miércoles, 21 de agosto de 2013

¿Evoluciona la especie?

Cada uno tendrá una respuesta a la pregunta que da título a este post, la mía es clara: no.

Hace poco que empecé a leer Cómo ser mujer, de Caitlin Moran (Editorial Anagrama). Yo a esta autora no la conocía de nada, pero al parecer es una crítica de televisión en su país, Inglaterra, donde goza de mucho prestigio, y el libro viene acompañado de buenas críticas. La verdad es que el feminismo me interesa, lo practico y tenía ganas de leerlo, pero lo he ido posponiendo porque era carillo, aunque finalmente he caído.
 
 

Sobre el libro, y aunque no voy más que por el principio, diré que aunque me está gustando, tiene ese regusto de la prosa local que es poco exportable. Los columnistas muchas veces tienden a ser localistas, no digo que sea igual que intentar comprender cuál es el chiste de Benny Hill, pero es algo parecido: con la traducción pierde mucho (yo no me atreví con la versión original en inglés), y hay demasiadas referencias a cosas que nosotros, en la península, no hemos vivido. Eso sí, en el fondo, y aunque cambies las series que se veían en Inglaterra por las que veíamos nosotros, sus barrios por los nuestros y sus galletas de jengibre por los bollicaos, reconoces perfectamente las situaciones que describe: la pubertad es dura. Hacerse mujer, complicado.

Lo curioso es que cada generación cree que ha inventado algo pero ya está todo hecho. Sólo cambia el escenario, e incluso eso, puede llegar a ser únicamente una estrategia de márketin para seguir vendiendo lo mismo, año tras año, generación tras generación...

Un ejemplo vago y burdo: el otro día, escuchando la radio, el Chino y yo nos enteramos de que en la plaza del Callao en los madriles se había montado un  lío monumental porque habían estrenado un documentao (¿?) sobre el grupo de moda entre los adolescentes, One Direction. Nosotros encantados de no tener ni pajolera idea de quiénes son esos chicos, ni de lo que cantan. Vivimos felices en la ignorancia, pero no somos ajenos: en mi época, el grupo se llamaba New Kids On The Block. No me cabe duda de que yo también hubiera ido a liarla parda a Callao si se hubiera estrenado entonces un documental sobre ellos... y antes, mucho antes, unos melenudos llamados The Beatles cantaban tontunas en un lugar llamado Liverpool.
 
El caso es que no hemos cambiado mucho. Lo que escribe Caitlin Moran, que tiene mi edad más o menos (treintaytantos) sirve para las que estuvieron en Callao el otro día. Yo ahora leo el libro, me reconozco en las (ridículas) situaciones que plantea y me río, pero entonces no tenía gracia... es una buena lectura para ellas. También tienen que tener su dosis de superpop o lo que sea, pero esto les va a ser más útil.
 
¡Buen día!

domingo, 18 de agosto de 2013

Lecturas (de verano): La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Jöel Dicker

En una semana he leído este libro, que al final no me ha gustado pero me ha entretenido muchísimo.



Si hay algo que me da rabia son las historias de misterio en las que al final se sacan un as de la manga para desenmarañar toda la trama, como un truco de magia. Eso es hacer trampas. Este libro es tramposísimo, hasta el punto de que al final ya te da la risa, porque no es posible (¡atención, spoiler!) que en una investigación sobre un asesinato te vayan dejando pistas durante 1500 páginas y luego haya hasta cuatro conclusiones distintas para llegar al asesino...


Hasta la página 1500, eso sí, el desarrollo de la trama es fluido y muy ameno. Es como una versión menos turbia de Twin Peaks: un pueblo del norte de los EEUU, una cafetería, vecinos que no son lo que parecen, una adolescente asesinada y muchas dudas.

La historia versa sobre un famoso escritor americano que reside en Aurora, New Hampshire, donde se traslada uno de sus pupilos, un joven escritor en plena crisis de la página en blanco con su segunda novela. En el terreno donde se encuentra su casa descubren el cuerpo de una adolescente que desapareció un día de verano de hace 33 años en extrañas circunstancias, de la que luego se sabe que mantuvo una relación con el veterano escritor... y ahí comienza la trama.

Yo lo recomiendo como lectura de verano, pero no creo que su prosa deje mucha huella. Lo menos creíble, la historia de amor entre el escritor maduro y la chica, porque no le veo por ninguna parte el halo de musa, de inspiración y de heroína que Jöel Dicker le quiere dar (aunque insiste mucho en esta idea, no cala... la chica habla como una adolescente, se comporta como una adolescente y para mí eso invalida un poco la atormentada historia de amor).

Para pasar un buen rato (en realidad, mucho rato, ¡que el libro es muy largo!)
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