jueves, 17 de septiembre de 2015

ya no hay luz al final del túnel

la foto del primer cumpleaños de Teo 

Hoy hace dos años que nació Teo, mi hijo.

Y este post podría ser la segunda parte de aquel otro que escribí sobre la tristeza postparto. Mucho ha pasado desde entonces, y aunque él ha aprendido a morder (y tiene todos los dientes y molares fuera), a tirar del pelo, a bloquear la cuchara cuando lleva algo que no le gusta, corre que se las pela cuando no quiere que le cambien el pañal y alcanza notas inusuales en sus rabietas, os diré que ahora le quiero más, porque ahora sí, creo que las piezas encajan.

Ya casi no me acuerdo de lo pequeño que era cuando nació, cuando sólo se dormía en brazos y no podía casi moverse. La verdad es que a mí nunca me han llamado la atención los bebés, el primer año da mucha pereza, pero ahora creo que lo haría mejor (¡JA! a eso se le llama memoria selectiva).

No habrá fiesta pinterest: ni decoración de color pastel, ni tarta de diseño; Aunque eso sí, le comprado un cupcke de oreo en una tienda que he descubierto hoy mismo en la calle Argensola, y que espero compartir con él como merienda cuando le recoja de la guardería. Y más tarde celebraremos el cumpleaños con platos de papel del HEMA, gusanitos,  mediasnoches de lomo y jamóyqueso y compraremos una tarta por el barrio porque oyes, no sé otras madres/padres pero yo no tengo tiempo de hacer fiestas pinterest. 

Y claro, también habrá regalos: nosotros ya le hemos dado una moto de esas que no tienen pedales, que van empujando ellos con los pies. Por ahora llega justito-justito, y la llevamos a cuestas muuuuucho más tiempo que rueda, pero bueno ¿quién quiere una espalda sana teniendo un niño de dos años...?

Me hace gracia cuando la gente me dice lo deprisa que pasa el tiempo... son sólo dos años, sí, pero muy intensos. En los últimos seis años antes de Teo, no me habían pasado tantas cosas, jajaja.

Y ahora me inundan las contradicciones: estar superada tras pasar toda la tarde con él, y sin embargo, ponerme a mirar sus fotos en el móvil en cuanto -por fin-se acuesta. Todo esto forma parte de una vida sencilla que ya no me descuadra la cabeza. Mi error, si es que puede llamarse así, fue pensar que la vida iba a ser igual que antes, y pensar que un niño sólo implica cambios, cuando en realidad, tu vida da un giro de 180º.

Ahora que soy "una mamá" (esa frase que utilizan en los trabajos de forma condescendiente), sólo se me ocurren temas marujos para el blog. Habrá que asumirlo: ya no soy esa mujer cosmopolita, viajera, activa y ocurrente que un día os epatara desde este espacio... (hey, desde aquí se pueden escuchar las risas). ahora soy la mamá que usa la agenda para cuadrar médicos y pediatras, comidas con las familias, sólo entra en tiendas de ropa de bebé y todos los domingos prepara las comidas semanales.

Afrontémoslo, soy una mamá, sea lo que sea lo que eso signifique, y este blog ha cambiado, como yo, como mi cintura. Y está bien: ya no hay luz al final del túnel, porque ya no hay túnel.

¡feliz cumpleaños, Teo!




domingo, 13 de septiembre de 2015

Kayla Itsiness: BBG 1, semana 2

¡Hola!

Hoy escribo después de completar los tres días de la segunda semana del BBG de Kayla Itsiness, sólo para hacer el resumen.

Esta semana me ha costado menos terminar las rutinas, pero no precisamente porque haya mejorado la forma física, sino porque me lo he tomado con mucha calma. Después de la primera semana tuve algunas molestias en la espalda, así que he dejado los abdominales clásicos de subir hasta arriba (sit ups) y los he adaptado a los que hacía en pilates. Además, no son nada buenos para el suelo pélvico y lo de saltar a la comba me lo ha demostrado... ejem. Cuando has dado a luz, os aseguro que los anuncios de compresas para las pérdidas de orina dan mucho medito.

Sigo odiando los burpees pero ahora hacen pareja con otros ejercicios del demonio: los jump legs. No se pueden hacer peor que yo, así que a la dificultad propia del ejercicio le añado la vergüenza de hacerlos en el gimnasio municipal donde voy, que tiene muchas máquinas y un sitio enano para poner colchoneta.

También tengo que confesar que la motivación decae, no voy a engañaros. No estoy hecha para sufrir y esto cuesta. Me pasa siempre que cuando termino la tercera ronda de ejercicios ni me veo tan gorda ni el pilates me parece tan parado... Y por seguir poniendo peros, me está siendo complicado encajar las rutinas en mis horarios; ya sé que son sólo 30 minutos, pero hacerlo en casa es complicado (ya sé que es feo echarle la culpa a mi hijo, pero es que es muy madrugador y absorbente) y en el gimnasio -no sé si le pasa a alguien más- no encuentro espacio suficiente, todo está ocupado por las máquinas (¿no se aburre la gente corriendo en cinta?)

En fin, que por ahora le veo más pegas que ventajas a este sistema. Eso sí, voy a terminar lo que me he propuesto, que es acabar las cuatro primeras semanas, y luego... ya veremos.


jueves, 3 de septiembre de 2015

kayla itsiness: día 2 BBG 1

Iba a publicar otra entrada, de hecho tenía ya escrito un post de mis lecturas de verano, que he desechado por el que ahora leéis porque, después de hacer los circuitos que me tocaban hoy (BBG 1, DÍA 2) estoy tan cansada que sólo puedo pensar en si voy a poder aguantar el plan de kayla itsiness (y en su madre, dicho sea de paso)

Empezaré contando que después de muchas fotos de antes y después de la cuenta de Kayla Itsiness me decidí a probar una semana de su plan, a ver qué tal (puedes suscribirte desde su web y te envían al correo el plan para una semana). El plan lo cuenta muy bien y muy detallado El blog de Anita.

Esto fue en pleno verano, pero con el calor que hacía en los madriles, no apetecía nada de nada ponerse a hacer flexiones, así que me lo llevé en el i-pad de vacaciones a Cercedilla (donde se está infinitamente más fresquito), y el Chino se apuntó también para complementar sus carreras. Ilusos...

Por turnos, en días alternos, nos levantábamos a las 7 de la mañana para hacer el plan (antes de que se levantara mi hijo, que es bastante madrugador). Hemos tenido la suerte de estar en una casa rural con una parcela enorme, con mucho sitio para hacer ejercicio sin que nadie te vea (para mí, fundamental, porque paso mucha vergüenza).

Pues empezó el Chino con la tabla de ejercicios -ha corrido dos maratones, varias medias y ha hecho triatlón- y llegó medio muerto al desayuno. Durante todo el día se quejó de cansancio, y yo, al día siguiente, cuando llegó mi turno, no me podía creer lo durísimo que era un plan que, supuestamente, están haciendo -¡de forma voluntaria, eh!- más de un millón de mujeres. Que nadie se engañe: nada es gratis, son 28 minutos que se te hacen eternos.

El segundo y el tercer día fueron infernales, pero yo ya tenía el gusanillo porque si ves las fotos de las clientas de esta entrenadora ves que los resultados pueden ser muy buenos, y yo estoy desesperada por quitarme la tripa post-parto, así que me he lanzado y he empezado puntualmente este lunes con el programa en serio.

El día 1 lo hice en casa, era trabajo de pierna y al terminar me tiré al suelo y me quedé ahí un rato. Sólo puedo decir que los burpees los ha inventado el demonio.

El día 2 (brazos y abdominales) lo he hecho en una sala de musculación de un gimnasio municipal; como ya no tengo horario de verano necesito aprovechar la hora de la comida, porque en casa no podemos hacer mucho (niño y casa a tiempo completo). He cogido una colchoneta y me he puesto en un rinconcito, pero la verdad es que paso mucha vergüenza porque creo que todo el mundo se fija en lo mal que lo hago... no obstante, algo he hecho porque ahora mismo me cuesta mover los brazos... de hecho, me ha costado hasta quitarme la camiseta para ducharme en el vestuario...

Ya iré contando, pero vamos, espero ir mejorando porque se me van a juntar todas las agujetas.



martes, 1 de septiembre de 2015

1 de septiembre

Una perogrullada el título, lo sé.

Poner como título a un post la fecha en la que se publica es de vagos. Pero es que el 1 de septiembre tampoco es un día cualquiera, tiene significado propio: es el comienzo del año. Porque para mí hace tiempo que los años no comienzan el primero de enero, sino el de septiembre, el mes que marca el nuevo curso.

En enero no pasa nada: tienes otra fiesta por delante -la de Reyes-, tienes el mismo frío que hacía dos semanas atrás; no hay ningún cambio a la vista (salvo que te haya tocado la lotería de navidad, pero entonces llevas borracho desde el 22 de diciembre y que cambie el calendario de da exactamente lo mismo, total, ya no vas a ir a trabajar); ni siquiera empiezan las rebajas buenas (que como todo el mundo sabe son las de El Corte Inglés, pero eso, en otro post). 

Pero en septiembre, sí, algo cambia, aunque sólo sea porque has estado de vacaciones, o porque ya están todos de vuelta de las vacaciones; se termina el horario de verano, empiezas a pensar en otros colores, en otras cosas: cambias playa por ciudad, brevas por higos; o empiezas el coleccionable de abanicos aunque ya -por fin- se acabe el terrible calor (un mes y medio ha durado la ola de calor, oiga). Y si empiezas dieta -como cada lunes-, te lo tomas de mejor humor, total, sin la prueba de bikini todo es más fácil.

Yo arranco por enésima vez a escribir en este blog y oyes, que me da un subidón. Me he comprado un ordenador nuevo y, oh santos de la informática, prefiero teclear en el del trabajo, que ya tengo las teclas pulidas y el soniquito que hacen es lo que más me inspira. Qué desvaríos.

¿Qué habéis hecho en vacaciones? yo he ido a visitar a mi hermana la expatriada a Alemania. He cogido cuatro mis cuatro trapos (los que aún me caben, se entiende) y me he montado en un avión, ida y (rápida) vuelta, con el placer de viajar ligera de equipaje, de perder el tiempo en un aeropuerto sin prisas, por volver a montar en bicicleta y conocer sitios nuevos. Qué gustazo echar de menos a mi pequeña familia, así lo digo.



mannheim, el nuevo pueblo de mi hermana expatriada


También me he ido de vacaciones en familia, sin conocer sitios nuevos (a Cercedilla), a una casa tranquila, con muuucho espacio al aire libre para que Teo vaya a su aire, sin puertas ni peligros, y ha estado muy bien (recomendable 100%: www.elohtelito.com). Entrar en casa sólo para dormir; comer siempre en el patio, quedarse fuera hasta que se te cierran los ojos. Jo, suena cursi pero ha estado muy bien. ¡Ya conoceremos mundo más adelante!

tan grande era la parcela de la casa rural donde hemos estado, que cabía una caravana


Para el nuevo curso, nuevos planes: cosas pequeñas que iré contando, porque si espero a hacer grandes cosas para publicarlas en el blog, me pasa lo que me ha sucedido todo este año: que no escribo nada, jeje.

¡Feliz año nuevo!

PD: me suena que ya había escrito antes una entrada similar, con el mismo título. Voy a investigarlo...
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