lunes, 11 de enero de 2016

cinco (¿prescindibles?) inventos de la humanidad

Hace unas cuantas semanas compré en sephora los famosos coleteros parecen cables de teléfono, como este que se ve en la foto:


Se lo había visto a mucha gente como pulsera y no entendía de qué iba a la moda, así que le pregunté a una portadora, a la sazón compañera de trabajo, que me explicó que son gomas para el pelo que no dejan marca en la melena, y que los tienes en versión original (sephora, 3 unidades por 5 euros) o en versión más barata -pero fácilmente estirable- en Primark. Yo opté por la primera porque tengo tics de pija y también porque los quería para regalar a las mujeres de la familia, todas ellas de pelo largo y coleta fácil.

Pues llevo muchos días con el coletero y lo único que noto es que parece que me he enrollado el cable del teléfono en el pelo, ni más ni menos. Mis tradicionales gomas dejan marca en la cabellera pero también sujetan más, así que hoy, sin ir más lejos, ya he regresado a ellas. 

Y es que hay muchos inventos (más bien modelos de utilidad, si echo mano de lo que recuerdo de derecho mercantil) que surgen de repente, se reproducen como esporas y mueren irremediablemente porque no, no sustituyen al original. He aquí cuatro ejemplos que he elegido, para que me salgan cinco junto con estas gomas, como el título del post, aunque hay muchos más:

  • La buttlerfly pillow: nos acribillaron durante meses en los anuncios de la TV (hablo de hace mucho, cuando había seis o siete canales nada más) con la almohada anatómica que protegía las cervicales. Venderían muchas, pero ya nadie la usa. ¿Nadie? un momento, en casa de los padres del Chino la tienen, y no por casualidad la han puesto en su antigua cama, la que no usa desde hace más de una década...
  • el power plate: la plataforma vibratoria prometía que en cinco minutos de meneo tendrías los mismos resultados que en una hora de ejercicio. Reconozco que sí la probé, y si volví al ejercicio de toda la vida no fue por amortizar las zapatillas de nike. Podría ser peor, hubo algunos que la compraron... Los gimnasios que usan ahora electrodos llevan el mismo camino, por cierto.
  • el colchón para invitados que se inflaba en diez minutos y servía como improvisada cama para invitados: ¡sería para que no volvieran! Y eso de que se plegaba y no ocupaba... ¿quién puede volver a meter en una pequeña caja algo así?
  • el peine de iones, ¿os suena? pues yo me lo compré porque prometían acabar con la electricidad estática en el pelo, que a mí me pasa mucho y lo llevo fatal. No cumplía lo que prometía, aunque al menos tiene sus cedras y me sirve para cepillarme. Y al final el problema de la electricidad se resuelve simplemente con poner un poco de acondicionador en las puntas cuando lo lavas...

2 comentarios:

  1. ¿Y el famoso peinecito que anda ahora por todas partes? No se si me explico, que es digamos de mano, con muchas puítas pequeñas y que en cierta cadena de pelus usan para desenredarte prometiendote que no rompe el pelo... No se yo no se yo si fiarme o lanzarme (10 euritos que vale el chisme, jajajja)...

    Genial el post, me sirve para no comprarme los famosos coleteros, y recordar estupendos inventos como la almohada.. que pasada de anuncios había en Teletienda que lo querías/necesitabas todo. Como el invento para hacer pinchitos de sandwich con formas, el corta verduaras con miles de variaciones.. etc etc...

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  2. No conozco este peine... ¡será que voy poco a cortarme el pelo! del corta verduras me acuerdo, y alguna vez he pensado que en ellos cuando he ido a los buffet de hoteles de playa, jeje

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¡muchas gracias por comentar!

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