lunes, 30 de noviembre de 2015

lecturas rápidas (o posibles regalos para cuñados y/o amigo invisible)

Voy a repasar dos lecturas de tipo best seller más o menos recientes. A veces en Navidad es el tipo de libro que cae para regalo, con permiso de los Premios Planeta, claro, porque el lector abarca un grupo muy amplio (de ahí el título del post). Yo ahora mismo soy presa fácil de estas lecturas, porque mi capacidad de atención es inversamente proporcional al sueño que tengo...

He pasado todo el sábado y el domingo en casa por culpa de un resfriado, así que he aprovechado para terminar de leer un libro que empecé hace dos semanas: Fulgor, de Manel Loureiro.

Se lee bastante rápido, pero como me quedo frita enseguida cuando leo por la noche, se me estaba alargando. Había visto alguna reseña por ahí y me llamó la atención, aunque es difícil resumir el argumento sin estropearlo: trata de una psiquiatra, casada con un policía y con un hijo pequeño, que se salva de un accidente de coche provocado por una especie de secta que se alimenta con el dolor y el sufrimiento ajeno, y que descubre entonces que tiene un don especial relacionado con la naturaleza de los sectarios. Bueno, más o menos...

El libro va de más a menos, y en este tipo de novelas los finales me decepcionan casi siempre. Con Fulgor me ha pasado una cosa curiosa: en versión e-book (no compro estos libros en papel) ocupa 379 páginas. Cuando me faltaban unas 75 para acabar, me parecía que la trama estaba todavía poco desarrollada, y al ritmo que iba, supuse que o habría una segunda parte, o el final iba a ser tipo "todo fue un sueño" o una cosa parecida (no puedo explicarme mejor sin fastidiar la trama); pero no, se resuelve todo en apenas 40 páginas. Estos cambios de ritmo no los entiendo muy bien. De todas maneras, es entretenido, y por la manera en que está escrito, parece ya el guión de una película.

Como lectura rápida también recomiendo"la chica del tren", lo leí este verano (también en e-book) y me dejó una sensación agridulce. Por  una parte, se lee muy rápido y durante un par de días estuve muy enganchada; pero por otro lado la trama se convierte en un folletín increíble en el que además se ve a la legua quien es el asesino enseguida. No sé si la intención de Paula Wright era o no ocultar la identidad hasta el final, pero si no era así, desde aquí se lo digo: se podía haber ahorrado el 60% del libro.

Lo mejor para mí, sin duda, el personaje principal. Me pareció muy interesante presentar a la "heroína" de la historia como una alcohólica fracasada, sin transformaciones mágicas. Por lo demás, también tenía tufo de guión de cine -y al parecer ya están rodando la película-.

¿Regaláis o recibís libros por Navidad? yo en mi lista particular tengo Noches sin dormir, de Elvira Lindo, y el último de Eduardo Mendoza (aunque la saga del detective del psiquiátrico ha ido a menos para mí...)

jueves, 26 de noviembre de 2015

de antojos y ascos

Estoy decidida a escribir un poco más en el blog aunque sea sobre las historias del embarazo que no interesan a nadie (quizá a otras embarazadas, pero tampoco disponen de mucho tiempo para leer memeces si ya son madres...), así que hoy voy a comentar un asunto que acompaña durante todo el proceso: la relación con la comida.

Ignoro si antes las embarazadas tenían vía libre para comer lo que quisieran, pero la realidad que yo conozco se llama báscula y te espera en cada visita al ginecólogo. Más o menos tienes que engordar un kilo por mes, que puede ser mucho si has tenido la mala suerte de un embarazo vomitón o poquísimo si lo que tienes es un hambre de adolescente.

Otra cosa son las aversiones y los antojos. Yo no creo que los antojos sean patrimonio exclusivo de las embarazadas, para mí que influye más la publicidad que nos rodea que las hormonas, pero es verdad que en algunos casos las embarazadas tienen necesidad de comer algo fuera de lo común, o el mal cuerpo te limita a un alimento concreto (la pasta o el pan suelen entrar bien), o incluso algunas tienen ganas de chupar yeso (a una compañera de trabajo le pasó y resultó ser una carencia de minerales).

En mi caso, más que antojos he tenido aversiones y he pasado un primer trimestre regular, mucho peor que en el primer embarazo. No me apetecía comer nada y cuando lo hacía me sentaba muy mal, ni comida sana, ni comida basura, ni nada de nada, casi todo me daba asco, sobre todo a partir de las siete de la tarde, como si fuera un Gremlin, así que he cenado muy poco.

Es difícil explicar a alguien que no lo ha pasado que por nada del mundo te puedes comer una manzana o el pescado que te han preparado, pero es así: sencillamente, no puedes.




Claro que también tengo que confesar pecados: un día en el supermercado, comprando yogures, vi una chocolatina de kinderbueno y me la compré. Me sentó muy bien y después de esa vinieron seis más (en días sucesivos ¿eh?, no todas de golpe) hasta que a la última le hice una foto con el móvil pensando ya en escribir este post sobre antojos y me sentó mal. No he vuelto a probar una.

el último kinder bueno
 Y hasta ahora, que parece que empieza a asentarse todo un poco más...

¡Buen día!

lunes, 23 de noviembre de 2015

feliz estilo

¿Voy a enseñaros yo algo sobre el estilo? pffff, pues claro que no. Yo de estilo, nada de nada. Gafas en la punta de la nariz, coleta medio desecha y pantalones desabrochados (barriga de los 3 meses de embarazo, ni chicha ni limoná) son ya parte de mí. Pero lo importante en esta vida es proponerse hacer algo y yo me he propuesto mejorar algo mi aspecto.

Aunque tendré que pasar por la peluquería un día de estos, mi meta no es ir bien peinada. Maldita sea, me basta ya con ir peinada y el pelo limpio (¿a alguna otra madre su hijo le chupa el pelo?). Elegir bien la ropa que compras, poder vestir de uniforme sin que lo parezca y tener un par de zapatos para cada ocasión (esto se reduce a trabajo/parque) es ahora mismo mi objetivo. El plan es poner en marcha el decálogo de estilo de Andrea Amoretti... ¿la conocéis? yo di cuenta de su existencia por las redes sociales -instagrameo luego existo-, estuve en una de sus charlas-taller y me convenció bastante.




Tengo que reconocer que al principio estuve dudando entre comprar su libro (El estilo que te hace feliz, en su web por 24,90€+5,50€ de gastos de envío) y el de Garance Doré, que es la mejor bloguera (y encima francesa) para mí... Garance es fotógrafa, es ilustradora, tiene estilazo y además unas piernas de envidia. Su libro salió a la venta en octubre (desde 11,81€, en amazon.es) y lo esperaba con ganas, pero leí las críticas en amazon.com y me echaron para atrás. No es lo que yo esperaba, ni lo que quería. Al parecer hay poco de ella y mucho de otros, así que me decidí por el de Andrea aprovechando una oferta con gastos de envío gratis.



No voy a engañaros: no es una guía del estilo de "la parisina", de Inés de la Fressange, pero tiene consejos mucho más prácticos y que cualquiera puede poner en práctica con sus necesidades y de acuerdo a sus gustos;  las páginas podrían reducirse a un tercio, pero entonces no sería tan bonito como es... (y las cosas bonitas no sobran nunca).

Así que no me arrepiento de la compra; Este invierno pienso comprarme un sombrero que me tape los malos pelos y me dé un aire estiloso y el resto, ya se verá.

¡Buen día!

martes, 10 de noviembre de 2015

¿por qué he dejado el reto BBG de Kayla Itsiness?

Es increíble escribir este post y no subtitularlo con algo como "el post de la vergüenza" o "por qué nunca volveré a retarme en público", pero es que tengo una buena excusa para haber abandonado, jeje.

Hace unas semanas, muchas ya, empecé a escribir sobre mi experiencia con la guía BBG de Kayla Itsiness. Comencé justo en septiembre, de sobra conocido como mes de los buenos propósitos, con permiso de enero, y ya os lo digo: lo tuve que dejar enseguida.

A pesar de la dureza de esta rutina de ejercicios, y de la vergüenza que pasaba haciéndolo en el gimnasio (los burpees los dejaba para la intimidad de mi hogar, eso sí), no fue la fuerza de voluntad lo que falló. En realidad no es que fallara nada, es que el cuerpo es sabio y decidió darme una salida digna: un embarazo que, lógicamente, es incompatible con la tortura del BBG.

Y así estamos... me encuentro regular, muy cansada, como fatal y hacer ejercicio no es mi prioridad. Con Teo pude hacer muchas cosas; entre natación, gimnasio y pilates llenaba cuatro o cinco días a la semana, además de ir andando a todas partes. Ahora me doy un canto en los dientes con dos días y alguna caminata... en fin, sin agobios porque no son buenos.

Y lo de retomar los ejercicios de kayla después del parto... si lo pienso me da la risa, en su día ya veré. Tras el embarazo de Teo quedé con diástasis (una separación del recto abdominal, que es el mayor de los músculos que baja por el estómago) y las abdominales de su plan no son muy recomendables si tienes este problema.

¡buen día!
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