jueves, 8 de septiembre de 2016

cinco cosas que (ahora) me hacen la vida más fácil

Lo que menos me hace falta ahora mismo es complicarme la vida; Reconozco que me  he organizado fatal toda la vida. El mejor ejemplo es el momento de ir a la cama: siempre me pasa que miro el reloj, creo que voy bien, y al final voy a por un vaso de agua a la cocina y acabo dando trescientas vueltas por la casa (sobre todo recogiendo cosas) antes de meterme en la cama una hora más tarde de lo que pensaba... ¿no os pasa a vosotras?

En fin, que estoy intentando cambiar hábitos para organizarme mejor, y eso incluye hacer grandes cantidades de comida para vivir de las sobras, preparar menús muy sencillos y rápidos y dejar siempre las llaves en el mismo sitio para no perder tiempo buscando (un clásico).

Entre las cosas que me facilitan la vida, os enseño estas cinco:

1. Llevar siempre el mismo bolso (en mi caso, mochila):

Se acabaron los días de coordinar bolso y ropa. Agarro la mochila y listo. La llevo desde hace dos años, cuando empecé a bajar al parque por las tardes con Teo, y el bolso o bandolera se me hacía muy incómodo. Ya sé que no soy nada original en esto, pues todas las madres del parque -salvo las novatas, jeje- tienen su mochila. Otra cosa más: es de nylon (reciclado), para no añadir peso.

Por supuesto, cuantas menos cosas, mejor. Otro día enseñaré lo que llevo (a mí es que me gustan mucho estas cosas, soy una voyerista de bolsos).

En general, ahora mismo estoy poniendo en práctica la austeridad en todo, y me ayuda mucho en la gestión del tiempo: un bolso, unas gafas, un par de sandalias, un solo abrigo en invierno y una sola gabardina... cosas de ese tipo hacen que no pierda ni un segundo pensando en estos temas; sé que es lo que está de moda y manda "la magia del orden", pero oyes, yo llego tarde a todo y la necesidad manda.

2. Organizar menús y compra un día a la semana

Otra cosa que media humanidad hace de siempre, pero yo había improvisado mucho en este tema, y sobre todo con el tema de la compra, picoteaba toda la semana. Ahora hay un menú, una lista y un día de la compra. Ahorro tiempo y también dinero. Lo mejor sería hacerlo por internet, pero lo hemos probado y en casa no nos convence; mientras no tenga escenas y berrinches por comprar galletas (el Chino es muy dado a montar escenas), me convence más ir en persona.

3. Rutinas con los niños

Aunque suene muy aburrido y contrario al espíritu infantil, a mí me funciona mantener unas rutinas. Los niños saben lo que toca y no tienes que convencerles. Yo también me apunto a las rutinas: prefiero tener un día para ir a la piscina, o para hacer ejercicio que improvisar.  Soy aburrida, no pasa nada, los niños lo compensan con sus ocurrencias, a las que sí hay que dejar hueco :)

4. Nada de teléfono fijo

Pues sí, nunca he tenido teléfono fijo y no lo necesito. Creo que sólo sirve para que te llamen los comerciales de empresas de telecomunicaciones y familiares ociosos, y no estoy por lo uno ni lo otro (¿se nota que este blog no lo lee la familia?). Además las llamadas tienden a coincidir con la hora de la siesta, y nooooo, por ahí si que no paso.

Lo que me viene muy bien es la televisión de movistar: poder grabar, ver a cualquier hora lo que quieras y tener series a la carta es un avance. También me flipan los podcast, me bajo los programas de radio que más me gustan y me los pongo cuando salgo a pasear con Juan en carrito. Para eso ahorro tiempo, para poder malgastarlo así ;)

5. Mis padres y el Chino.

Pues sí. He estado un rato pensando qué poner y lo tenía delante de mis narices. No sé qué hubiera sido de mí este verano sin mis padres... Como mis niños son ahora mismo incompatibles (uno grita, el otro llora, y así se van alternando en un bucle sin fin), los abuelos se han hecho cargo de Teo muchos días durante este verano; me lo han alimentado bien y le han llevado a la piscina. Vamos, que si os enseño fotos en IG de lo que he comido o que me he bebido un té es por mis padres (turno de mañana) y el Chino (turno de tarde). El que diga que el permiso de maternidad es igual que vacaciones, miente. No quiero despedirme sin decir que el turno de noche es mío ;)


6 comentarios:

  1. Los primeros meses de un niño suelen ser sinónimo de no dormir, apenas comer, ducharse (si se puede) de mala manera y con un oído atento... en fin, tantas cosas que sabes de primera mano...

    Besos.

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    1. ufff, no debería pillarme de sorpresa porque es el segundo, por eso esta vez estoy intentando organizarme mejor y simplificar mi vida al máximo. ¡Adaptación o extinción!

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  2. Yo tengo teléfono fijo y no me sé el número, eso sí, es un aparato muy mono y decorativo jajaja. No lo usamos nunca y nadie tiene el número, así que si suena sabemos que es una teleoperadora que nos va a ofrecer algo y no lo cogemos XD.

    En lo de comprar un día a la semana, lo he intentado muchas veces pero creo que hace falta tener dos niños para hacerlo jejejej.

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    1. Pero si suena y te despierta a los niños... total, para nada! :( mejor me lo ahorro, de verdad

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  3. Yo hay cosas que aunque no tengo hijos sí que hago desde hace mucho tiempo, compro una vez en semana aunque la verdad si me puedo escaquear y que vaya mi chico mejor, odio ir a los supermecados, me agobian, he intentado comprar por internet pero siempre acabo cabreada porque se equivocan o faltan cosas, pero sí, los menús y la compra semanal/quincenal los sábados es un clásico familiar :-)

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    1. Eso me pasaba a mí con la compra online, todas las semanas ocurría algo. Y con el plan semanal de comidas, ahorramos mucho (tiempo y dinero), no se desperdicia nada y hasta somos más originales en las comidas :)

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¡muchas gracias por comentar!

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