugar a nada y que tampoco le deja jugar -ejem- con el bebé, así que me ignora -en el mejor de los casos- o me berrea cuando quiere que sea su padre el que esté con él.

Lo hemos comentado con amigos que tienen hijos y algunos dicen que es normal, y otros que no. Para intentar cambiarlo, es bueno pasar un rato en exclusiva madre e hijo, pero mira, es ponerme con él y el otro reclama teta, y ahí su padre, aunque voluntarioso, no llega.

Yo no desisto y hace poco me lo llevé a la fnac a comprar un cuento que sólo fuera para nosotros: el cuento de mamá y Teo. Bueno, pues él llegó, vio todos los muñecos que hay en la sección infantil (aviso para padres) y pasó de los libros. Y yo, que pasé de los juguetes, elegí uno que se titulaba "así te quiero Mamá", que me pareció ideal porque ilustra la relación de una madre con su niño, en situaciones en las que me sentía identificada (nada de mamás perfectas)


Resultó que el cuento me iba más a mí que a él (no pillaba las sutilezas de la relación moderna madre-hijo) y fuimos a cambiarlo, con mucha pena por mi parte. Esta vez el elegido fue "Ricitos de oro", en la versión de la editorial Combel que, por si no la conocéis, versiona cuentos tradicionales en libros tipo pop-up, y puedes ir contándoselos a tus churumbeles como si fuera un teatrillo. Yo le pongo mucha pasión y a Teo le gusta, y cada vez que quiere pasar un rato conmigo me saca el cuento


Hasta que se aburra de esta historia, nuestro momento mamá-teo se basa en este libro. Para entonces espero que Juan ya sea más autónomo, porque os confieso que es doloroso y hasta humillante para mí que mi hijo mayor pase tanto de su madre y prefiera claramente a su padre (y a sus abuelos...), pero también me ha servido para entender a esos padres -en masculino- que tienen que lidiar con hijos con mamitis, que no te hacen ni caso y te dan pocas muestras de cariño (y sin ceder al chantaje o al regalo para ganárselos).

Y colorín colorado... hasta aquí.

2 comentarios:

  1. Mis hijos se llevan cuatro años. El mayor es muy tranquilo y nunca ha mostrado celos de su hermano. Es el pequeño, cuando empezó a entender un poco, el que se muestra muchas veces celoso, aún ahora, con once y quince años. El peque tuvo, y todavía tiene, una mamitis muy extrema. Cuando era pequeño era terrible que nunca quisiera hacer nada con su padre, y yo fomentaba que estuvieran juntos de mil maneras pero no había forma. Ahora no es tanto, pero sigue siendo así en cierta manera y también estresa bastante.

    Besos.

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    Respuestas
    1. Lo entiendo; yo creo que al padre de Teo también le estresa su papitis y no lo entiende como algo adulador, sino como una disfunción que hay que cambiar. Espero que Juan cambie poco a poco, ahora mismo tenemos que llevarlo en brazos todo el tiempo y no favorece nada normalizar la relación con el mayor...

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