lunes, 29 de agosto de 2016

madre no hay más que una: dejar el pañal

Este verano teníamos por delante el reto de quitar el pañal a Teo, porque en septiembre empieza el colegio y uno de los requisitos que te machacan en todos los centros (al menos en los públicos de mi comunidad) es el control de esfínteres.

En la guardería nos habían avisado de que empezarían el proceso cuando lo vieran maduro, pero llegó junio, y nada, y llegó julio, y tampoco... así que nos plantamos en agosto con la tarea y con un bebé muy pequeño que, si bien no ha generado muchos celos, nunca es de ayuda.

Un mes antes nos hicimos con uno de los mil libros infantiles de esta temática, y se lo leímos sin insistirle ni presionarle, hasta que el mensaje pareció hacer efecto y empezamos a hacer algún intento que fue bastante mal, porque Teo no habla y no pedía nada.



Hablando con otros padres, nos dijeron que se puede tardar hasta un mes en que controlen bien el proceso, y ya no lo demoramos más: en cuanto volvimos de vacaciones nos pusimos a pico y pala; compramos calzoncillos de la patrulla canina para animarle y se acabó el pañal. Pero no os engaño: el comienzo fue terrible porque Teo no quería ni sentarse en el orinal, y cuando se hacía pis fuera, no le importaba ni lo más mínimo... Yo me puse muy nerviosa porque el Chino volvía al trabajo en una semana y me iba a quedar con un bebé de dos meses que siempre tengo que llevar en brazos y Teo, todo para mí sola. ¡Horror!

Pero los niños siempre te sorprenden, y el mío me ha sorprendido mucho más: en dos días le cogió el truco y en el transcurso de una semana apenas tuvo dos accidentes. Incluso le quitamos el pañal por la noche, y hasta hoy...

Mucho ánimo a los padres que estén en esta tarea, y si no puede ser, llevad a vuestros niños al colegio con pañal. Mi pediatra me insistió mucho en que no forzara al niño, y la paciencia de su padre ha hecho el resto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡muchas gracias por comentar!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...