martes, 30 de agosto de 2011

recetas para impacientes: las pastas de almendra de Gwyneth Paltrow

Una de las perversiones de internet es que vas dejando huella de tus pasos, tus compras, y hasta el contenido de los correos, así que el gran hermano 2.0 me conoce mejor que yo misma. Aterrador.

Con el seguimiento que hacen los de amazon con lo que cotilleo en su web luego me envían ofertas "que pueden ser de mi interés". Y así pico, claro. Hace poco recibí una de estas ofertas personalizadas, compuesta por un pack de los libros de Ines de la Fressange y el libro de cocina de Gwyneth Paltrow (güini, en mi casa) que no pude rechazar. Comprar en amazon es muy cómodo y rápido, en tres días tenía los dos libros en casa, listos para ser utilizados.

Del libro de Ines de la Fressange ya contaré cosas, aunque lo cierto es que me ha decepcionado bastante. Y con el libro de güini todavía lo estoy flipando, porque además de ser bonito, tiene unas recetas entretenidísimas. Lo peor es que siempre hay algún ingrediente difícil de conseguir,  pero ha tenido la amabilidad de incluir una lista de alternativas para los mortales. Como ejemplo, esta misma receta, de lo que es una especie de pastas que aunque tiene cuatro ingredientes mal contados, he tenido que recurrir a tres alternativas. A pesar de todo, es bastante fácil de hacer, y salen muy ricas.

Ingredientes:

450 gr de harina (en la receta original usan harina de cebada, yo utilicé harina integral normal)
450 gr de almendras picadas  para que el resultado sea un poco basto
1 cucharadita de sal
1 cucharadita de canela en polvo
250 ml de aceite (en la receta original se usa de colza, por motivos que todos conocemos, yo eché mano de aceite de girasol, que es más suave que el de oliva)
250 ml de sirope de arce (esto sí lo encontré, concretamente en la sección dietética del supermercado de El Corte Inglés)
Mermelada (al gusto de cada uno, yo utilicé una de albaricoque con miel y otra de frutos rojos)

Precalentar el horno a 180º,  mientras se prepara la masa de las pastas-galletas. Mezclamos todos los ingredientes salvo la mermelada en un bol grande, hasta que quede bien ligado. Una vez que esté listo hacemos pequeñas bolas, y se colocan en la bandeja del horno.Con los dedos hay que hacer en cada bola un pequeño hoyo, que se rellena con una cucharadita de la mermelada elegida. Una vez concluida la operación, se hornea durante 20 minutos, aproximadamente.



Hay que endulzarse la vuelta de vacaciones.

¡Buen día!

Fuente: "Notes from my kitchen table", Gwyneth Paltrow (edición británica del libro original, My father´s daughter)

domingo, 28 de agosto de 2011

volver...con la piel marchita

Hay algo de ridículo en la vuelta de vacaciones. Al poner un pie en los madriles en chanclas, con sombrero de paja, en bermudas y con una camiseta festivalera (uniforme veraniego-playero) comprendes que estás totalmente fuera de lugar. Una guiri en el asfalto patrio... un sentimiento que corroboró la cara de mi madre al verme, reflejando vergüenza ajena (no sé si por el sombrero de paja o por el kit completo) que ni los vínculos de sangre pueden remediar.

Verte en el espejo de tu casa moreno (en el caso del Chino) y a topos (en mi caso) es chocante cuanto menos. Yo es que no cojo color uniformemente, me quemo los pies y luego, cuando el rojo se transforma en moreno parece que he salido del barro, con los pies marrones y el resto blanquillo. Así año tras año, lo que hace esta historia más ridícula aún. Lo que pasa es que me resguardo bajo la sombrilla y sólo saco los pies. Pero no me pongo a salvo sólo del sol, que también, sino sobre todo de los (malos) jugadores de palas de la orilla y de los niños metidos a ingenieros de caminos que plagan la arena de hoyos y construcciones de conchas.

Y a pesar de ser un poco asocial en una playa con cientos de personas, me lo he pasado bien. He desconectado, como dicen los cursis, los días justos y necesarios. El resto de las vacaciones las he pasado con la bici, recorriendo el laaargo Danubio, bebiendo cerveza de medio litro el vaso y degustando apfelstrudel, un lujo que sólo me puedo permitir después de 60 km de pedaleo.

He vuelto. Mis vecinos lo saben porque voy dejando un rastro de pielecillas muertas (que frase tan asquerosa)

Viena, penúltima parada
Foto: el Chino

martes, 16 de agosto de 2011

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...