martes, 1 de septiembre de 2015

1 de septiembre

Una perogrullada el título, lo sé.

Poner como título a un post la fecha en la que se publica es de vagos. Pero es que el 1 de septiembre tampoco es un día cualquiera, tiene significado propio: es el comienzo del año. Porque para mí hace tiempo que los años no comienzan el primero de enero, sino el de septiembre, el mes que marca el nuevo curso.

En enero no pasa nada: tienes otra fiesta por delante -la de Reyes-, tienes el mismo frío que hacía dos semanas atrás; no hay ningún cambio a la vista (salvo que te haya tocado la lotería de navidad, pero entonces llevas borracho desde el 22 de diciembre y que cambie el calendario de da exactamente lo mismo, total, ya no vas a ir a trabajar); ni siquiera empiezan las rebajas buenas (que como todo el mundo sabe son las de El Corte Inglés, pero eso, en otro post). 

Pero en septiembre, sí, algo cambia, aunque sólo sea porque has estado de vacaciones, o porque ya están todos de vuelta de las vacaciones; se termina el horario de verano, empiezas a pensar en otros colores, en otras cosas: cambias playa por ciudad, brevas por higos; o empiezas el coleccionable de abanicos aunque ya -por fin- se acabe el terrible calor (un mes y medio ha durado la ola de calor, oiga). Y si empiezas dieta -como cada lunes-, te lo tomas de mejor humor, total, sin la prueba de bikini todo es más fácil.

Yo arranco por enésima vez a escribir en este blog y oyes, que me da un subidón. Me he comprado un ordenador nuevo y, oh santos de la informática, prefiero teclear en el del trabajo, que ya tengo las teclas pulidas y el soniquito que hacen es lo que más me inspira. Qué desvaríos.

¿Qué habéis hecho en vacaciones? yo he ido a visitar a mi hermana la expatriada a Alemania. He cogido cuatro mis cuatro trapos (los que aún me caben, se entiende) y me he montado en un avión, ida y (rápida) vuelta, con el placer de viajar ligera de equipaje, de perder el tiempo en un aeropuerto sin prisas, por volver a montar en bicicleta y conocer sitios nuevos. Qué gustazo echar de menos a mi pequeña familia, así lo digo.



mannheim, el nuevo pueblo de mi hermana expatriada


También me he ido de vacaciones en familia, sin conocer sitios nuevos (a Cercedilla), a una casa tranquila, con muuucho espacio al aire libre para que Teo vaya a su aire, sin puertas ni peligros, y ha estado muy bien (recomendable 100%: www.elohtelito.com). Entrar en casa sólo para dormir; comer siempre en el patio, quedarse fuera hasta que se te cierran los ojos. Jo, suena cursi pero ha estado muy bien. ¡Ya conoceremos mundo más adelante!

tan grande era la parcela de la casa rural donde hemos estado, que cabía una caravana


Para el nuevo curso, nuevos planes: cosas pequeñas que iré contando, porque si espero a hacer grandes cosas para publicarlas en el blog, me pasa lo que me ha sucedido todo este año: que no escribo nada, jeje.

¡Feliz año nuevo!

PD: me suena que ya había escrito antes una entrada similar, con el mismo título. Voy a investigarlo...

2 comentarios:

  1. Pues si a mí lo que más me gusta de vuestros blogs es precisamente que me contéis esas pequeñas cositas de la vida que os hace tan grandes!!!
    Tu verano me parece fabuloso!! Ese sitio tiene muy buena pinta ;)

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¡muchas gracias por comentar!

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