jueves, 31 de diciembre de 2015

¿propósitos para 2016?

Para este año no tengo otro propósito que el de sobrevivir.

Si todo va bien, en mayo habrá otro niño en casa y miedo me da pensar cómo nos vamos a organizar si con uno ya nos falta tiempo...

Todas mis energías se dirigen a transmitir sueño a este bebé. Que duerma, que duerma...

Supongo que el año nuevo empezará para mí en mayo, hasta entonces espero que no cambien demasiadas cosas. Aunque ya puestos, me propongo buscar un nuevo trabajo, aun con mi panza de embarazada.

¡¡feliz año nuevo!!

miércoles, 23 de diciembre de 2015

lo que recibí en #elswapdeanita

¡Hola!

Llevo ya tres días de vacaciones pero no me había dado tiempo a actualizar el blog, y eso que tenía algunas cosas para contar, pero la mitad ya se me han quedado obsoletas... por ejemplo, que ayer 22 de diciembre, día de la Lotería, se cumplieron 10 años desde que aprobé la oposición. Es una fecha rara porque mucha gente me decía que me había tocado la lotería, pero no creo que se pueda comparar comprar un décimo y esperar en tu casa que tu número salga del bombo a estudiar 300 temas y pasar cuatro exámenes... En fin, el 22 es mi día preferido de toda la Navidad y aquél 22 de 2005 fue, sin duda, el día más feliz de mi vida :))

Y ya a día de hoy, 23 de diciembre, pues os cuento que llevo unas vacaciones muy tranquilas, sin estrés ni nada porque yo ni organizo comidas ni tengo que comprar regalos por compromiso (este año he decidido que a mi familia política les llevo una botella de vino bueno y nada más, porque nunca acertaba, me gastaba un dinero extra y además eran regalos obligados). Y además estoy contentísima con mis regalillos del swap que organizó @anafilipipower, y es que mi compañera, Ainhoa, acertó por completo conmigo...


el paquete me llegó el lunes y era una caja muy voluminosa...


¡Una caja que ya de por sí era un regalo! Y dentro, un montón de paquetes :)

Y una carta que me ha hecho feliz, porque resulta que mi compañera es lectora de este blog :)



Y aquí os enseño todo lo que traía mi caja...


Una carpeta portadocumentos (me viene muy bien para llevar todos los papeles del médico), una goma de borrar enorme "for really big mistakes", dos adornos de Navidad que ya hemos puesto en el árbol, una libreta con goma...


Unas pajitas "muy pinterest" (no se reblandecen, ya las hemos probado", una cajita con paraguas para decorar postres o bebidas (o lo que se te antoje, claro), unas cucharillas de bambú (me vienen genial para las comidas de tupper), y lo mejor: dos cajitas de galletas riquísimas (una de ellas ya la he terminado) y unas infusiones de naranja y jengibre que huelen muy muy bien :)

 Y además de tooooodo lo anterior, unos cordones para las zapatillas de deporte...

Y mis zapatillas son de colorines (bueno, las azules las tengo ya muy machacadas)


Espero que a mi compañera le haya gustado lo que yo envié, porque yo no puedo estar más contenta con ella :)

¡Buen día!

martes, 8 de diciembre de 2015

receta sana: pollo crujiente

Aunque en este momento (semana 17 de embarazo) sigo sin poder organizarme las comidas con mucha antelación (las hormonas mandan, y todas sabemos que son caprichosas) en los meses de verano toda mi obsesión era ponerme cachas, así que casi todo lo que hacía llevaba el apellido fit. Incluso me compré el libro de "la cocina fit de Vikika" y preparamos muchas de las recetas. No todas nos han gustado (las que llevan proteína en polvo no me convencen nada), pero algunas han quedado ya en nuestro recetario, con el plus de que son aptas para una comida fit ;)

Ésta que enseño aquí es una de ellas. El pollo crujiente (en su libro es popcorn nuggets) está muy bueno y te salva una cena o comida informal.

Nosotros hemos adaptado las cantidades porque, sencillamente, no vamos al gimnasio todos los días, así que tampoco nos hace falta meternos entre pecho y espalda una pechuga de pollo. Recomiendo acompañarlo con una salsa rica como mostaza con miel (o mostaza con sirope, más baja en calorías).

Ingredientes para dos personas:
  • una pechuga de pollo entera (si es de corral, será más pequeña, para mí mucho mejor)
  • 1+3 claras para el rebozado (o dos huevos)
  • copos de maíz sin azúcar (yo los encontré en la sección de dietética)
  • harina de trigo integral
  • pimienta negra molida
  • 1 cucharadita de tabasco
  • sal



Primero hay que cortar la pechuga, o el pollo que tengamos, en dados y salpimentamos.

En tres platos distintos ponemos la harina, los huevos batidos y mezclados con el tabasco y los copos bien machacados (pero que no queden polvo, para que el resultado sea crujiente)


Precalentamos el horno por los dos lados a 200ºC.

Uno a uno, rebozamos los trozos de pollo en harina, después el huevo y por último pasamos por los copos de maíz.





En una bandeja de horno, ponemos los trozos de pollo sin que queden muy juntos, para que no se peguen.


Cuando ya estén listos todos los trozos, se mete la bandeja en el horno 20 minutos a 200º, o hasta que cojan un color dorado.

Tienen que quedar crujientes por fuera y bien hechos por dentro.

¡Está muy rico!

domingo, 6 de diciembre de 2015

mi (pen)último bolso


Aunque siempre me digo que ya tengo suficientes, que tengo cubiertos todos los espectros, colores y tamaños, al final acabo picando con un nuevo bolso con la autopromesa de que será, esta vez sí, el último, porque con la nueva adquisición la parte consumista de mi cerebro, sección complementos, se quedará tranquila.

Esta es la teoría. Pero la verdad es que la pérdida, casi por desintegración de tanto usarlo, de mi querido bolso mostaza de H&M (post y foto aquí) había dejado un hueco que no había podido cubrir ningún otro.

El color mostaza me gusta mucho, en pequeñas dosis, porque queda muy bien con los colores de mi armario de otoño-invierno, que básicamente se reducen a gris, azul marino, negro y algo de marrón y burdeos. El mostaza es como el amarillo de verano: le da una alegría y combina estupendamente.

Y con este planteamiento no me pude resistir a comprarme el bolso bandolera que enseño en la foto. Es muy sencillo, dentro sólo tiene un bolsillo pequeño, pero me cabe todo lo que necesito (el resto lo meto en otro más grande) y pesa muy poco, que ahora mismo es un requisito esencial.


                            

Espero que sea el último, porque he cambiado el plasticuero de H&M por piel de verdad, así que me tendría que durar muchos años... sin aburrirme de él.

Una de las cosas que tiene hacerse mayor es que los bolsos de plástico ya no te parecen la mejor opción, ni quieres estrenar todas las semanas...

¡Buen día!

jueves, 3 de diciembre de 2015

renovar un marco de ikea

Aunque no escribo post de DIY, por mi propia torpeza -me parece que siempre queda mejor comprado que hecho por mí-, y por la escasa utilidad de las cosas que hago, voy a aprovechar unas fotos que tengo desde hace algunas semanas y las ganas de actualizar el blog para estrenarme en este tema.

Una de las ideas claras que teníamos para decorar el salón era llenar una de las paredes de pequeños marcos con fotos. De eso hace tres años y la pared todavía está a medias, porque en tu cabeza siempre es todo más fácil y más rápido y las paredes no parecen tan grandes.

Pero bueno, en cada visita al ikea nos llevamos dos o tres marcos más para completar el mural. El problema es que tampoco vamos mucho y que son siempre los mismos modelos, así que en el último viaje escogimos sólo blancos para pintarlos en casa y que hubiera más variedad en el salón (ya me diréis que hay miles de marcos en el mercado, pero el Chino es muy especial para esto y no admite muchas florituras).

Los marcos de ikea, al igual que muchas otras tiendas, tienen un acabado plástico que no permite pintarlos directamente, así que hay que comprar en una tienda de manualidades un sellador la imprimación que se utiliza en los lienzos (yo fui a una tienda de pintura que hay en la calle Pelayo de Madrid, pero se puede encontrar en El Corte Inglés, por ejemplo), y la pintura del color que elijas


Una vez que le has dado la capa de sellador imprimación, puedes dejar secando un par de horas, y empezar a pintar con el color elegido.


 En nuestro caso, cogimos un verde pino y un gris sencillo, pero el verde quedaba demasiado plano, así que utilizamos el viejo truco de raspar (cuando ya empieza a secar) para aprovechar los relieves del marco.



Y éste es el resultado final, ya con las fotografías...


Ya nos queda menos, estamos a dos cuadros menos de completar el mural :)

lunes, 30 de noviembre de 2015

lecturas rápidas (o posibles regalos para cuñados y/o amigo invisible)

Voy a repasar dos lecturas de tipo best seller más o menos recientes. A veces en Navidad es el tipo de libro que cae para regalo, con permiso de los Premios Planeta, claro, porque el lector abarca un grupo muy amplio (de ahí el título del post). Yo ahora mismo soy presa fácil de estas lecturas, porque mi capacidad de atención es inversamente proporcional al sueño que tengo...

He pasado todo el sábado y el domingo en casa por culpa de un resfriado, así que he aprovechado para terminar de leer un libro que empecé hace dos semanas: Fulgor, de Manel Loureiro.

Se lee bastante rápido, pero como me quedo frita enseguida cuando leo por la noche, se me estaba alargando. Había visto alguna reseña por ahí y me llamó la atención, aunque es difícil resumir el argumento sin estropearlo: trata de una psiquiatra, casada con un policía y con un hijo pequeño, que se salva de un accidente de coche provocado por una especie de secta que se alimenta con el dolor y el sufrimiento ajeno, y que descubre entonces que tiene un don especial relacionado con la naturaleza de los sectarios. Bueno, más o menos...

El libro va de más a menos, y en este tipo de novelas los finales me decepcionan casi siempre. Con Fulgor me ha pasado una cosa curiosa: en versión e-book (no compro estos libros en papel) ocupa 379 páginas. Cuando me faltaban unas 75 para acabar, me parecía que la trama estaba todavía poco desarrollada, y al ritmo que iba, supuse que o habría una segunda parte, o el final iba a ser tipo "todo fue un sueño" o una cosa parecida (no puedo explicarme mejor sin fastidiar la trama); pero no, se resuelve todo en apenas 40 páginas. Estos cambios de ritmo no los entiendo muy bien. De todas maneras, es entretenido, y por la manera en que está escrito, parece ya el guión de una película.

Como lectura rápida también recomiendo"la chica del tren", lo leí este verano (también en e-book) y me dejó una sensación agridulce. Por  una parte, se lee muy rápido y durante un par de días estuve muy enganchada; pero por otro lado la trama se convierte en un folletín increíble en el que además se ve a la legua quien es el asesino enseguida. No sé si la intención de Paula Wright era o no ocultar la identidad hasta el final, pero si no era así, desde aquí se lo digo: se podía haber ahorrado el 60% del libro.

Lo mejor para mí, sin duda, el personaje principal. Me pareció muy interesante presentar a la "heroína" de la historia como una alcohólica fracasada, sin transformaciones mágicas. Por lo demás, también tenía tufo de guión de cine -y al parecer ya están rodando la película-.

¿Regaláis o recibís libros por Navidad? yo en mi lista particular tengo Noches sin dormir, de Elvira Lindo, y el último de Eduardo Mendoza (aunque la saga del detective del psiquiátrico ha ido a menos para mí...)

jueves, 26 de noviembre de 2015

de antojos y ascos

Estoy decidida a escribir un poco más en el blog aunque sea sobre las historias del embarazo que no interesan a nadie (quizá a otras embarazadas, pero tampoco disponen de mucho tiempo para leer memeces si ya son madres...), así que hoy voy a comentar un asunto que acompaña durante todo el proceso: la relación con la comida.

Ignoro si antes las embarazadas tenían vía libre para comer lo que quisieran, pero la realidad que yo conozco se llama báscula y te espera en cada visita al ginecólogo. Más o menos tienes que engordar un kilo por mes, que puede ser mucho si has tenido la mala suerte de un embarazo vomitón o poquísimo si lo que tienes es un hambre de adolescente.

Otra cosa son las aversiones y los antojos. Yo no creo que los antojos sean patrimonio exclusivo de las embarazadas, para mí que influye más la publicidad que nos rodea que las hormonas, pero es verdad que en algunos casos las embarazadas tienen necesidad de comer algo fuera de lo común, o el mal cuerpo te limita a un alimento concreto (la pasta o el pan suelen entrar bien), o incluso algunas tienen ganas de chupar yeso (a una compañera de trabajo le pasó y resultó ser una carencia de minerales).

En mi caso, más que antojos he tenido aversiones y he pasado un primer trimestre regular, mucho peor que en el primer embarazo. No me apetecía comer nada y cuando lo hacía me sentaba muy mal, ni comida sana, ni comida basura, ni nada de nada, casi todo me daba asco, sobre todo a partir de las siete de la tarde, como si fuera un Gremlin, así que he cenado muy poco.

Es difícil explicar a alguien que no lo ha pasado que por nada del mundo te puedes comer una manzana o el pescado que te han preparado, pero es así: sencillamente, no puedes.




Claro que también tengo que confesar pecados: un día en el supermercado, comprando yogures, vi una chocolatina de kinderbueno y me la compré. Me sentó muy bien y después de esa vinieron seis más (en días sucesivos ¿eh?, no todas de golpe) hasta que a la última le hice una foto con el móvil pensando ya en escribir este post sobre antojos y me sentó mal. No he vuelto a probar una.

el último kinder bueno
 Y hasta ahora, que parece que empieza a asentarse todo un poco más...

¡Buen día!

lunes, 23 de noviembre de 2015

feliz estilo

¿Voy a enseñaros yo algo sobre el estilo? pffff, pues claro que no. Yo de estilo, nada de nada. Gafas en la punta de la nariz, coleta medio desecha y pantalones desabrochados (barriga de los 3 meses de embarazo, ni chicha ni limoná) son ya parte de mí. Pero lo importante en esta vida es proponerse hacer algo y yo me he propuesto mejorar algo mi aspecto.

Aunque tendré que pasar por la peluquería un día de estos, mi meta no es ir bien peinada. Maldita sea, me basta ya con ir peinada y el pelo limpio (¿a alguna otra madre su hijo le chupa el pelo?). Elegir bien la ropa que compras, poder vestir de uniforme sin que lo parezca y tener un par de zapatos para cada ocasión (esto se reduce a trabajo/parque) es ahora mismo mi objetivo. El plan es poner en marcha el decálogo de estilo de Andrea Amoretti... ¿la conocéis? yo di cuenta de su existencia por las redes sociales -instagrameo luego existo-, estuve en una de sus charlas-taller y me convenció bastante.




Tengo que reconocer que al principio estuve dudando entre comprar su libro (El estilo que te hace feliz, en su web por 24,90€+5,50€ de gastos de envío) y el de Garance Doré, que es la mejor bloguera (y encima francesa) para mí... Garance es fotógrafa, es ilustradora, tiene estilazo y además unas piernas de envidia. Su libro salió a la venta en octubre (desde 11,81€, en amazon.es) y lo esperaba con ganas, pero leí las críticas en amazon.com y me echaron para atrás. No es lo que yo esperaba, ni lo que quería. Al parecer hay poco de ella y mucho de otros, así que me decidí por el de Andrea aprovechando una oferta con gastos de envío gratis.



No voy a engañaros: no es una guía del estilo de "la parisina", de Inés de la Fressange, pero tiene consejos mucho más prácticos y que cualquiera puede poner en práctica con sus necesidades y de acuerdo a sus gustos;  las páginas podrían reducirse a un tercio, pero entonces no sería tan bonito como es... (y las cosas bonitas no sobran nunca).

Así que no me arrepiento de la compra; Este invierno pienso comprarme un sombrero que me tape los malos pelos y me dé un aire estiloso y el resto, ya se verá.

¡Buen día!

martes, 10 de noviembre de 2015

¿por qué he dejado el reto BBG de Kayla Itsiness?

Es increíble escribir este post y no subtitularlo con algo como "el post de la vergüenza" o "por qué nunca volveré a retarme en público", pero es que tengo una buena excusa para haber abandonado, jeje.

Hace unas semanas, muchas ya, empecé a escribir sobre mi experiencia con la guía BBG de Kayla Itsiness. Comencé justo en septiembre, de sobra conocido como mes de los buenos propósitos, con permiso de enero, y ya os lo digo: lo tuve que dejar enseguida.

A pesar de la dureza de esta rutina de ejercicios, y de la vergüenza que pasaba haciéndolo en el gimnasio (los burpees los dejaba para la intimidad de mi hogar, eso sí), no fue la fuerza de voluntad lo que falló. En realidad no es que fallara nada, es que el cuerpo es sabio y decidió darme una salida digna: un embarazo que, lógicamente, es incompatible con la tortura del BBG.

Y así estamos... me encuentro regular, muy cansada, como fatal y hacer ejercicio no es mi prioridad. Con Teo pude hacer muchas cosas; entre natación, gimnasio y pilates llenaba cuatro o cinco días a la semana, además de ir andando a todas partes. Ahora me doy un canto en los dientes con dos días y alguna caminata... en fin, sin agobios porque no son buenos.

Y lo de retomar los ejercicios de kayla después del parto... si lo pienso me da la risa, en su día ya veré. Tras el embarazo de Teo quedé con diástasis (una separación del recto abdominal, que es el mayor de los músculos que baja por el estómago) y las abdominales de su plan no son muy recomendables si tienes este problema.

¡buen día!

lunes, 26 de octubre de 2015

sorprenderte a ti mismo


Me hubiera gustado poder contar que un día cogí el pasaporte, dos bragas y me planté en el aeropuerto para coger el primer vuelo libre pero eso no ha sucedido, y sinceramente, no creo que pase a menos que:

a) mi hijo se independice (¡JA!)
b) me busque Hacienda (mmmm, bastante más probable que la opción anterior)

Y descartado el tema de la aventura, me pongo a lo que sí puedo contar en esta entrada: compras que "no te pegan" pero te alegran la vida (tan superficial soy, sí).

Entrar de casualidad en una tienda, mercado o lo que sea, ver algo que no te gusta pero te llama la atención... a priori, ni tú mismo dirías que entra dentro de tu estilo, pero te hechiza, y mucho más si lo lleva todo el mundo o alguien a quien admires/envidies/te caiga bien.

El otro día, dando un paseo, pasé por una tienda(*) y vi unas zapatillas que me llamaron la atención porque eran muy cantosas. Me las probé por hacer tiempo, no pensaba comprármelas ni las necesito, pero luego pensé que me quedaban bien, y ya cuando me iba el dependiente me dijo que estaban de saldo...

Se me metió el runrun en la cabeza y claro, tuve que volver al día siguiente en cuanto pude a por ellas, no fuera a ser que se hubieran llevado mi número...



Estoy encantada con la compra, me las he puesto mucho, y eso que ni de coña son de mi estilo. Pero mira, el otro día estuve en casa de mi abuela, que tiene 96 años, y me dijo que le gustaban mucho. A eso le llamo yo triunfar.


(*) no me acuerdo del nombre de la tienda, pero está en la calle barquillo y sigue el estilo de la zona: pocas cosas- cuatro prendas de ropa, algunos pares de zapatillas, un par de mochilas-, muy modernas, muy caras. Dependiente cuidadosamente desaliñado, of course




jueves, 17 de septiembre de 2015

ya no hay luz al final del túnel

la foto del primer cumpleaños de Teo 

Hoy hace dos años que nació Teo, mi hijo.

Y este post podría ser la segunda parte de aquel otro que escribí sobre la tristeza postparto. Mucho ha pasado desde entonces, y aunque él ha aprendido a morder (y tiene todos los dientes y molares fuera), a tirar del pelo, a bloquear la cuchara cuando lleva algo que no le gusta, corre que se las pela cuando no quiere que le cambien el pañal y alcanza notas inusuales en sus rabietas, os diré que ahora le quiero más, porque ahora sí, creo que las piezas encajan.

Ya casi no me acuerdo de lo pequeño que era cuando nació, cuando sólo se dormía en brazos y no podía casi moverse. La verdad es que a mí nunca me han llamado la atención los bebés, el primer año da mucha pereza, pero ahora creo que lo haría mejor (¡JA! a eso se le llama memoria selectiva).

No habrá fiesta pinterest: ni decoración de color pastel, ni tarta de diseño; Aunque eso sí, le comprado un cupcke de oreo en una tienda que he descubierto hoy mismo en la calle Argensola, y que espero compartir con él como merienda cuando le recoja de la guardería. Y más tarde celebraremos el cumpleaños con platos de papel del HEMA, gusanitos,  mediasnoches de lomo y jamóyqueso y compraremos una tarta por el barrio porque oyes, no sé otras madres/padres pero yo no tengo tiempo de hacer fiestas pinterest. 

Y claro, también habrá regalos: nosotros ya le hemos dado una moto de esas que no tienen pedales, que van empujando ellos con los pies. Por ahora llega justito-justito, y la llevamos a cuestas muuuuucho más tiempo que rueda, pero bueno ¿quién quiere una espalda sana teniendo un niño de dos años...?

Me hace gracia cuando la gente me dice lo deprisa que pasa el tiempo... son sólo dos años, sí, pero muy intensos. En los últimos seis años antes de Teo, no me habían pasado tantas cosas, jajaja.

Y ahora me inundan las contradicciones: estar superada tras pasar toda la tarde con él, y sin embargo, ponerme a mirar sus fotos en el móvil en cuanto -por fin-se acuesta. Todo esto forma parte de una vida sencilla que ya no me descuadra la cabeza. Mi error, si es que puede llamarse así, fue pensar que la vida iba a ser igual que antes, y pensar que un niño sólo implica cambios, cuando en realidad, tu vida da un giro de 180º.

Ahora que soy "una mamá" (esa frase que utilizan en los trabajos de forma condescendiente), sólo se me ocurren temas marujos para el blog. Habrá que asumirlo: ya no soy esa mujer cosmopolita, viajera, activa y ocurrente que un día os epatara desde este espacio... (hey, desde aquí se pueden escuchar las risas). ahora soy la mamá que usa la agenda para cuadrar médicos y pediatras, comidas con las familias, sólo entra en tiendas de ropa de bebé y todos los domingos prepara las comidas semanales.

Afrontémoslo, soy una mamá, sea lo que sea lo que eso signifique, y este blog ha cambiado, como yo, como mi cintura. Y está bien: ya no hay luz al final del túnel, porque ya no hay túnel.

¡feliz cumpleaños, Teo!




domingo, 13 de septiembre de 2015

Kayla Itsiness: BBG 1, semana 2

¡Hola!

Hoy escribo después de completar los tres días de la segunda semana del BBG de Kayla Itsiness, sólo para hacer el resumen.

Esta semana me ha costado menos terminar las rutinas, pero no precisamente porque haya mejorado la forma física, sino porque me lo he tomado con mucha calma. Después de la primera semana tuve algunas molestias en la espalda, así que he dejado los abdominales clásicos de subir hasta arriba (sit ups) y los he adaptado a los que hacía en pilates. Además, no son nada buenos para el suelo pélvico y lo de saltar a la comba me lo ha demostrado... ejem. Cuando has dado a luz, os aseguro que los anuncios de compresas para las pérdidas de orina dan mucho medito.

Sigo odiando los burpees pero ahora hacen pareja con otros ejercicios del demonio: los jump legs. No se pueden hacer peor que yo, así que a la dificultad propia del ejercicio le añado la vergüenza de hacerlos en el gimnasio municipal donde voy, que tiene muchas máquinas y un sitio enano para poner colchoneta.

También tengo que confesar que la motivación decae, no voy a engañaros. No estoy hecha para sufrir y esto cuesta. Me pasa siempre que cuando termino la tercera ronda de ejercicios ni me veo tan gorda ni el pilates me parece tan parado... Y por seguir poniendo peros, me está siendo complicado encajar las rutinas en mis horarios; ya sé que son sólo 30 minutos, pero hacerlo en casa es complicado (ya sé que es feo echarle la culpa a mi hijo, pero es que es muy madrugador y absorbente) y en el gimnasio -no sé si le pasa a alguien más- no encuentro espacio suficiente, todo está ocupado por las máquinas (¿no se aburre la gente corriendo en cinta?)

En fin, que por ahora le veo más pegas que ventajas a este sistema. Eso sí, voy a terminar lo que me he propuesto, que es acabar las cuatro primeras semanas, y luego... ya veremos.


jueves, 3 de septiembre de 2015

kayla itsiness: día 2 BBG 1

Iba a publicar otra entrada, de hecho tenía ya escrito un post de mis lecturas de verano, que he desechado por el que ahora leéis porque, después de hacer los circuitos que me tocaban hoy (BBG 1, DÍA 2) estoy tan cansada que sólo puedo pensar en si voy a poder aguantar el plan de kayla itsiness (y en su madre, dicho sea de paso)

Empezaré contando que después de muchas fotos de antes y después de la cuenta de Kayla Itsiness me decidí a probar una semana de su plan, a ver qué tal (puedes suscribirte desde su web y te envían al correo el plan para una semana). El plan lo cuenta muy bien y muy detallado El blog de Anita.

Esto fue en pleno verano, pero con el calor que hacía en los madriles, no apetecía nada de nada ponerse a hacer flexiones, así que me lo llevé en el i-pad de vacaciones a Cercedilla (donde se está infinitamente más fresquito), y el Chino se apuntó también para complementar sus carreras. Ilusos...

Por turnos, en días alternos, nos levantábamos a las 7 de la mañana para hacer el plan (antes de que se levantara mi hijo, que es bastante madrugador). Hemos tenido la suerte de estar en una casa rural con una parcela enorme, con mucho sitio para hacer ejercicio sin que nadie te vea (para mí, fundamental, porque paso mucha vergüenza).

Pues empezó el Chino con la tabla de ejercicios -ha corrido dos maratones, varias medias y ha hecho triatlón- y llegó medio muerto al desayuno. Durante todo el día se quejó de cansancio, y yo, al día siguiente, cuando llegó mi turno, no me podía creer lo durísimo que era un plan que, supuestamente, están haciendo -¡de forma voluntaria, eh!- más de un millón de mujeres. Que nadie se engañe: nada es gratis, son 28 minutos que se te hacen eternos.

El segundo y el tercer día fueron infernales, pero yo ya tenía el gusanillo porque si ves las fotos de las clientas de esta entrenadora ves que los resultados pueden ser muy buenos, y yo estoy desesperada por quitarme la tripa post-parto, así que me he lanzado y he empezado puntualmente este lunes con el programa en serio.

El día 1 lo hice en casa, era trabajo de pierna y al terminar me tiré al suelo y me quedé ahí un rato. Sólo puedo decir que los burpees los ha inventado el demonio.

El día 2 (brazos y abdominales) lo he hecho en una sala de musculación de un gimnasio municipal; como ya no tengo horario de verano necesito aprovechar la hora de la comida, porque en casa no podemos hacer mucho (niño y casa a tiempo completo). He cogido una colchoneta y me he puesto en un rinconcito, pero la verdad es que paso mucha vergüenza porque creo que todo el mundo se fija en lo mal que lo hago... no obstante, algo he hecho porque ahora mismo me cuesta mover los brazos... de hecho, me ha costado hasta quitarme la camiseta para ducharme en el vestuario...

Ya iré contando, pero vamos, espero ir mejorando porque se me van a juntar todas las agujetas.



martes, 1 de septiembre de 2015

1 de septiembre

Una perogrullada el título, lo sé.

Poner como título a un post la fecha en la que se publica es de vagos. Pero es que el 1 de septiembre tampoco es un día cualquiera, tiene significado propio: es el comienzo del año. Porque para mí hace tiempo que los años no comienzan el primero de enero, sino el de septiembre, el mes que marca el nuevo curso.

En enero no pasa nada: tienes otra fiesta por delante -la de Reyes-, tienes el mismo frío que hacía dos semanas atrás; no hay ningún cambio a la vista (salvo que te haya tocado la lotería de navidad, pero entonces llevas borracho desde el 22 de diciembre y que cambie el calendario de da exactamente lo mismo, total, ya no vas a ir a trabajar); ni siquiera empiezan las rebajas buenas (que como todo el mundo sabe son las de El Corte Inglés, pero eso, en otro post). 

Pero en septiembre, sí, algo cambia, aunque sólo sea porque has estado de vacaciones, o porque ya están todos de vuelta de las vacaciones; se termina el horario de verano, empiezas a pensar en otros colores, en otras cosas: cambias playa por ciudad, brevas por higos; o empiezas el coleccionable de abanicos aunque ya -por fin- se acabe el terrible calor (un mes y medio ha durado la ola de calor, oiga). Y si empiezas dieta -como cada lunes-, te lo tomas de mejor humor, total, sin la prueba de bikini todo es más fácil.

Yo arranco por enésima vez a escribir en este blog y oyes, que me da un subidón. Me he comprado un ordenador nuevo y, oh santos de la informática, prefiero teclear en el del trabajo, que ya tengo las teclas pulidas y el soniquito que hacen es lo que más me inspira. Qué desvaríos.

¿Qué habéis hecho en vacaciones? yo he ido a visitar a mi hermana la expatriada a Alemania. He cogido cuatro mis cuatro trapos (los que aún me caben, se entiende) y me he montado en un avión, ida y (rápida) vuelta, con el placer de viajar ligera de equipaje, de perder el tiempo en un aeropuerto sin prisas, por volver a montar en bicicleta y conocer sitios nuevos. Qué gustazo echar de menos a mi pequeña familia, así lo digo.



mannheim, el nuevo pueblo de mi hermana expatriada


También me he ido de vacaciones en familia, sin conocer sitios nuevos (a Cercedilla), a una casa tranquila, con muuucho espacio al aire libre para que Teo vaya a su aire, sin puertas ni peligros, y ha estado muy bien (recomendable 100%: www.elohtelito.com). Entrar en casa sólo para dormir; comer siempre en el patio, quedarse fuera hasta que se te cierran los ojos. Jo, suena cursi pero ha estado muy bien. ¡Ya conoceremos mundo más adelante!

tan grande era la parcela de la casa rural donde hemos estado, que cabía una caravana


Para el nuevo curso, nuevos planes: cosas pequeñas que iré contando, porque si espero a hacer grandes cosas para publicarlas en el blog, me pasa lo que me ha sucedido todo este año: que no escribo nada, jeje.

¡Feliz año nuevo!

PD: me suena que ya había escrito antes una entrada similar, con el mismo título. Voy a investigarlo...

domingo, 22 de marzo de 2015

borrón y cuenta nueva

Ha pasado ya tanto tiempo desde la última vez que escribí en el blog, que ni siquiera merece la pena comentarlo.  Voy a hacer como si llevara cinco años (que es el tiempo que lleva abierto el blog) escribiendo sin descanso, a ver si me quedo con el hábito. Así que ¡hala! como decíamos ayer...

He descubierto un blog de comida vegetariana que se llama "Deliciously Ella". Al parecer es de lo más famoso de la blogosfera, pero oyes, me sacas de mis tres temas y yo no me entero de nada. Menos mal que tengo instagram y por esa ventana es por donde me entero de lo que mola, de lo que no mola, de lo que coméis, de lo que sudáis y de que los de Zoolander han desfilado para Valentino.

Al lío: el blog es de recetas veganas-nivel 3: nada de origen animal, nada de gluten y nada de azúcar-; pero tiene mérito porque todo apetece mucho: sigue la estética "bonitista" del plato de loza en entorno bucólico y te entran unas ganas enormes de convertirte.




Reconozco que estas pijadas me flipan, me pierden las fotos de comida bonita y al segundo día de entrar en el blog ya había hecho una lista de la compra con ingredientes de lo más peregrinos. En realidad no voy a dejar de comer carne; aunque he tenido fases más o menos largas de vegetarianismo -soy flexivegana pero al revés: en ocasiones no como carne- honestamente, no veo en mi caso las superventajas que venden los convencidos (no cuento la opinión de los animales que van al matadero, no son objetivos). Sin embargo, me gusta probar cosas nuevas, sanas y sobre todo, requetepijas, así que pedí el libro de la bloguera en amazon.uk, que en estas cosas está muy bien de precio, y me he puesto con ello.

Una de las primeras que he probado es la de este brownie vegano que lleva batata, dátiles, harina de trigo sarraceno, cacao, almendras y sirope de arce.



Aunque me ha gustado, no voy a repetir, porque el Chino dice que sabe mucho a dátiles, aunque yo no lo noto, y además sale carísimo.

También he probado las recetas de calabaza, para dar salida al stock casero, y han salido bien a pesar de mi poca pericia, porque las recetas son fáciles pero muy resultonas.

Y la muchacha ya está preparando segundo libro, yo creo que picaré otra vez...

¡Buen día!




miércoles, 7 de enero de 2015

evolución del pensamiento

Hoy quería romper mi silencio en la blogosfera con una entrada sobre la reflexión y enero, o enero y la reflexión, porque estoy en el trabajo y no tengo gran cosa que hacer (la calma que precede la tormenta),  y me parecía un buen momento para hacerlo, que luego en mi casa no puedo  (tengo niño, un ordenador que ya casi no funciona y la compra y la cena por hacer) pero me está costando bastante, porque:
  1. he perdido práctica, aunque en mi cabeza tengo clarísima la idea, no me salen las palabras
  2. tengo los dedos entumecidos porque hace un frío tremendo en mi despacho (recortes mandan)
  3. he escrito, borrado y rehecho varias veces, aunque en realidad esto debería estar en el primer punto
La cuestión es que he pasado del "voy a escribir algo para que no me den por muerta" a "necesito comprar un ordenador nuevo", línea de pensamiento que ha sido interrumpida varias veces por el obligado "tengo que ponerme a plan" de enero. Así que:
  1.  Quiero comprarme un ordenador molón, de esos con los que te apetezca ponerte a retocar hasta tus fotos de comunión
  2. Me he hecho una dieta detox que pienso cumplir a rajatabla porque no tengo excusas: antes siempre me faltaban ingredientes para encontrar buenos sustitutos a los ingredientes nodetox (por llamar de alguna manera a los de toda la vida), pero ahora tengo muy cerca del trabajo un herbolario enooooorme, que tiene de todo y ya tengo hasta ganas de ponerme a ello.
Entiendo que para la mayoría esto sea un tostón, pero para mí ha sido hasta productivo y además algo he calentado las manos. Quién sabe, quizá lo próximo que escriba sea desde un ordenador último modelo, mientras el Chino (ese Gran Hombre) hace la cena -detox, of course- y baña a mi niño.

Buen día.
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