martes, 6 de septiembre de 2016

de la mesa al cuaderno: historia de una receta

Me hace gracia que mi hijo Teo, con casi tres años, quiera ayudar en la cocina, arrimando su escalón a la encimera para enredar un rato con la cuchara de madera -lo mismo que tarda en bajar porque se aburre enseguida-, porque yo nunca sentí la llamada de los fogones... hasta que no empecé a leer GOOP, la web de Güini Paltrow y sus recetas chachis.

Y es que en mi cabeza yo me veía más propia haciendo un stir fry de pollo orgánico o unas recetas de tortitas (atención) sin gluten, sin azúcar y sin lactosa, antes que unos canelones. Y así me va, en casa yo hago experimentos que casi nunca salen, y el Chino cocina (bien).

Y esto lo cuento porque un año, en la prehistoria de mi vida, cuando yo era soltera y el Chino se iba a pasar la semana santa a su lugar de origen (Galicia, que su apodo no os confunda), me compré un cuaderno para escribir recetas y me pasé todos los días de vacaciones -que en realidad tampoco son tantos, siempre lo he pensado-, transcribiendo las recetas chachis para tenerlas todas juntas y agrupadas.

El tiempo que todo lo cura me ha enseñado después a ser un poco más relajada y ahora sólo pasa al sacro santo cuaderno aquellas recetas que han demostrado en la practica ser fáciles (porque soy torpe), rápidas (porque soy impaciente) y con ingredientes que pueda adquirir en mi barrio (si habéis visto las recetas de la Güini sabréis de qué os hablo, porque ahora en la frutería hay kale y la quinoa la encuentras hasta en vasitos de 1 minuto para microondas, pero hace cinco o seis años, nada de nada).

Y este es mi sistema: si pillo una receta que tenga buena pinta, por internet o en alguna revista, que cumpla los requisitos, la pruebo, y si la cocina no explota y sale bien, entonces sí: ¡pasa al cuaderno!






 Y así fue como este verano ha entrado la receta de gazpacho de melón y menta, que hemos hecho hasta cuatro veces porque ha salido muy bien y nos han regalado melones. Y a mí, que no como esta fruta porque debo de tener alguna alergia y me pica la lengua cuando la como, aunque el sabor no me desagrada, me viene muy bien licuarla. Y oyes, de esta forma ocupa mucho menos espacio en la nevera...



En el cuaderno, por cierto, esperan muchos recortes ha ser testados,  ¡dista mucho de ser ese instrumento organizado que yo me imaginaba!

7 comentarios:

  1. Pues voy a buscarla porque el melón es mi fruta favorita, tiene buena pinta

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    1. Si no la encuentras te la paso, es muy sencilla; los ingredientes son melón, pepino, Lima, aceite y hojas de menta. Está muy rico, sobre todo para estos días de tanto calor, entra muy bien!

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  2. Yo también lo tengo!!! pero sin fotos, voy a copiarte la idea..... Tener un cuaderno de recetas me recuerda mi infancia, cuando mi madre me hacia ir a buscar el suyo para hacer las perrunillas de su tierra, todavía recuerdo su tacto!!!

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    1. Mi madre tenía también su cuaderno pero estaba lleno de recortes, por eso yo me decidí por pasar al cuaderno las recetas cuando las probara. Al principio era más organizada, pero ahora también lo tengo lleno de recortes!

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. A mi tb me pica la lengua con el melón! Y la garganta!lo digo en mi casa y no me creen....ja ja jaj es alergia??

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¡muchas gracias por comentar!

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