lunes, 2 de septiembre de 2013

¿Qué me he perdido?

El primer día laborable de septiembre muestra en la blogosfera el volver, volver, volver... a la rutina, al trabajo, a tu piso. Saionara, playa.
 
He aquí una, empero, que se lo ha perdido todo. Trabajando (¡de guardia!) durante el verano, gestante de (ahora) 38 semanas, hago balance y me pregunto: ¿qué me he perdido?
 
1. La playa.
 
No he pisado la playa este año. En previsión de un verano laborable, el Chino y la menda se fueron en el puente de mayo a pasar cuatro días a Canarias. Hizo frío, llovió, intentamos aguantar cual alemanes en la piscina pero no pudo ser... no mola estar en la toalla y tiritar. Pero si soy sincera, me he perdido el momento se-me-sale-la-chicha-del-bañador, el estás-muy-blanca, y el atraco-en-el-chiringuito de los meses estivales.
 
 
 
Y como la vida sedentaria no es una opción en una casa sin aire acondicionado como la mía, he cambiado el estar tirada en la arena -con sus correspondientes incomodidades- o en el sillón de casa engullendo tv- por nadar en la piscina cubierta: todas las semanas, dos o tres veces, sin excepción, como cuestión de supervivencia. Me ha venido estupendamente para casi todo (en cuanto pueda me hago la láser, porque llegar a ciertas zonas ha sido más que difícil, con el tripón)
 
2. La temporada primavera-verano 2013 y las rebajas
 
Ni idea de lo que se ha llevado este año. Por mi parte, yo me he puesto la misma ropa durante tres meses y, aunque estoy aburridísima de ella y deseando dejar de verla durante una (larga) temporada, he descubierto las facilidades del uniforme: he llegado pronto a trabajar todos los días: me he perdido el momento qué me pongo.
 
 
 
 
Reconozco, eso sí, que cuando no tienes que comprar ropa te fijas mucho en... zapatos. Yo me he comprado cuatro pares, tres de ellos de reabajas y sin estrenar aún... vamos, que no he ahorrado lo que correspondería a este apartado.
 
3. Las calorías.
 
Las cartas de los bares españoles son incompatibles con el embarazo si no has pasado la toxoplasmosis: jamón -y sucedáneos-, embutidos y familia, y otros ingredientes no deseables pueblan la oferta gastronómica (?) española, por no hablar de los sospechosos cócteles (todo azúcar, sospecho) que acompañan en las terrazas.
 
 
 
Mucha agua con gas, sin gas, y cerveza 0,0. Todo líquidos, menos calorías.
 
4. La depresión postvacacional
 
Evidente. Ahora estoy preparando el nido, haciendo muchas cosas e intentando aprovechar el tiempo que luego sé que nunca tendré (he recuperado mi libro de alemán para tontos, y apuro mis lecturas).
 
Y después de escribir esta lista, tengo más claro que antes que he echado de menos tener un verano. Nunca volverán a ser igual...
 
¡Buen día!
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