miércoles, 6 de enero de 2016

Ir a por el pan (y tardar una hora)

Aposta voy siempre que puedo a una panadería que está a una hora caminando de mi casa.

El caso es que, desde que me quedé embarazada, hacer ejercicio regularmente se me está poniendo muy difícil y en consecuencia, yo me estoy poniendo como una bola y estoy ganado muchísimo más peso que en mi primer embarazo, en parte claro, porque me muevo menos, en parte porque el cuerpo se hace mayor.

Además, ha coincidido que me encuentro mejor desde que empezaron las navidades, y claro, tengo un hambre increíble. Y venga a comer... (mal). Que si hoy nos vamos de excursión al castillo de Manzanares y ya nos quedamos a comer por allí (menú castellano, muy apto si te has dado una caminata por la Pedriza, pero demasiado si sólo has ido por el castillo), o salir a merendar por ahí, o cualquier otra cosa que como dice el Chino, demuestran que como en tu casa no se come en ningún sitio.

La verdad es que echo mucho de menos mis rutinas, comer con mesura y sobre todo, no acabar agotada al subir tres escalones. Así que cada vez que salgo a por el pan, cojo los auriculares y me voy a El horno de babette, que es una panadería que me descubrió una buena amiga que hizo allí un curso para hacer pan y que está a una hora caminando desde mi casa, ida y vuelta (edito para poner este dato, que es de lo que va el post, de ganarme el pan con un paseo largo).

Más que una panadería, es un horno de pan donde hacen pan con masa madre, y algo de repostería (yo no la he probado aún). Exquisiteces como pan de leche, integral con naranja confitada y semillas de amapola o pan de nueces (mi preferido) están entre sus especialidades. La mayoría de las veces cojo una hogaza de espelta o integral de trigo, pero es un sitio increíble para darse al vicio del pan. Yo no puedo renunciar al pan, así que al menos intento ganármelo. Eso sí, hasta que me pesen en la consulta de la ginecóloga y me tenga que buscar otra ruta de paseo.... que también es mala baba darme la cita justo a la vuelta de las vacaciones de navidad, digo yo...

Y edito también para contar que los Reyes me han traído este año un fitbit, igual que el que me regalaron por el día de la madre y que había perdido misteriosamente después de tan sólo dos semanas con él. Es una buena herramienta para ponerse retos diarios de ejercicio, aunque se nota la presión por cumplir los objetivos... me estoy estresaaaando


2 comentarios:

  1. Uff. Normalmente en el segundo embarazo el cuerpo encuentra el camino del "engorde" más fácilmente. Yo engordé algo más con el segundo que con el primero, y luego no he vuelto a mi peso, y mi hijo tiene diez años. Para matarme.

    En fin. Feliz año nuevo.

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    1. Sí que se nota, sí, yo tengo tripa como de seis meses y no llego ni a los cinco... ¡Espero que el cuerpo también tenga memoria para el parto y sea más sencillito que el primero!

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¡muchas gracias por comentar!

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