jueves, 28 de febrero de 2013

usar wasi tape

Parece que el wasi tape, esa especie de cinta de celo de colores que ahora vemos por todas partes, es algo que hay que tener pero que, algunas personas entre las que me incluyo, no sabemos exactamente para qué usar.

Estas navidades compré wasi tape en colores rojo y blanco y copiando la idea de la tienda donde la adquirí, hice una guirnalda tan molona como poco útil. Ahí me di cuenta de lo que iba a ser mi relación con el wasi tape: meramente estética.

Mi guirnalda era parecida a ésta:


 
No obstante, sigo viendo ideas curiosas por la web y no descarto intentarlo de nuevo.

 


 
 ¿Más ideas?

¡Buen día!

fotos: aparment therapy

martes, 26 de febrero de 2013

los óscar: vergüenzas de antaño

Todos tenemos un pasado, pero también un amigo/enemigo que cuando menos te lo esperas enseña en feisbuk una foto de hace lo menos quince años por la que pagarías por destruir con tus propias manos.

Claro que, si eres famoso, ni siquiera tienes la suerte de que la cuenta del feisbuk sea restringida: todo el mundo va a conocer tu vergonzoso pasado. Y hay mucho que ocultar...

El año pasado Gwyneth Paltrow se llevó el oscar honorífico a la mejor vestida, pero no siempre acertó con el estilismo y el maquillaje:


o Sarah Jessi, antes de ser Carrie Bradshaw...


o la (ahora) elegantísima Cate Blanchett...


a otras como Kate Winslet, a pesar de tener muchas oportunidades para lucirse en los oscar, le ha costado trabajo encontrar su sitio...

 
y a otras como a Cameron Díaz, aunque tienen más éxitos que fracasos en la alfombra roja, han tenido unos comienzos difíciles...
 

Y para terminar, la prueba gráfica de que hubo un tiempo en que Angelina no tenía familia numerosa, ni enseñaba pierna y marido;

¡vivan los archivos de imágenes!

Buen día
fotos: The Huffington Post y elpais.com

domingo, 24 de febrero de 2013

crímenes

Más que por tradición o costumbre, es casi una necesidad empezar un libro ligerito, o al menos breve, después de haber digerido otro más denso (o extenso).

Cuando terminé "El jardín secreto", de Kate Morton, que no me gustó demasiado y además se me hizo excesivamente largo, busqué algo para compensar: en dos tardes terminé "Mejor Manolo", el último de Manolito Gafotas de Elvira Lindo, pero seguía con las ganas de continuar por la senda de lo breve y fue entonces cuando encontré el libro del que hablo ahora: "crímenes" de Ferdinand von Shirach, Editorial Salamandra.
 
 
 
Von Schirach es un abogado penalista alemán que ejerció durante más de veinte años en Berlín, y en todo ese tiempo tuvo algunos casos que, más allá del Derecho penal, tienen un enorme interés, por sus protagonistas, por el transfondo, por el misterio que los rodea y sobre todo, porque son ejemplos de la complejidad del ser humano, incluso cuando desarrolla conductas que lo alejan de tal condición.
 
Los crímenes siempre tienen un interés morboso, del que von Shirach sin embargo se aleja, aunque mantiene un tono que engancha y no moraliza. Su aproximación no es aséptica pero tampoco juzga, y las historias que relata en su libro resultan sorprendentes, entre el erfecticismo de un capítulo del CSI y una clase de Derecho penal (las más entretenidas de toda la carrera de Derecho). A mí me gustó especialmente la última historia, que además tiene final feliz...
 
¡Buen día!

jueves, 21 de febrero de 2013

Historia de una cocina (III)

Después de ver muchos muebles de cocina, nos decidimos por ikea. Por el precio y por estética, las cocinas ikeanas son las más molonas. Por si alguien se lo está pensando, yo aviso: estas cocinas tienen un problema (problemón): el montaje. Tienes que buscar un buen montador.

Nosotros no acertamos a la primera. Llamamos a varios anuncios y al final nos decidimos por unos que se dedican, como segundo trabajo, a montar muebles de ikea. Fue un desastre mayúsculo, pero muchos de los desperfectos no se veían a simple vista y nos dimos cuenta cuando ya era tarde. Por supuesto, de esos montadores no volvimos a saber nada: se los "tragó" la tierra. Con mucha rabia buscamos a otro montador, uno profesional, que nos arreglara la cocina (más euros), y esta vez sí salió bien...



Bueno, éste es el resultado final de nuestra cocina. No son fotos de revista, pero es una cocina muy vivida y creo que se ve lo molona que es... de hecho, es la única estancia que hemos cambiado en casa (crisis obliga) y nos llena de orgullo y satisfacción enseñarla.

¡Buen día!


martes, 19 de febrero de 2013

historia de una cocina (II)

Ésta es la parte más divertida: las obras.

Zafarrancho de combate en casa. Meses de desorden. De no hacer una comida en condiciones. De tener el tostador al lado del televisor y la nevera en la entrada. De comer ensaladas tooodos los días. De odiar al capataz y de ser correspondido...







De las imàgenes de arriba a las tres últimas pasaron ¡dos meses! nos pilló el verano en medio y eso lo complicó todo.

La estancia ganó muchísimo en luz. Pero lo mejor es la pizarra: es la columna negra que se ve en la última foto. Ana la incluyó en el diseño (¡dejen paso a los profesionales!) y la disfrutamos todos los días :)



domingo, 17 de febrero de 2013

Historia de una cocina (I)

Hace ya diez meses que hice la mudanza. Cambié de hogar y la primera idea estaba clara: renovar la cocina.
 
La que veis en las fotos es la cocina original. Tiene poca luz pero es que estuvimos dos meses de trámites hasta que conseguimos electricidad. De hecho, cuando las obras empezaron los interruptores eran aún meros adornos.
 
Ésta es la historia gráfica (breve) de la cocina. Contamos con la ayuda de Ana (Ana Cubas, la mitad de Pues a mí me gusta, podéis visitar su web aquí) que nos hizo el diseño y nos ayudó en todo (con muuuucha paciencia)
 



 
 
Mañana, el proceso, y en breve, el resultado final...
 


viernes, 15 de febrero de 2013

cualquier excusa es buena

Ayer fue San Valentín, que (momento historieta) fue un santo que vivió durante el s. III y casaba a los soldados romanos a los que el Emperador Marco Aurelio les prohibió el matrimonio en la creencia de que el sexo les hacía más débiles, y por tanto, les restaba posibilidades en las batallas, y cuando le pillaron le decapitaron y ahí se acabó todo. Bueno, se acabó el santo y los matrimonios en secreto y empezó la fiesta de los bombones en forma de corazón, que oyes, tampoco está tan mal en los tiempos que corren.
 
El caso es que la fiesta de San Valentín es una buena excusa para ponerse morado a chocolates, o, como en mi caso, a golosinas. La víspera del 14 pasé por delante de un Oomuombo, esa tienda de chuches suecas que al menos por los madriles se está extendiendo mucho, e hice una comprilla, utilizando el nombre del Chino en vano. Para que no se notara mucho, cogí unos cuantos caramelos de regaliz negro, que detesto profundamente pero que son los preferidos del destinatario.

Y claro, el santo justiciero hizo su trabajo: todos los caramenos se contaminaron con ese extraño sabor que tiene el regalíz negro y yo preferí no comer ninguno.



Desde aquí lo digo: el próximo año, como mucho, bombones con forma de corazón.

Por cierto, en la Iglesia de San Antón en Madrid tienen algunos huesos de San Valentín como reliquia (toda la historia la tenéis en el libro de Nieves Concostrina, Polvo Eres).

¡buen día!
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