miércoles, 27 de enero de 2016

cuando las patatas fritas merecen la pena...

Hace más de once años cayó en mis manos el libro de la Dieta de la Zona, de Barry Sears, del que he hablado en este blog en más de una ocasión.

No exagero si digo que ese libro cambió mi vida en muchos aspectos, porque aprendí a comer y me enseñó bastantes cosas de la industria de la alimentación. Hasta ese día, por ejemplo, yo había estado cenando cereales special K muchísimas veces convencida de que era una cena ligera, apta para perder peso (estaba en plena oposición y había ganado unos cuantos kilos) y muy sana.

En un año con la dieta de la zona gané mucho en salud y perdí mucho peso, también. Me encontraba mejor que nunca, en concentración y en bienestar físico. Ese mismo año aprobé la oposición y empezó el curso selectivo, que básicamente consiste en volver al instituto pero con dinero en el bolsillo... claro, la dieta dejó de ser estricta, pero siempre he mantenido los fundamentos y las cosas que merecen la pena y las que no a la hora de comer. En esto siempre pongo el ejemplo de las patatas fritas: no me merece la pena comer patatas chungas de las que te ponen con una caña, o las de mcDonald´s; al final me siento culpable, y ni siquiera las he disfrutado. Pero sí hay unas patatas que merecen (y mucho) la pena: las que nos ponen en un restaurante al que vamos en familia una vez al año, están taaaaan ricas y tan bien hechas, que me las como encantada. Merece la pena, sin duda, pasarse así.

Y me pasa con unas cuantas cosas, que para mí no cuentan como malas porque cuando algo se disfruta mucho, te sienta bien, no importa lo que engorde o deje de engordar. Como dice @amaya_fitness no es pecar, es vivir.

En enero me he dado mis homenajes particulares...


El roscón de mi madre tiene que estar siempre en primer lugar. Este año no he comido otro y ni falta que me hace, este es insuperable y además ahora que lo comparto con el Chino, con mi hijo y mi sobrina, me sabe mucho mejor :)


El bocadillo de sardinas con tomate natural, mi preferido desde que era pequeña. Podría comer las sardinillas sin pan pero no sería lo mismo, tiene que ser bocadillo en pan-pan.

¿Algún homenaje para compartir?


17 comentarios:

  1. Opino lo mismo que tú. Estoy cambiando de forma de comer en los últimos tiempos y también creo que merece la pena hacer un día unas patatas fritas en casa, con aceite de oliva del bueno y comerlas tan a gusto. Ese bocadillo de sardinas también me chifla, y sí, tiene que ser en bocadillo, pero de vez en cuando no pasa nada. El otro día leía que no debe preocuparnos el día que comemos algo especial, sino lo que comemos todos los días, y creo que es cierto.

    Besos.

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    1. estoy de acuerdo, aunque también es verdad que comería bocadillo de sardinas todos los días (o de queso)

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  2. Yo pienso exactamente igual, hay pecados digooo vivencias que me merecen la pena y otras cosas de las que prefiero prescindir porque no me gustan para tanto.
    Eso sí, hay una cosa que yo veo diferernte, el pan. Yo como pan para todo, es verdad que luego como pocos hidratos de otra forma (poco arroz/pasta/legumbre) pero pan como siempre y ese bocadillo de sardinas me parece súper fit, jeje! :D

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    1. yo el pan no me lo podría quitar, pero como tampoco puedo comer todos los días el que me gusta, me evito disgustos.

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  3. Ah, Paula, si quieres que te traiga tés dímelo (dime al menos qué te gusta o qué te apetece probar) y te hago un hueco en mi maleta ;)

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    1. No porque es echarle mucho morro por mi parte :P
      además ya traerás la maleta a tope!

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  4. Opino igual, hay cosas que merecen mucho mucho la pena. Vivo en un pueblo de Galicia, y aqui en el 95% de los bares restaurantes ponen unas patatas fritas de morirse, naturales, nada aceitosas, así que yo aqui no puedo prescindir de ellas, me encantan, eso sí, cuando voy a cualquier otro punto del país la mayoría de las veces las dejo en el plato.
    Coincido con Anita, para mi el pan, buf, es sagrado, pero igual, el PAN, no las barras chungas estas congeladas, el pan de verdad.

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    1. es que en Galicia todo merece la pena... yo no soy de allí pero el Chino sí y cuando vamos comemos muchísimo y mejor imposible. Y el pan gallego... ¡eso es de otro mundo!

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  5. Me está apeteciendo un bocadillo de sardinillas pero ya

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  6. Ese bocata me parece de lo más estupendo!! jejeje

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  7. Jo...que pinta todo! Yo no renuncio a un queso, jamón o caña de lomo bueno con un buen tinto. Y del bocata ese me comía yo unos cuantos

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  8. Perdonadme, pero... ¿qué tiene de malo comer bocadillo de sardinas o de queso todos los días? De verdad, que no lo veo, ni es por tocar la moral, ni nada.

    Ana.

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    1. por mí comería bocadillos a todas horas y todos los días, pero al final la cantidad de pan no sería muy equilibrada. Y es verdad que un bocadillo de sardinillas no es equiparable a comer en el mcdonald´s todos los días, pero se sale de la zona y por eso lo hago como homenaje. No sé si te saco de la duda o estás flipando más :P

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  9. Hola, no exageras, a mi Barry sears tambien cambio mi dia a dia con la dieta de la zona. me encuentro mucho mejor, se que ahora me cuido y como bien y por tanto estoy mas sana, y he bajado de peso tambien. efectivamente lo que importa es que la Zona sea el hábito de alimentación general, no pasa nada si nos salimos de vez en cuando. Lo importante es que encontrarse en la Zona sea la norma y no la excepción, por nuestra salud y bienestar ;)

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