lunes, 21 de enero de 2013

cosas que me ponen de buen humor

De vez en cuando me acuerdo del anuncio contra la drogadicción en el que salía una chica bailando en la playa, con música de fondo mientras que aparecían rotulados los "motivos" que hacen que merezca la pena estar sobrio.  Que dicho así a lo mejor suena raro, pero a lo que voy es que hacer listas con las cosas que te gustan ya pone de buen humor...

Ejemplos:

1. Hacer palomitas en casa. No las compréis en el cine, lo mejor de las palomitas, que no nos engañemos, no puede ni llamarse comida, es ver cómo se hacen (¡yo las hago usando una tapa transparente!)

2. Tumbarse en el césped un día de primavera, cuando ya hace calorcillo y ver las nubes pasar

3. Salir contento del cine. Yo salí muy contenta el sábado después de ver "las sesiones". Mi dinero bien gastado, eso no se lo puedo decir a Montoro...

4. Volver a casa después de un día difícil y dejarse caer en la cama. Por fin mi casa es mi hogar, aunque le falten aún muchas cosas. Y si tienes palomitas, ni te cuento...

5. Encontrarse a alguien querido en el metro .Esto siempre me hace mucha ilusión, por una historia curiosa: cuando trabajaba contestando las cartas que escribían al Presidente -sí, este trabajo existe- recibimos una de un señor que había inventado un ordenamiento nuevo para regular la vida en marte -sí, de verdad que este trabajo existe- Entre las cosas que proponía, y que recuerdo, estaba la regla de que si, de camino al curro, te encontrabas con un compañero podíais poneros de acuerdo y no ir ese día. Eso sí, un máximo de tres veces al año. Desde entonces, pues oyes, que me alegro mucho de encontrarme a gente en el metro. Quien sabe, quizá algún día, en Marte...

6. Llegar a la entrada 300 que curiosamente ¡¡¡es ésta!!! Lo celebraré viendo la película "300" jijiji

¡¡Buen día!!

domingo, 13 de enero de 2013

No os lo vais a creer, pero no he podido actualizar antes por asuntos de trabajo. Bueno, verdad a medias, porque si bien es cierto que en horario laboral ya no consulto blogs ni mucho menos escribo en el mío, no lo es menos que he tenido algunos días de vacaciones estas Navidades, que he dedicado a descansar la vista y a pintar el baño (parece otro, estoy muy orgullosa).

El caso es que en estos días de vacaciones he descubierto el canal Divinity, que por una parte repite sin parar los episodios de Anatomía de Grey (House no aguantaría una guardia con los de este hospital) y realities de bodas. Jo, una cosa extraordinaria lo que dan de sí las bodas en ese país de extremos que son los Estates: hay un reality para elegir el vestido, otro para ponerse a dieta -porque te has puesto ceporra y ya no entras en el vestido cuya elección te dio tantos problemas- y otro más para enseñar cómo se organizan los bodorrios por esos lares. Alucino pepinillos, que diría el Ilustrísimo Chef Chicote (se ve que estoy enganchada en general a los realities).

Lo cierto es que me ha costado reunir el valor para confesar aquí que una vez que pillo uno de estos programas, me quedo como pegada a la pantalla. No puedo soportar la emoción...¿qué dirá la madre del vestido que ha elegido la niña (¡son unas novias muy jóvenes!) que enseña media teta? ¿pagará papá el capricho de la novia, que se ha pasado dos pueblos de Minnesota del presupuesto...? vivo sin vivir en mí... el caso es que me gusta -no, retozo- al ver la cara de las madres cuando no aprueban la elección de las niñas (no pierdo la esperanza de que salgan del probador con el vestido de Lady Di) ni la cara de las amigas malvadas salivando al comprobar que el vestido deja al descubierto el incipiente bombo de la novia... jo, sale lo peor de mí.

Y luego está el programa que las pone a dieta para que quepan en ese vestido que se probaron hace meses... éste es, sin duda, mi preferido. Me apuesto con el Chino (no pone oposición, pues aprovecha estos ratos para echarse la siesta) lo que les van a quitar de la dieta... ¡¡adiós, hidratos de carbono y helado con sirope triple!!

Lo de la organización de la boda me da un poco igual, pero también tiene su interés. Estrés por no encontrar los centros con los que lleva soñando la novia desde que tiene uso de razón (ejem, mucho suponer) o la cara del novio, que realmente parece otro invitado más, sólo que con derecho a sentarse en la mesa central...

En fin. Divertimentos que ofrece un canal que se lo toma muy en serio. Por cierto, el domingo telecinco se contraprogramó a sí mismo ofreciendo a la misma hora que uno de estos realities la película "Guerra de novias". No sé qué pensar...
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