jueves, 29 de septiembre de 2011

yo, consumidora

Leo en la edición digital del diario EL PAÍS que en EEUU han multado a Reebok por exagerar los beneficios de usar el modelo easytone.

De la noticia me llama la atención no tanto lo que todas intuíamos, pero creímos por mantener alguna ilusión en la vida, y es que no se puede conseguir el culo de JLo solo caminando, sino enterarme de que Reebok es una filial de Adidas. Al final lo de la elección del consumidor es una mera ilusión, pues todo se reduce a tres o cuatro multinacionales que lo controlan todo (¿hay alguna marca de cosmética que no sea de L´oreal?). Y manejan nuestros deseos con la publicidad.

¡consume sin rechistar!
La publicidad es un arte engañoso. Te engañan todos los días, empezando por la comida: en la bolsa de pan de molde integral, que leo mientras desayuno, pone que es bueno para la celulitis tomar fibra. Vale, ¿y qué pasa con todas las grasas que lleva para que esté blandito? ¿y los azúcares ocultos? toma celulitis, por eso tengo yo el culo como el pan de molde.

Ahora en Madrid se lleva mucho lo del yogur 0% grasas. Ya, vale, sin grasas pero ¿por qué es dulce?. Lo mismo que los chupachups, que llevan la leyenda "0% grasas"... ¿es que alguna vez ha tenido el chupachups grasas?, ¿no es un caramelo pinchado en un palo, usease, 100% azúcar...? Me recuerda a una marca  supuestamente verde de productos de limpieza, que se lanzó cuando empezó a despuntar el boom del ecologismo. En su paquete de detergente se leía :"sin fosfatos, para cuidar el medio ambiente". Luego salió un químico diciendo que ningún detergente lleva fosfatos...

Le Pain Quotidien es un sitio que me gusta mucho, como fan del pan que soy, pero vende como natural lo que no es. Ejemplo: la fruta. En la carta puedes leer "bol de fruta de temporada". Yo he pedido la fruta en temporadas distintas y siempre me han traído la misma combinación: melón, fresa, arándano, kiwi, sandía (en singular).

Y lo peor de todo: reclamar tus derechos como consumidor. No sirve de nada que pongan a tu disposición un número de teléfono, si no te resuelven nada. La pelea más grande que he tenido yo en toda mi vida ha sido con una señorita de timofónica. Esta compañía me robó 84€ y después de muchas llamadas, muchos "le paso", "le pongo" y "manténgase a la espera" di con la persona más inadecuada del mundo para llevar las quejas de los consumidores. Yo no he gritado tanto a nadie en mi vida, ni he odiado tanto a una empresa. Lo más frustrante, no saber ni siquiera donde ir para lanzar tomates (de esos duros e insípidos de invernadero que venden en el supermercado) y descargar mis iras.

Al final te queda la honradez del amigo/familiar/desconocido del metro que habla muy alto para saber qué cosas funcionan bien y cuales no. Y alguna persona con criterio y capacidad de cuestionarse todo lo que nos cuentan que emplee su tiempo en desenmascarar a estas empresas.

Tenía una reflexión para terminar esto, pero se me ha olvidado. Seguramente era algo que oí del Chino, que había dicho Bob Dylan. Pues eso, me remito a la discografía de Dylan puesto que yo soy una consumidora sin criterio.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

recetas para impacientes: crema de pepino con yogur

La receta de hoy es tan simple que me da vergüenza. De hecho, y a pesar de ser un primer plato recurrente en mi pobre repertorio,  no lo había puesto antes porque dudaba de si podría considerarse receta en el sentido estricto de la palabra. Al final me he decidido porque aunque no entre en el temario de la escuela de cocina telva, a mí me apaña y si no gusta, tiene la ventaja de que la puedes usar como mascarilla facial.

Allá vamos con los ingredientes (que en realidad no son mucho más que el nombre de la receta):

-1/2 pepino grande o uno pequeño
-un yogur natural
-unas gotitas de limón
-una hojita de yerbabuena

Pelamos el pepino, quitamos las semillas y cortamos en trozos pequeños. Se bate con la batidora junto al yogur, el limón y la yerbabuena. Fin.

PD: yo también me acuerdo de la comida de mi madre...

domingo, 18 de septiembre de 2011

restaurantes para impacientes

Esta semana no me ha dado tiempo a preparar nada decente para la sección de cocina para impacientes, por lo que: a) no tengo post de receta para colgar, y b) he tenido que comer fuera casi toda la semana. Así que para aprovechar el gasto que he hecho en restaurantes y mis nuevos conocimientos sobre el tema, he pensado que alguien le podría ser útil una pequeña guía de sitios para comer en los que sirvan rápido (condición básica para impacientes) pero sentados y con buena comida. Yo es que no sé comer despacio, porque aunque me gusta comer bien, me pongo nerviosa entre plato y plato si tengo que esperar. Alguna vez hasta me ha dado tiempo a hacer la digestión entre el primero y el segundo, motivo más que suficiente para no repetir el sitio.

Los restaurantes de esta semana, localizados en Chueca y las Salesas, tienen menú del día, apto para vegetarianos y su precio no pasa de 11 euros:

-Momo.
C/ libertad, 8. Teléfono 915327348
El menú del día cuesta 11€, con dos platos, postre, bebida y pan. Tiene bastantes platos para elegir, y las raciones son generosas (por lo menos para mí, que nunca me termino ningún plato) y tienen platos de temporada, de cocina mediterránea con toques especiales. Es muy recomendable, pero hay que reservar porque suele estar lleno.
He ido bastantes veces a este restaurante, así que he probado casi todo (menos la carne, que ya no como). ¿Sugerencia? De primero siempre es buena opción tomar la sopa o crema (según temporada), y de segundo, siempre pido pescado, que está muy bien hecho. Los postres de frutas están muy buenos, especialmente los sorbetes. Y las tartas también (yo no las pido pero siempre gorroneo al resto de comensales...)

c/San Gregorio, 11. Reservas: 913197731-676721485
El menú del día cuesta 10€ (IVA aparte, 8%), dos platos más postre, bebida y pan pita. Es un restaurante griego que ha abierto hace unos meses en Madrid, aunque pertenece a una cadena bien conocida en Barcelona. La comida, evidentemente griega, está bastante bien, y las raciones no son muy grandes (yo lo prefiero).
¿Sugerencia? sólo he ido una vez. Pedí yogur con pepino, y aunque estaba bueno me decepcionó porque esperaba el que hago yo en casa, que es muy líquido. Esta versión griega es fuertecilla y pastosa, pero no está mal. El hojaldre de espinacas y queso está muy bueno, y el pollo a la griega también está bien. No pobré el postre ¡porque tenía prisa!


foto: olivia te cuida

c/Santa Teresa, 8 teléfono: 917020066
Mejor llamar para reservar. Es un restaurante minúsculo, con capacidad para unas 18 personas, por lo que puede ser difícil tener mesa si no llamas antes. Aunque está muy cerca de mi trabajo esta semana he ido por primera vez, y seguro que repito. La comida me ha encantado, y el lugar es muy bonito.

No tienen un menú diario al uso, pero puedes elegir tres platos distintos de su carta a precios que oscilan entre los 7.5 y los 11.5 euros, bebida y postre aparte.
Yo pedí calabaza asada, arroz integral con espinacas y gomasio y cebiche de lubina, y estaba todo riquísimo. Aquí no dejé nada en el plato. Otro plato muy recomendable son los ravioli de calabaza, deliciosos.
También es un lugar muy recomendable para desayunos y  meriendas, con repostería casera.

El resto del mes me toca comer de táper, pero esta semana he disfrutado mucho :)

¡Buen día!

martes, 13 de septiembre de 2011

¡así cualquiera!

Una vez escuché por la radio una entrevista a Santiago Segura, en la que relató una anécdota que me hizo mucha gracia y a la que recurro a menudo.

Contaba que cada vez que termina una película de Torrente tiene que ponerse en modo operación bikini. En una de éstas, cuando ya había perdido todo el peso que tuvo que coger para hacer este personaje, se le acercó una señora por la calle y le preguntó (toda la conversación es de memoria -la mía, quiero decir-): "¿cómo has hecho para adelgazar tanto?", a lo que él respondió: "haciendo dieta y ejercicio". Ni corta ni perezosa, la señora le espetó: "ah bueno, ¡así cualquiera!".

Ah, esto es muy español, si se me permite el tópico, y el que no se encuentre a gusto con él que no se dé por aludido. Enseguida le quitamos mérito al vecino. El Chino lo vivió en carnes propias, cuando después de correr una maratón, un compañero le preguntó: "¿y no hay peligro de deshidratación, por estar tres horas  corriendo?" (ya fue un poco más, pero hay que respetar las mentirijillas del Chino sobre sus tiempos). Cuando le contestó que había puntos en el recorrido donde poder coger agua, el otro, que no había corrido en su puñetera vida, tuvo el valor de soltar la frasecita: "ah, bueno, así cualquiera...". Sí señor, porque 42km corriendo con agua los hace cualquiera, pero a palo seco ya es otra cosa, eso es algo más difícil, se entiende. 

Pero no es la única que tuvo que aguantar con el asunto del maratón. Otro compañero (es que tenemos poca vida propia, ya ves) le soltó la misma frase cuando el Chino le dijo que estuvo entrenando durante meses para poder correr los 42km. Claro, porque si te entrenas no tiene mérito, eres un mariquita.

Y yo también he padecido la frase, como todo el mundo. Tras 360km de bici en seis días este verano, una compañera me preguntó qué llevaba en las alforjas. "Lo mínimo, el menor peso posible", le dije. Como no llevaba secador, ni puñetas del estilo, se quedó tan tranquila: "ah, bueno, así cualquiera...". Lo mismo con los 320 km del Camino de Santiago, o la San Silvestre vallecana. Te quitan el mérito y la ilusión (es evidente que yo no soy profesional y tengo muchas limitaciones) para quedarse ellos más tranquilos, porque dad por seguro que los que sueltan esta frase no se mueven del sillón. Eso sí, ven a Nadal y piensan que si no ganan Roland Garros es porque no entrenan seis horas diarias, que así no tiene mérito.


"¿que no os llovió todos los días? buah, así cualquiera..."

Y no sólo en deporte, que en esta vida hay muchos ejemplos. Hasta una madre soltera con cuatro hijos tiene que aguantar el comentario. En ese caso, el otro se merece una semana entera con los churumbeles, para que se convierta en "un cualquiera".

Pero ya paso del tema, no tiene remedio. De hecho, yo misma me confieso pecadora: hace poco escuchaba las bondades del método de Tracy Anderson, una entrenadora personal. La buena mujer promete cambiar tu cuerpo de arriba a abajo si haces seis horas semanales de entrenamiento y dieta espartana. Me salió solo... ¡así cualquiera!

PD: si habéis llegado hasta aquí, gracias y perdón por la chapa. Creo que a partir de ahora en este blog habrá más rollos de estos, porque de moda cada vez voy peor.

La foto es mía, la hice este verano y lo que más me dolía cuando me bajé de la bici era el culo (entiendo que el dato no interese, pero cada vez que veo un sillín me entran escalofríos)

domingo, 11 de septiembre de 2011

libros recomendados

El otro día contaba aquí que el gran hermano amazon.uk controla lo que cotilleo en su web y luego me envía ofertas a medida. Hace poco me llegó uno de estos correos, y se me subieron los colores de vergüenza. Resulta que una va de leída, que repasa el suplemento Babelia para estar enterada de las novedades editoriales y al fin, amazon me ha desenmascarado... según la web, esto es lo que me interesa:


Increíble pero cierto. Va una francesa y cuenta en un libro lo que hace y lo bien que le va en la vida comiendo croissants de mantequilla a pequeños bocados. En mi opinión, debería haber enfocado la escritura de otra manera, porque el secreto de las francesas no es comer a pequeños bocados, sino pasar de lo que piensen los demás. Dicho esto, no pienso gastarme las 5.36 libras que cuesta el libro de las francesas. No, tampoco me gastaría el dinero en croissants, no me va la bollería francesa ni la mantequilla.



Si no lo veo no lo creo: un libro sobre cómo hacer que la gente te adore "aunque no hayas nacido bella" (traducción libre del resumen del libro). Sinceramente, la Duquesa de Alba podría haberlo escrito, en lugar de gastarnos las 8 libras que cuesta nos compramos el Hola y tenemos el mismo contenido. Fabuloso, queridos...

Los siguientes son de estilo. No me gustan este tipo de libros porque no nos descubren nada más allá de la camisa blanca, el fondo de armario y el menos es más. Después de muchos años comprando revistas tengo más que asumido que el estilo no se aprende leyendo, y que las más estilosas no se compran estos libros porque no les hace falta.
7.08 libras

10.17 libras




6.50 libras
 Y por último, la recomendación de amazon de cocina: un libro de recetas de postres, al parecer de una famosa repostería de San Francisco (de mismo nombre que el libro). ¡Ajá! aquí han fallado estrepitosamente, no deben de haberse enterado de que yo soy una impaciente en temas de cocina, y por tanto estoy regañada con la repostería de por vida. ¿Amasar, dejar reposar, tener horas algo en el horno y luego esperar a que se enfríe...? desde luego, esto no va conmigo

11.19 libras y malas críticas en la web de amazon
Eso sí, el libro es bonito...



¡y además, mirar fotos de tartas no engorda! (apunto este consejo para escribir un libro que haga la competencia a las francesas)

Está claro que estas recomendaciones no cultivan la mente, pero satisfacen el lado más frívolo. Lo "malo" de amazon es que te lo ponen todo tan fácil que en un día tonto te compras dos libros de estos y antes de que te arrepientas ya los tienes en casa.

¡Buen día!

Fotos: amazon.uk

domingo, 4 de septiembre de 2011

gafotas

Un día en clase de inglés, hace muuuucho tiempo, le dije a la profesora que no se veía nada de lo que escribía en la pizarra, y una compañera tuvo la amabilidad de decirme (en castellano, para que no hubiera duda) que si no era capaz de leer la pizarra es que necesitaba gafas. Efectivamente, las necesitaba. Así descubrí que era miope, porque hasta entonces me parecía que lo que yo veía borroso era porque estaba muy lejos, sencillamente.

Pues desde ese día he pasado por distintas fases: la primera, las gafas  de montura al aire sólo para el cine y la tv, y luego, según iba cambiando el modelo por la graduación (cada vez veo menos y ahora las tengo que llevar a todas horas), me atrevía con monturas más gruesas hasta ser una gafapasta, época que terminó con el descubrimiento de las lentillas y la vuelta a monturas más finas.

Reconozco que he pensado operarme de la miopía, pero me echa para atrás el hecho de que todos los oftalmólogos lleven gafas (si ellos no se operan, que saben del tema, yo tampoco, por si acaso...). También he pensado ponerme lentillas todos los días (ahora sólo me las pongo los fines de semana). Pero al final me quedo con mis gafas, soy una gafotas acusica.

Y esta temporada, toca cambio. El signo inequívoco es conducir guiñando los ojos. Cuando llega ese momento, sé que me ha subido la graduación. Cambiar los cristales sería suficiente, pero me apetece cambiar, y volver a ser gafapasta. Empezar el curso con nueva imagen, con la ilusión de que no todo es igual...

La oferta de las gafas cada vez es más amplia, y todos los diseñadores tienen sus modelos en el mercado. Ya que no te puedes permitir llevar su ropa, al menos tienes la ilusión de ilustrar la patilla con su logo, como el que no quiere la cosa. De hecho, yo tuve unas gafas de pasta de miu miu rosas, muy majas pero con una pega importante: la patilla era tan ancha (por aquello de que quepa el logo, supongo) que no veía nada de lo que sucedía a mi alrededor, sólo lo que me quedaba justo enfrente. Recuerdo esa época como si estuviera en los coches de choque, me daba con todo.

Aquí unos ejemplos...

campaña Prada eye wear verano 2011

tom ford eye wear, primavera verano 2011

chanel eye wear, 2011
Y aquí el modelo que me gusta, el wayfarer de ray ban de toda la vida (en distintos colores)




Todavía tengo que ir a la óptica a probarme las gafas, y no estoy segura de que salga con unas de montura al aire, porque a pesar de que ejerzo de miope desde hace muchos años, sigo sin verme bien con tanta gafa. En fin...

PD: el otro día estuve en una tienda de complementos en la vendían gafas de pega tipo nerd, con su esparadrapo incluido... curioso.

jueves, 1 de septiembre de 2011

O/I 2011-2012: comptoir des cotonniers

Después de ver las revistas con los especiales de temporada de otoño, y las fotos del catálogo de Comptoir des Cotonniers,  una de mis tiendas preferidas (marca que se está expandiendo mucho en nuestro país, por cierto) me he dado cuenta de que puedo disimular todo el otoño con ropa que ya tengo, aunque bien es cierto que esta marca no se distingue por ser de absoluta tendencia sino más bien clásica con guiños, que se notan sobre todo en los colores y complementos.

Lo mejor de este catálogo es que todo parece muy cómodo, y lo peor, los colores. Fin del colorblock, hola al color-edificio (naranja caldera -el año pasado compré una bufanda de este color de Black Oveja, ¡son unas visionarias!-, rojo teja y gris asfalto, entre otros materiales de construcción).

Ahí van algunas fotos del catálogo:


¿Dónde estaba la parka de la foto de la izquierda el año pasado cuando me pateé todas las tiendas buscando una igual? que rabia da dar vueltas por una prenda concreta, conformarte con algo parecido cuando te rindes a la evidencia de que lo que quieres no existe, y que al año siguiente lo veas por todas partes.


El sombrero setentero se repite como el ajo, pero a mí no me convence (ni el sombrero ni la estética de esa década en general)


Estas fotos  me sirven como inspiración para el momento quémepongo mañanero, creo que tengo de todo o parecido en el armario (salvo los zapatos, que me los apunto)




Guauu, me encantan los vaqueros con zapatos rojos. El estilismo de la izquierda es de mis preferidos...


Más de los sententa...

Y un poco más rockero, esto me gusta más...



La chaqueta con brocados se ve mucho este año, pero tiene pinta de cansar. Mejor una versión h&m, más económica.



El catálogo de este año me gusta, pero me resulta todo demasiado familiar (o quizá por eso es por lo que me gusta) ¿Qué os ha parecido la colección?

Fotos: web de Comptoir des Cotonniers
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