martes, 26 de noviembre de 2013

Madre no hay más que una: el parto

Hoy hace diez semanas que nació mi bebé, Teo.

No estaba segura de que escribir sobre el parto, o sobre lo que está siendo la maternidad para mí fuera buena idea, pero creo que puede ser interesante para alguien, como lo fueron para mí muchos post sobre este tema. Y ahora todavía me acuerdo, así que voy a aprovechar antes de que se me olvide todo.

La noche del lunes 16 (semana 40+1) me quedé repantingada en el sillón viendo la tele con el Chino, y empece a notar mucho movimiento en la tripa, exagerado, como si tuviera un alíen dentro, de verdad. Me asusté un poco y me levanté por sí la postura molestaba al bebé, y ahí quedó todo.

De madrugada noté que me caía líquido y me levanté para ir al baño. Se había roto la bolsa y salía líquido amniótico, pero como era poquito y claro me lo tomé con calma, volví a la cama, se lo dije al Chino y me acosté otra vez (muy mal, no hay que ser tan pachorra). El caso es que esa misma mañana tenía monitores en el hospital, así que aproveché la cita y en lugar de ir a urgencias me duché y salimos caminando al hospital, sin maleta ni nada.

El problema es que cada vez salía más líquido pero no tenía contracciones, me monitorizaron a las 8:30 de la mañana y nada, sin contracciones ni dolores pero con muuucho líquido, que ya salía verde (chungo), así que me dijeron que me quedaba ingresada, llamé a la familia y el Chino se fue a casa a por la maleta, que dicho sea de paso, estaba a medio hacer a pesar de lo insistente que había sido el propio Chino en que la terminara (desde la semana 38 insistiendo...).
Y como nos dieron las diez (de la mañana) sin una contracción pero ya con peligro para el bebé por todo el líquido perdido, pues directamente al paritorio y con oxitoccina en vena para provocar el parto. Me preguntaron si quería epidural, les confirmé que sí, que una no es tan valiente como parir a pelo y mucho menos si el parto es inducido (la dilatación es más rápida y por tanto más dolorosa) y hala, a esperar.
Y en ese esperar todo el que pasa por allí te mira, comrpueba cuánto has dilatado.... pronto se me quedaron las piernas dormidas, y las horas pasaban despacio. Y cuando ya pensaba que el bebé nacería de madrugada, se presentó mi matrona, que había estado atendiendo otro parto, y me dijo: "a empujar ya". Tras 7 horas de espera tumbada sin poder moverme, comenzó la acción, pero nada que ver con las películas.... ella me decía: "empuja, empuja" yo hacía toda la fuerza que podía y luego me soltaba: "nada, te crees que estás empujando y no haces nada, las de la epidural no empujáis bien" (qué jodía, como si después de 20 horas de parto con dolor una parturienta tuviera fuerzas...). Y cuando ya se veía algo de la cabecita del bebé (el diminutivo lo uso ahora, cuando tiene que salir todo te parece grande), me dicen: "ha girado la cabeza, hay que hacer maniobra para que se coloque bien", y entre pujo y pujo, a mover al bebé desde fuera. Costó lo suyo pero se recolocó, pero todo ese tiempo perdido iba mal para el niño, así que me pusieron la mascarilla de oxígeno, hice respiraciones más profundas para que no le faltara a él (momento acojone total), y de nuevo a empujar.
Efectivamente no debía estar empujando ná de ná, porque la matrona ya se ponía nerviosa ("este niño tiene que nacer YA") y una de las doctoras se colocó encima de mí para empujar desde fuera. Yo ya lo notaba y estaba entre emocionada e histérica por lo que tardaba, y ya por fin salió... con vuelta de cordón al cuello. Así que mientras le cortaban con cuidado el cordón, yo intentaba asomarme... el Chino, que estuvo conmigo en el paritorio todo el tiempo ya le veía y estaba alucinado. A mí me lo dejaron sólo un momento encima, y luego le metieron en una incubadora, donde estuvo mientras a mí me cosían (sinceramente, no sé en qué momento me hicieron la episiotomía, que según la matrona era necesaria porque el bebé era muy grande para mí).
Mi niño nació un martes a las 19:25 con 3.680 kg de peso, los ojos abiertos y pidiendo mamar. Intento recordar las emociones de entonces, la primera noche, el primer contacto... todos los recuerdos los tengo ya muy difusos. Eso sí, recuerdo que una enfermera le dijo al Chino mientras me cosían que ojalá el niño tuviera los ojos de su padre... ¡¡que la epidural no te deja sorda!!
Para otro post, el día después... las visitas cuando no puedes ni levantarte, ni estar sentada (¡malditos puntos!)


sábado, 23 de noviembre de 2013

Año I d.T.

Da hasta vergüenza ponerse a escribir en el blog después de tanto tiempo. En la última entrada contaba lo que me había perdido este verano por el embarazo ( avanzado estado de gestación, que dirían los cursis), y ahora me peleo con mi niño por dejarlo acostado un rato...

El caso es que el contenido del blog va a sufrir este cambio y escribiré algunas entradas de madre primeriza, lo que puede resultar mortalmente aburrido para la mayoría (yo misma hace diez meses) y quizá útil para una minoría (yo misma hace unas semanas, intentando encontrar madres blogueras con las que empatizar).

Si hay alguien al otro lado leyendo esto... Gracias :)
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