jueves, 4 de septiembre de 2014

Madre no hay más que una: la tristeza postparto

Ya ha pasado casi un año desde que nació mi hijo(*), y creo que ha llegado el trascendental (ironía) momento de publicar esta entrada. Había pensado mucho en si escribirla o no, y una vez decidida a hacerlo, qué título poner por si alguna madre que ha tenido depresión postparto se pudiera sentir ofendida de alguna manera... al final he puesto tristeza porque en mi caso, aunque lo he pasado mal, no  fue tan grave como una depresión. Además, influye mucho que siempre me ha gustado darme pena a mí misma, así que cualquier elemento exógeno que pueda provocarme tristeza no hace más que añadirse a un carácter ya de por sí pelín patético.

Este post es en sí triste. Porque no puedo hablar de lo mal que lo pasé cuando nació mi hijo sin sentirme triste de nuevo... cada vez que alguien decía lo maravilloso que es ser madre, lo increíble que era mi hijo, lo excelente padre que es el padre de mi hijo, yo me hundía un poco más. Porque mi hijo sólo lloraba cuando yo lo cogía, porque yo no sabía cambiar un pañal, porque no quería que nadie le rondara pero me agobiaba mucho si me quedaba sola con él, porque pasé de tener una pareja a vivir con una persona con la que compartía un niño y nada más... porque no entendía nada...

Lo de que un hijo te cambia la vida está muy manido pero es muy cierto. Lo que no sé es si a todos nos cambia por igual.

Yo me sentía mal porque me echaba de menos, siempre he sido muy pasota y he hecho lo que me ha dado la gana. Hacer lo que te dé la gana no tiene por qué ser viajar por todo el mundo o tener la agenda social repleta, también pasa, como en mi caso, por salir de tu casa cuando quieras simplemente a comprar un ovillo de lana a la otra punta de la ciudad, o quedarte embobada mirando por la ventana. Esas son las cosas que pensba que no iba a poder hacer nunca y más me agobiaban.

No sé si habrán sido las hormonas, pero los primeros meses no disfruté nada de la maternidad.  Todo eran dudas, agobios, incertidumbres y cabreos. Todo lo que me decían me molestaba...

Al principio la vergüenza me podía y no lo hablé con nadie. Pensé ir al médico, pero lo fui retrasando... no llegué a la consulta, porque todo fue recuperándose y ahora me encuentro mejor, y soy capaz de escribirlo aquí, que es como un exorcismo.

Y lo cuento porque estas cosas pasan (no siempre, y no a todas), la maternidad es un trabajo que se aprende. Y no pasa nada si no te sientes como en una tarjeta de felicitación de mr. wonderful, o no pones fotos en Instagram del bebé durmiendo con frases como "lo mejor del mundo". A ver, que nadie se me ofenda, que ese sentimiento es maravilloso pero si no te pasa, no te agobies. Para mí fue clave para volver a sentirme bien, sacar algo de tiempo para hacer eso que hace que te sientas mejor y en paz, porque tu estado de ánimo repercute en tu bebé, así que no hay que sentirse culpable si no lo ves todo de color de rosa, porque a veces, como las cacas que amorosamente limpias,  ves marrones.

Y oyes, cuando Teo empezó a dormir toda la noche (más o menos al décimo mes), yo sentí que le quería más. Así de egoísta y de simple soy. 

Buen día (rosa, amarillo, marrón o arco iris)

(*) durante los primeros meses de vida de Teo me empeñé en llamarle "mi hijo" para hacerme a la idea, parece una perogrullada pero fue imporante decirlo en voz alta para darme cuenta de que tenía un hijo, no sólo responsabilidades.

22 comentarios:

  1. Cuánto daño ha hecho Mr WONDERFUL, perfecto post, es de valientes decirlo en alto.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No sé si de valientes, porque mientras estaba en ello era incapaz por completo de decirlo, tanta era la vergüenza que tenía...

      Eliminar
  2. Un post precioso y lleno de verdad. Gracias por decirlo con voz alta y clara. Me ocurrió con mi primer hijo y nadie entendía porque yo lloraba tanto....supongo que es "incomprensible" para la gente "normal".
    Yo al final tuve que pedir ayuda médica. Nadie nos prepara para esto.

    Mucho ánimo y enhorabuena por tu blog!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡gracias!
      yo también noté incomprensión, supongo que las personas que no lo han pasado no pueden entenderlo, por muy cercanas que sean.

      Eliminar
  3. Me encanta.
    Yo quiero ser madre y tengo el instinto maternal de una alcachofa sumado a un miedo horrible a la maternidad.
    Creo que nos parecemos y creo que puedo sentirme así, así que si me pasa, me gustará saber que no es anormal.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo también creo que nos parecemos, instinto maternal escaso, pero en mi caso, suficiente para reconocer que el Chino era EL PADRE, con mayúsculas. Si no, ni de coña me lanzo.
      Yo había leído sobre la depresión postparto, de hecho en el hospital pasó a verme una psicóloga para indagar sobre cómo me encontraba, pero no me dio ninguna confianza y no le dije nada. Creo que es bueno escuchar las experiencias de otras madres, te sientes más identificada.

      Eliminar
  4. A mí no me pasó, y tampoco veo la maternidad de color de rosa, está, no voy a decir sobrevalorada, pero si mitificada. Y, chica, es que no es moco de pavo traer churumbeles al mundo. La parte física es demoledora, la teta, el pañal... en fin, no me extraña que se nos caigan las lagrimitas de vez en cuando. Yo creo que lo sobrellevé porque durante los primeros quince días estuvimos solos el padre, yo y el bebé, incluyendo el parto. Nadie vino a meter la nariz, y me hice pronto a la idea. En fin, gajes del oficio de ser mujer...Animos! MQuiza

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mí se me vino el mundo encima, pero es que no tenía ni idea de bebés, no sabía lo que era esto...

      Eliminar
  5. Perla, que bien te habrás sentido después de soltarlo. Y encima con humor...me encanta. Por cierto, me reí mucho con tu comentario sobre Xabi Alonso y me alegra ver que vas retomando tu actividad blogueril, que sigues siendo uno de los blos que más me gusta leer. Besos desde un Múnich frío, lluvias y gris...brbrbrbbrbrr

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ains, con la murga que te daba por whatsapp para preguntarte si era normal que el niño llorara tanto...
      Cuando volví de la baja, le contaba todas estas cosas a la pobre Teresa, menos mal que ella está feliz con su bebé. Muchos besos desde la soleada y calurosa Madrid (podemos intercambiar unos cuantos grados de temperatura).

      Eliminar
  6. Aiiiins!!! yo no soy madre pero no sé si quiero serlo justamente por esto que cuentas (y por otras cosas también claro)...llámame egoísta, pero chica es que estoy muy bien así como para complicarme...mi mayor miedo es lo de que el niño llore, tooooooodos los bebés lloran conmigo (los pocos que cojo) así que por qué mi hijo sería diferente :(((

    De todas maneras, creo que hay muchos más casos de lo que te ha pasado a ti de los que cuenta la gente (quizás como tú dices por vergüenza)...yo conozco varios y la verdad se tiene que pasar muy mal

    ResponderEliminar
  7. plas plas plas, te aplaudo!!!
    muy buen texto, que yo creo que a las que son madres y sobre todo a las que no lo somos nos viene muy bien leerlo. En la mayoría de los sitios la maternidad es como bien dices "una postal de mr.wonderful" , de vez en cuando alguna amiga te suelta una verdad como la tuya. Y creo que ultimamente (será porque estoy en la edad y veo mucha gente alrededor con niños o embarazadas) veo qeu se "mira mal" a quien no disfruta de su maternidad, a quien no lo ve todo maravilloso, y a quien decide retrasar o no directamente no tener hijos.
    Para las que pueda que algún dia tengamos hijos viene muy bien leer verdades como puños como la tuya, porque si nos pasa, sabremos que no somos unos ogros o malas personas

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. sí, aunque la mayoría de las mujeres viven muy felices su maternidad y sobrellevan los inconvenientes propios de tener un recién nacido. Este post era como un desahogo, pero si es útil, me alegro de haberlo escrito

      Eliminar
  8. Pasa casi siempre en mayor o menor medida...si hay un segundo, es más llevadero, prometido. ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿segundo? jejeje... yo soy la tercera de cuatro hermanos, siempre pensé que de tener hijos tendría al menos dos, porque creo que tener hermanos es lo mejor, pero ahora... ¡ni se me pasa por la cabeza!

      Eliminar
  9. Me siento identificada. Ahora, con un hijo de trece años, puedo decir que me pasó todo eso, esa tristeza y sentirte que no ibas a hacerlo bien, pero entonces lo pasé muy mal, y sé lo cuento a quien me quiera escuchar para que no todo el mundo idealice la maternidad.

    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Precisamente de tanta idealización de la maternidad me vino el bajón, tu comentario también me da ánimos, ¡gracias!

      Eliminar
  10. felicidades!!!! Las mujeres necesitamos muuuuuchos pensamientos en voz alta como el tuyo

    ResponderEliminar
  11. Me alegro de que ya estes mejor y te hayas animado a contarlo. Yo me planteo si quiero hijos o no, tengo 36 años y supongo que no deberia esperar mucho mas para decidir, pero reconozco que estas "realidades de la maternidad" me quitan las ganas.
    Besos!

    ResponderEliminar
  12. Uf!!! Yo lloré mucho... Si que sabía que podía pasar el sentirme mal, que era normal y tal. Lo cual me ayudó para entender lo que me pasaba y no sentirme un bicho raro. Pero necesitaba tiempo para mi, como tú dices.. Para no hacer nada especial. Siempre he sido muy independiente. Y me sentía faltal por ello, muy culpable por pensarlo y si me iba a dar una vuelta ... Joder! Era una mezcla de liberación y culpabilidad tremenda. Unido a la mala experiencia de dar el pecho... Es otra historia, pero también lo pasé fatal con eso.

    Aún así, me animé en repetir.... Y también es duro. Distinto, pero los primeros meses difíciles. ...

    ResponderEliminar
  13. Acabo de leer tu post y me he sentido plenamente identificada. Creo que nos pasa a muchas y nos da vergüenza decirlo. Yo tampoco tenía un instinto maternal muy grande y el hecho que que mi primer hijo llorara tanto me hizo sentirme desesperada y mala madre ,porque no era capaz de entenderlo. Pienso que la maternidad está sobrevalorada, no todo es color de rosa....yo tampoco sabía cambiar un pañal. Eso sí, con el segundo se me hizo todo un poco más fácil y más bonito ,aunque sigo echando de menos a horrores tener más espacio y vida propia e ir recuperando momentos con mi pareja.

    ResponderEliminar

¡muchas gracias por comentar!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...