domingo, 30 de mayo de 2010

El destape


Ya está aquí, ya llegó...¡el calor y el destape!

El título no es para captar lectores, es que esta época del año me recuerda a las películas aunque lo vivo con auténtico horror (igual que las pelis del destape, por otra parte), por mi talla y por mi color lechoso. A mí siempre me pilla despistada, aunque las revistas de marzo ya empiecen con la puesta a punto, ejercicios, dietas, planes a medio plazo y demás, me cuesta demasiado separarme de las galletas. Sencillamente estoy enganchada.

Además la lotería genética se cebó conmigo: nunca heredé ropa de mi hermana mayor ni pude robarle ropa a la menor, porque yo tenía (y tengo) un par de tallas más y unos cuantos centímetros menos. Así de cruel. Si no fuera porque tengo la misma cara que mi abuela, pensaría que soy adoptada.

Para este año tengo una idea fija: autobronceador, por aquello de que el tono estiliza visualmente (el tono moreno, no el naranja que se me queda a mí cuando me lo aplico). Esta vez me he propuesto hacerlo bien, esto es, que no lo voy a hacer yo, porque aunque siga las instrucciones al pie de la letra, el resultado siempre es el mismo: naranja a rayas. Así que voy a probar la pulverización del autobronceador con caña de azúcar, que me han hablado bien del sistema, y a esperar a que me oxide (qué raro suena). Esto me recuerda a un episodio de Friends muy bueno, jeje.

En el apartado ropa-suficientemente-ligera-como-para-no-pasar-calor-pero-formal-para-trabajar, he fichado este vestido de mango:



En realidad nunca lo he visto en las tiendas, sólo por la web, así que tengo mis dudas, sobre la talla y si quedará bien puesto en mi sufrido chasis... ¿alguien lo ha visto en vivo y en directo?, ¿es recomendable? Ya sé que en Mango hay otros más bonitos, pero es que éste es de mis colores (gama de los fríos).

En otro orden de cosas, le he pedido a Narayani, del blog  Pasaba por aquí, que es una lectora empedernida, que me haga un par de recomendaciones literarias. Las pondré muy pronto, siguiendo con el tema de la Feria del Libro.

¡Buen comienzo de semana!

jueves, 27 de mayo de 2010

De ikea, libros y polen (y las recomendaciones literarias del Chino)

Cartel de la 69ª edición de la Feria del Libro de madrid, de Jorge Gay

La cita anual de la Feria del Libro trae siempre alegrías y estornudos (por aquello de que se celebra en el parque del Retiro en el momento cúspide de las alergias). Yo me hago la intelectual buscando la edición bilingüe y comentada de 1.000 páginas del Fausto de Goethe, pero en realidad la caseta que más ilusión me hace es la de los cómics (mi mayor tesoro es un Rompetechos firmado por Ibáñez).

Este año está dedicado a la literatura nórdica, ésa que últimamente nos ha bombardeado con historias truculentas y gore literario. A los feriantes les han hecho llevar este año un martillo, porque como manda el anfitrión nórdico, las casetas son de ikea y han tenido que montarlas ellos mismos, jejeje...

Yo le he pedido al Chino, que es una persona muy cultivada y atenta, que me haga dos recomendaciones: un libro clásico y otro más moderno (un concepto relativo). Prefiero atender a las recomendaciones personales que a las reseñas en revistas o contraportadas de los libros, así que os agradeceré mucho que me mandéis más recomendaciones, para mí o para publicar en el blog. Éstas son las del Chino:

La fontana de oro, de Benito Pérez Galdós.

Seguramente La fontana de oro no es de las novelas más conocidas de Benito Pérez Galdós, pero tiene todos los elementos que, creo, a sus lectores les gusta encontrar en sus libros. Es un libro muy entretenido, con un ritmo rápido, acción e intriga, pero a la vez es un análisis histórico personal y profundo.

Como en los episodios nacionales, recrea un periodo de la Historia de España (el trienio liberal) a través de las peripecias de varios personajes que se enredan en los acontecimientos políticos del momento, de tal forma que, interesándose por las aventuras de los protagonistas, uno acaba comprendiendo la época mejor que si se tratara de un ensayo histórico.

Del libro me gusta lo que me gusta de Galdós: la recreación de los ambientes del Madrid de la época, los cafés, las tertulias, las discusiones entre absolutistas y exaltados… También el enjambre de personajes en el que se mezclan mendigos y aristócratas, estudiantes, curas, militares, solteronas, escritores, políticos ¡y hasta el Rey! Cada uno con sus ideas y sus preocupaciones van formando un retrato de la sociedad de entonces y a todos los trata Galdós con ironía, muchas veces caricaturizándolos pero siempre con cariño, siendo duro con los poderoso y comprensivo con los humildes y demostrando que entendía a la gente y que le importaba, destacando al final, en el relato histórico, las consecuencias que tienen los vaivenes políticos en la vida de las personas corrientes.

Ante el dolor de los demás, de Susan Sontag.

Ante el dolor de los demás es uno de los últimos ensayos de Susan Sontag, que murió en 2004. Sontag parte de la idea de que se puede sentir la obligación de ver imágenes del sufrimiento de los demás, pero se debería sentir la obligación de reflexionar sobre lo que implica mirarlas y la capacidad de asimilarlas. Y parece que ha sido eso lo que la ha llevado a escribirlo.

Sobre esa idea hace un repaso de las fotografías de guerra, de su evolución, sus peculiaridades, su función. Para Sontag se diferencian de las demás representaciones del horror (en la pintura, en la literatura). Donde otras son aceptadas como visiones subjetivas del autor, a las fotografías se les exige veracidad, nos decepcionan cuando están preparadas, cuando no son espontáneas. Sin embargo es engañosa la asociación entre la realidad y la representación de la misma que son las fotografías. Ni son objetivas ni hablan por sí solas. Son interpretables y pueden ser utilizadas ideológicamente, no necesariamente con la intención del autor.

De ahí que el espectador deba reflexionar. En primer lugar en por qué miramos al horror, por qué nos atrae. Puede que por un interés malsano o porque nos sintamos en la obligación moral de ver el sufrimiento de los demás, pero no hay que confundir, nos recuerda Sontag, entre reconocer el sufrimiento y protestar ante él o hacer algo para evitarlo. En segundo lugar recapacitar sobre nuestra capacidad para asimilar esas imágenes. La autora cree que los medios de comunicación priorizan lo que es violento o conflictivo y plantea la posibilidad de acostumbrarse al horror, aunque ya no está segura como lo estuvo de una idea muy extendida: que el exceso de imágenes violentas nos anestesie. Además la asimilación de las imágenes tiene a veces otra vertiente peligrosa: la fotografía tiene la capacidad de hacernos identificar imágenes con recuerdos de lo que no hemos vivido y con ideas sobre lo que sólo conocemos parcialmente. Esa representación sesgada del mundo se convierte en nuestra idea de la realidad.

Las reflexiones de Susan Sontag son rigurosas, honestas y valientes. No da nada por sentado ni elude ninguna cuestión por espinosa que sea. Creo que el libro es el reflejo de la inquietud de alguien que se interesa por lo que le rodea y se cuestiona lo que le dicen y es recomendable porque despierta en los lectores esa actitud. Es más una invitación a pensar, a cuestionarse lo que se nos ofrece, que una tesis de la autora. La única conclusión explicita es que seguramente quienes han vivido el horror no son capaces de hacer sentir a los demás lo que significa. Pero también deja entrever una defensa del espectador ante el horror, del derecho a no tener que ver lo que puede que uno no sea capaz de entender, lo que se presenta como un retrato de la realidad ante el que sería mezquino mirar hacia otro lado pero que a menudo y probadamente es manipulable e interesado.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Versionando a la Moss

La mia mamma es una señora muy elegante y muy moderna (si se entera de que voy llamándola señora por ahí, me gano una colleja elegantemente ejecutada). Y además es fan de la Moss (de nombre Kate) y de Chanel (de sobrenombre Coco), así que éste ha sido, durante mucho tiempo, su estilismo preferido:


Pero no encontraba un clon de su gusto. Así que yo, que estoy entre sus cuatro hijos preferidos, sin contar con el perro (con los perros no se puede competir), me he puesto manos a la obra. Gracias a un post en el blog de A Café Olé , concí la web de Queen´s Wardrobe y encontré una chaqueta similar (un clon de toda la vida):




De manera que hice colecta familiar y me lancé a la compra. Todavía no ha llegado la chaqueta, pero espero que merezca la pena. Será un regalo de todos los hermanos por su cumpleaños (como no se cumplan los plazos de entrega, será regalo tardío) pero si la chaqueta triunfa, me atribuiré todo el mérito, por aquello del instinto salvaje de destacar en la camada, jajajaja (para que luego digan, yo sí que veo los documentales de La 2). Y se la cogeré prestada, faltaría más.También lo contaré por aquí, si es que interesa el asunto.

¿Habéis comprado alguna vez en esta web?, yo he visto unas cuantas cosas suyas por la bloggosfera y eso me da confianza a la hora de comprar, desde luego.

PD: Para el próximo post toca la Feria del Libro de Madrid. Yo tengo mi lista de libros de todo a cien y al Chino le he encargado que me haga una güena-güena, como corresponde a alguien leído y sabio como él.

domingo, 23 de mayo de 2010

Crisis?, what crisis?


Crisis, crisis, crisis. Estoy en plena fase de recorte del gasto presupuestario (obligado). Mi lema es: reciclar, reutilizar y pedir prestado (y devolver, claro).

El tema está muy manido, pero yo lo saco hoy a la palestra porque esta semana he sido víctima de la crisis, de una extraña forma. Había leído en más de una ocasión que en momentos cíclicos de regresión  de la economía como el que estamos padeciendo, se venden más barras de labios en tonos rojos.

Nunca he entendido la relación, pero el caso es que he caido. Pensé que era consciente cuando la compraba, pero ahora no sé hasta qué punto... porque yo ni siquiera me pinto los labios, voy siempre con el cacao a cuestas. Vaya, que no se me ocurrió pensar: "me bajan el sueldo, así que lo lógico es comprar un pintalabios y llevar los morros rojos como protesta". No, no lo pensé pero lo hice..., eso sí, aprovechando el 15% de descuento de los grandes almacenes por antonomasia, que el subconsciente de la menda no es tonto, y sabe cuándo tiene que actuar (y añado que es un poco pijo, porque el pintalabios en cuestión es de Chanel, la nueva línea). Lo enseño aquí, es el nº25 vendome:
Como además estamos en casi en verano, me compré un gel frío para descansar las piernas, que suena muy viejuno pero es un bien de primera necesidad para mí, que en verano pierdo la medida de mis tobillos por los calores estivales. Para darle un toque chic, he comprado uno que tiene un toque de color (le estoy muy agradecida a mi subconsciente, está en todo).


(la crema posando en el alféizar de la ventana)

Y la última, esta sí, de ahorro: normalmente no me hacen gracia los presuntos regalos de las revistas y prefiero la versión barata, pero este mes he comprado contenta y de mil amores la revista Marie Claire; Por 4,5€ tengo unas chanclas (normalitas), una camiseta de rayas marinera (muy apañada), y una revista en la que sale mi idolatrada Laura Ponte. Mucho mejor que invertir en bolsa, desde luego.

miércoles, 19 de mayo de 2010

La Cocina (o ese gran misterio)

No es un buen día para escribir del tema, pero como ya lo tenía pensado y no me sobran las ideas, me lanzo a por ello. Y es que voy a hablar de comida con el estómago hecho un nudo, gracias al mojo verde que acompañaba al pescado del vips (a quién se le ocurre), taza de manzanilla en mano.

Todos pasamos por distintas fases en la cocina, pero casi todos nos asemejamos al principio. La primera fase es tener hambre. La segunda, darte cuenta de que si quieres comer, tendrás que ser tú quien se procure el alimento. No todo son malas noticias, hace diez mil años, nuestros antepasados, llegados a esta fase, tenían que salir a cazar mamuts. Ahora sólo tienes que bajar al colmado de la esquina, pedir una pizza por teléfono... o cocinar.

Los comienzos en la cocina son complicados: calcular las cantidades se hace más difícil que cuadrar los presupuestos generales del Estado (¡sé de lo que hablo!), nunca tienes los cacharros necesarios y las comparaciones con la comida de tu madre (o peor, de la madre de tu contrario) son odiosas. Pero llega un día en que algo te sale bien (que no lo quemas, vamos) y le coges el gusanillo. Y de repetente te descubres robando recetas de las revistas de las peluquerías (no soy la única, esas páginas siempre están rasgadas), grabando el programa de Arguiñano, y el momento culmen: comprando libros de cocina.

Éste que enseño aquí lo vi en el Vogue España de mayo (estaba en la peluquería, pero muy vigilada, jeje), y lo compré en Amazon:



Se titula "Miss Dahl´s voluptuos delights", de Sophie Dahl (la famosa modelo del anuncio de YSL y nieta de Roal Dahl), y es una maravilla. A mí me gusta ver fotos de manjares (cada uno tiene sus manías, oiga) y no me canso de ver éste. Las recetas se dividen por estaciones, e incluye alguna historia de la propia Dahl (no es como los chistes de Arguiñano, pero al menos sirve para practicar inglés). Me costó 12€, y es de tapa dura, así que estoy contenta. Ya he probado alguna receta de primavera, y el resultado es muy bueno porque son sencillas y resultonas, aunque no tiene nada que ver con la comida española (pero bueno, en eso mi madre es insuperable, con permiso de todas las madres de los que lean esto, que también lo serán, no lo dudo ).



(No pongo más fotos porque no quiero pleitos con la editorial)

Por internet también circulan sitios muy interesantes para quien le guste el tema: Goop (la web de G.Paltrow) tiene recetas muy curiosas, pero algunos de los ingredientes son dificilísimos de encontrar; y en el blog de Galletas de Ante (que es tan bonito y evocador como su nombre), encontré otros sitios de lo más apetitoso, como kris atomic. En realidad casi siempre tiro de google, así que no tengo una lista decente de sitios para recomendar.

Puede parecer un post de lo más cutre (sé que lo es), pero quería compartir lo que el día de hoy me ha enseñado: más vale hacerse una buena comida en casa y llevarla al trabajo en tartera que ir al vips y despertar la úlcera de estómago. No soy Confucio (el chino-japonés antiguo que inventó la confusión según cuenta una Miss en un video que circula por ahí, jeje), pero si puedo ahorrar, aunque sea a una sola persona en este mundo, el dolor de estómago que tengo yo, entonces habrá merecido la pena.

PD: para mi madre la enseñanza que debo sacar de este turbio asunto del Vips es que en casa hay que tener un botiquín surtido, y no una caja de aspirinas caducadas. Mi madre me lleva años de ventaja en todo, pero en cuanto a sabiduría, ni Confucio, oiga.

domingo, 16 de mayo de 2010

La Antigua Shop

Tras la procesión del sábado por la Gran Vía, pisando moqueta esponsorizada, sin trajes de chulapos pero con garbo y salero, el chino y yo decidimos dirigir nuestros pasos hacia otros caminos menos concurridos, a pesar de que eso es muy difícil una tarde soleada por el centro de Madrid. Bueno, teniendo en cuenta cómo estaba la "vía centenaria" a esas horas, cualquier sitio hubiera servido, incluyendo el centro de Pekín en hora punta.

Afortunadamente, los madriles deparan aún muchas sorpresas. Una de esas (gratas) sorpresas fue para mí, aunque otros muchos ya la conocerán de sobra, La Antigua Shop.


Paseando por la calle Pez, divisamos un escaparate muy entretenido al estilo de Alicia en el País de las Maravillas, y claro, nos paramos a cotillear (como todo el que pasaba por allí). Después de unos cuantos "oooh" y "aaah", entramos. Nos situamos en La Antigua, en el número 2 de Pez, una tienda compartida por tres diseñadoras (Silvia Calles Closet, Lucetemas y Lady Desidia) de ropa y complementos originales y singulares, lo mejor para ir estupenda de pies a cabeza o para dar personalidad a la camiseta o falda de zara que todas llevamos, pero que no queremos que se note. Además, hay un lugar reservado para otros diseñadores invitados.

El escaparate de La Antigua

Como funcionaria gris que soy, siempre que veo algo original y creativo alucino y me pongo verde de envidia, y es que en esta tienda tienen muchísimas cosas maravillosas y candidatas a tesoros de cualquier armario o cajón, de las que pondría en una hipotética lista de cumpleaños (en este punto abro un paréntesis largo para preguntarme: si existen las listas de boda, de bautizos y ahora incluso de comuniones, ¿por qué no poner una lista de cumpleaños? aquí lo dejo apuntado, no por egoísmo, nooo, que yo sólo pienso en esa amiga/o que tiene de todo y con el que es tan difícil acertar).

Aquí dejo algunas fotos que hicimos en la tienda (le pedimos permiso a Silvia Calles, todo legal)
Camiseta/vestido de Lucetemas

Broches y colgantes de Lady Desidia


Prendas de Silvia Calles Closet

Vestido de Silvia Calles Closet (la foto la he tomado prestada de su blog)

Si vivís en Madrid, merece la pena hacer una visita a La Antigua. En realidad, toda la calle Pez la merece. Lo de abrir allí vuestra lista de cumpleaños, es opcional, jeje. Si no se puede, siempre es una buena opción bucear por los blogs de estas diseñadoras de La Antigua.

Una de las ideas que tenía en mente cuando decidí abrir el blog era precisamente la de visitar y comentar emplazamientos especiales de los madriles. ¿Conocíais esta tienda o las firmas que alberga?

(Las fotos son del Chino, excepto la última)

miércoles, 12 de mayo de 2010

El eterno retorno

El otro día recuperé en casa de mis padres una chaqueta de Zara verde militar que compré hace unos cuantos años y que había sido condenada en juicio sumarísimo al destierro. Los cargos de la acusación: ni es ancha ni estrecha, ni corta ni larga, da calor en verano y no abriga en invierno. Se quedó en ese limbo de la ropa que no te llevas en la mudanza y dejas en casa de tus padres, cubriendo ese vacío que dejas cuando te independizas (aunque creo que mi madre tenía planes para cubrir ese "vacío" del armario, jeje).

El caso es que lo militar vuelve y me acordé de mi chaqueta. Con la excusa de la comida familiar, la busqué, y ahí estaba, fiel amiga... (con chapa pacifista y todo)



Me la puse ese mismo día con mis zapatillas rojas. Está muy bien recuperar ropa, me dije, pero hay que mezclar (como en las bodas) algo viejo con algo nuevo...


Este pañuelo me gustaba desde que lo ví en el VOGUE de marzo (sí, en el mismo reportaje en el que salían las chaquetas de La Condesa).



El reencuentro con mi chaqueta ha sido muy emotivo, y además hace muy buenas migas con el pañuelo (de Nice Things). Hay que guardarlo todo, que luego siempre se vuelve a llevar. Este año especialmente, tengo la sensación de que todas las tendencias son de re-estreno (¡¡sobre todo la camisa vaqueraaaa!!). ¿Os ha pasado esta temporada?, ¿habéis encontrado tesoros en los armarios maternos?

martes, 11 de mayo de 2010

De rosquillas y mapaches


Aquí están: las rosquillas de san isidro. Parecen inocentes y comestibles, pero tuve que contratar un seguro dental porque quedaron un poco durillas. Menos mal que pude hacer una foto antes de que se las comiera el mapache (las mojaría en leche, supongo).

Seguro que todos tenéis un mapache en casa: es el animal que, a falta de perro, se come tus deberes, devora todo el chocolate y ensucia la ropa que vuestra hermana os prestó con advertencia de tener mucho cuidado con ella. Nuestro mapache, además de goloso, nos quita la alarma del despertador para que lleguemos tarde al trabajo. Yo no lo he visto nunca, pero haberlo, haylo.

Aquí dejo los pasos para comer ricas rosquillas del santo:
-paso nº1: comprar rosquillas
-paso nº 2: no hay paso nº 2.

Mi conclusión: Se disfrutan más si las haces, pero hay que disponer de mucho tiempo. Yo me empeñé en utilizar harina integral y azúcar moreno para que fueran más sanas (igual  de útil que ponerte morado de comer y luego tomar el café con sacarina), y estuvimos ¡1 hora! amasando, además de tener que poner el doble de cantidad harina de lo que decía la receta (quizá si hubiera caído toda en el bol...). En fin. Dejo el enlace del programa para las fiestas en el lateral, por si os pasáis por los madriles esta semana. 

¡Buen día!

lunes, 10 de mayo de 2010

Espectro patronus: San Isidro

Espectro patronus: 1. Hechizo de magia usado en los libros de Harry Potter. 2. Dícese de la fiesta celebrada en honor al patrono o patrona de una localidad, que cae en fin de semana y que, en consecuencia, se hace espectral para los que trabajan de lunes a viernes.

Pesadita que me pongo con el tema de las fiestas, afirmo. Pero es que yo, como tantos otros, señalo cada 1 de enero todas las fiestas del calendario para empezar a planificar puentes y planes de asueto, así que cuando se dan tantas penosas coincidencias como en este mes de mayo, se me queda cara de tonta. Como  en el final de "Bienvenido Mr. Marshall", el objeto de tus ilusiones pasa de largo en coche. Este año va conduciendo San Isidro, patrono de los madriles, al que se honra el 15 de mayo.
Me imagino que todos los que tienen que trabajar en sábado estarán muy contentos con esta coincidencia del calendario. Lo comprendo, todos deberíamos tener derecho al sábado y al domingo. De hecho, muchas de las palabrotas que me sé las aprendí de mis padres, que las recitaban cuando iban a trabajar en sábado. Y además, creo que deberíamos librar lunes alternos y dejar de trabajar por la tarde (votaré a cualquiera que lleve esta propuesta en su programa electoral), pero creo que es más fácil que me toque la lotería a que eso ocurra (nunca juego) .

La infeliz coincidencia no quita para que las autoridades nos hayan organizado algunos saraos: ya se sabe, donde hay un sarao, hay un político, y eso es demasiado goloso como para ahorrar en festejos, lo que traducido significa que un año más tendremos a los mandos en la Pradera de San Isidro haciéndose fotos con el personal y besando a los niños.

En teoría, en la Pradera se comen rosquillas, y se bebe limonada, todo ello vestido de chulapa o chulapo y bailando el chotis (curiosidad: que yo sepa en ninguna academia del mundo enseñan este baile). Yo vivo en Madrid desde que nací, mi madre es de Lavapiés, y a mí nadie me ha llevado nunca a la Pradera. Podía haberme llevado yo sola, pero entre mis escasas virtudes no se encuentra la del sentido de la orientación.

Este año, sin embargo, voy a liarme el pañuelo en la cabeza, clavel pal´pelo y a ver qué se cuece por allí. Es más, voy a tener mi propia "Semana de San Isidro en el Blog", y a falta de ideas más originales, haré unas rosquillas y limonada para celebrarlo con el chino (que es gallego), hacer una foto y dejar aquí la receta y repartirlas por ahí (hacer un saco de rosquillas para dos es un suicidio dietético). Aunque como todo el mundo sabe, las rosquillas están más ricas cuando las hace tu madre, así que le fui con el cuento: "¿Me haces rosquillas para el blog?", esto fue hace dos días y como no he recibido respuesta (a eso en Derecho administrativo se le llama "silencio negativo"), así que he decidido tirar por mi cuenta y si se quema la casa en el intento, pues... pues a encomendarse al santo, aunque tampoco sería la primera vez que tengo que abandonar corriendo un edificio.

Con la limonada haré también un intento: el ingrediente principal es vino, mezclado luego con canela y azúcar. Esto me generaba gran confusión de pequeña,  porque yo sabía que lo que bebía mi padre en bota se llamaba limonada pero tenía vino, y por eso no me dejaban tomarla, así que cuando veía en las películas americanas a los niños vendiendo  su "limonada" en puestos callejeros para ganar unos dólares y poder pagar las facturas del sistema sanitario, me temía lo peor: niños borrachos (ahora sé que es botellón, jajajaja).

Bueno, la semana de sanisidro queda inagurada oficialmente hoy en este blog. El programa de fiestas de esta tarde es un poco flojo, sólo incluye dos actos: compra de los ingredientes y elaboración de las rosquillas del santo. Mañana más y mejor.

domingo, 9 de mayo de 2010

Si yo ganara el PREMIO MARIE CLAIRE AL MEJOR BLOG DE MODA...

No es que esté pensando en ganarlo, para eso tendrían que darse dos condiciones, a saber: tener un buen blog, y segundo, inscribirse en el concurso; pero como cada año en el día de la lotería de Navidad, antes de que las ilusiones se conviertan en el día de "al menos hay salud", me entretengo pensando: "¿qué haría yo con los euros del premio...?"  .
He hecho una lista muy apañá que dejo aquí:

1. Descartada la opción de invertir en bolsa, que la cosa no está para dejarse los ahorros ni los premios en manos de los especuladores, sopeso invertir en bolsos: un birkin, un 2.55, bottega beneta... uyuyuyyyyy, anda que no iba a fardar por ahí con una joyita así colgada del hombro... Pero no sé si lo disfrutaría, acabaría llevando el bolso esposado a mi muñeca para que no me lo robaran, ¡si lo pasé fatal cuando me birlaron uno muy sencillito de zara! además, esta opción está bien para una fantasía, pero no creo que fuera capaz de dejarme toda la pasta así. Mejor buscar otra idea, como hacer un viaje.

                          
                                              La Birkin con el Birkin
2. Un buen viaje: una vuelta al mundo, en los mejores hoteles o en hoteles medianitos pero estirando el tiempo de vacaciones, a gusto de cada uno. Por mi parte, y ya que esto es un plan de ciencia ficción, me pido ir a los hoteles con spa para probar todos los tratamientos del mundo mundial, y viajando en business, claro, ¡sin estrecheces y sin tener que librar cruentas batallas con el de al lado por el apoyabrazos! 

3. Vivir una temporada en un solo lugar: Japón, por ejemplo. Ya que está tan lejos, pues te quedas unos meses, hasta que empieces a echar de menos el jamón o hasta que se te acabe el dinero, lo que antes ocurra.

4. Arrasar en la milla de oro en plan Pretty Woman. Pero no es las tiendas tipo Gucci, o Loewe, que no da para tanto el premio. A zara y a las zapaterías buenas (y de paso me apunto a un curso de funambulismo para aprender a caminar con tacones).

                                   
                                
                                       (Ese oscuro y altísimo objeto de deseo)

Ir a uno de esos hoteles en los que ponen comida macrobiótica y haces yoga y meditación, a ver si me quedo como la Pataky (¡eso sí que sería gastar bien los euros!)

Hotel Sha Wellness Clinic ( Albir/L'Alfàs del Pi / Alicante ).

En esto he perdido el tiempo esta mañana de lluvia, otros días lo malgasto en otras tonterías. No he querido poner objetivos más nobles y altruistas porque se trata de un juego, nada más.
El premio de marie claire está muy bien, yo soy partidaria de los premios en general y de este en particular. Aunque todavía no he votado, lo haré (y si gano el viaje a Marruecos, más feliz que una perdiz).

Pregunto, que soy una cotilla, ¿en qué gastaríais este u otro premio?

miércoles, 5 de mayo de 2010

El Mercado de San Miguel


No hace mucho tiempo, en una villa bulliciosa y en permanente estado de atasco, gobernada por un alcalde astuto y maquiavélico, existía, en lo que viene siendo el centro del centro castizo, un pequeño mercado popular, colmado de frutas, verduras, y otros manjares no aptos para vegetarianos. Este lugar recibía el nombre del Mercado de San Miguel y era punto de reunión de vecinos y vecinas, aunque en aquélla época se utilizaba sólo el primer nombre para referirse al plural de las personas que viven en un mismo vecindario, y es que hablo de un tiempo en el que no se utilizaba el concepto de lo "políticamente correcto".

El Mercado era conocido por la variedad de su género, los tenderos siempre tenían una sonrisa y un "¿qué te pongo, maja?" para sus clientes, ya fueran centenarios o púberes, además de informar puntualmente al personal de su opinión acerca de lo que debería hacer el presidente del club vikingo/colchonero/rayista con el entrenador de turno, lo que podía interesar o no, eso no importa porque el palique es el palique, y lo de menos es el tema, aquí y en Pernambuco.

El pequeño Mercado pasaba así sus días laborables, en horario según convenio, hasta que la campana demográfica y la llegada de guiris colorados hicieran estragos en sus ventas, y los puestos fueron cerrando uno a uno. Alguno quedaría cuando, en esta parte de la historia, nuestro alcalde entra de nuevo en escena y chapa el lugar. Años después (aquí se sabe cuándo se abre una zanja pero no cuando se cierra), se inaugura con sorpresa: el mercado tradicional se convierte en mercado cool, qué digo cool, ¡súpercool! Donde antes había lechugas y garbanzos, ahora hay ostras y champán, sushi, macarrons..., y donde antes se paseaban mujeres con carrito y hombres con bolsas, ahora se ve taconazo, bolso de firma y gafas de sol (todo para ellos y ellas) y mucho cachibache tecnológico también.

Tengo que confesar que yo he ido (sin tacón ni bolsazo, qué más quisiera yo) y no he podido tomar ni una caña, porque está siempre lleno, como si regalaran algo. Y como ni yo ni el chino tenemos paciencia, cada vez que intentamos tomar algo, salimos con el morro torcido y el estómago vacío, en dirección a otros bares. En el fondo no me importa, pues yo no como ostras ni bebo champán, pero tenía ilusión por verlo y alternar por el lugar.

Conclusión: para hacer una compra semanal no vale (bueno, depende de la dieta de cada uno), pero para tomarte algo es único (por la dificultad de la empresa). Supongo que es de esos sitios donde hay que ir para que te vean, y si de paso necesitas otras para la cena, pues también vale.
 
Primero las invitaciones de cumpleaños y ahora los mercados tradicionales, todo se pierde... Yo soy una viejuna, pero es que echo de menos muchas cosas, hasta la reposición de Verano Azul en la tele...
¿añoráis algo?






martes, 4 de mayo de 2010

En Kiehl´s fuencarral de cumpleaños

Jó, qué tiempos aquellos en los que al llegar al cole venía alguno de tus amigos de clase y te daba una invitación para su fiesta de cumpleaños: una tarjeta con algún personaje de dibujos animados y tu nombre escrito con lápiz (por si el homenajeado cambiaba de amigos durante la semana, algo muy común en esa época). No sé vosotros, pero yo me emocionaba. La llevaba en el bolsillo y la miraba a cada rato, repasando el día, la hora y hasta mi nombre, para estar bien segura de todo, porque entonces leer era más complicado.
Las invitaciones de cumpleaños ahora ya no vienen en tarjetas con el dibujo de Donald, o de una tarta de cumpleaños, no. Ahora te envían un correo electrónico: tal día en tal bar. Se pierden las tradiciones, las formas...El caso es que si asisto al cumpleaños, me lo paso muy bien, pero eso quita que eche de menos las invitaciones de papel...

Algo así me ocurrió el viernes 30 de abril: me llegó un correo de Kiehl´s invitándome a la celebración del cuarto aniversario de la apertura de su tienda en la madrileña calle de fuencarral (la marca tiene unos cuantos añitos más, pero ha tardado en aterrizar en España). Alicientes: pinchas, Sandra Love (qué voz, justo lo que necesito para cantar en la ducha), cócteles de Hendricks, chuches y un 20% de descuento en la tienda. Vale, me apunto de cabeza.



(Los envases de kiehl´s son sencillos y reciclables)


 
(Me gusta esta decoración para casa)

Lo cierto es que me lo pasé muy bien, que me tomé un gintonic original (después de hacer cola), que entablé conversación y que hice muy buen uso del descuento: me compré el Ultra Facial Tinted Moisturizer-versión light-. Como podréis imaginar, he ido a ver el frasco para copiar el nombre. Es una crema hidratante ligera con algo de color que lleva protección solar. Estoy encantada con el resultado y con el precio. No es lo único que tengo de esta marca, como siempre te dan muestras, aunque no compres, pico bastante. Además, me mola ir a ver la moto que tienen en la tienda, y cotillear las fotos de famosos de la pared (mejor que el Hola, oiga).

(Sandra Love a punto de coger el micro para epatar con su voz, delante, la tarta de chuches)

(Bodegón de gintonic sobre la mesa)

(Un invitado atento a las novedades sobre aftershave)

¡Buen día!
(Todas las fotos hechas por mí)

domingo, 2 de mayo de 2010

Compras Solidarias: un buen binomio

Para los madrileños estas fechas son sinónimo de puente: el Día del Trabajo, que paradójicamente se celebra sin trabajar, y a continuación, rememorar las algarabías del 2 de mayo (¿serían nuestros antepasados como la Esteban?, ¿dirían eso de: "yo por Fernando VII ma-to"?).

Este año, nada. El calendario ha querido que tan insignes festejos se diluyeran en fin de semana, lo que se traduce, en términos consumistas, en días estériles. No pasa nada, hay planes de sobra, sin tener que ir de tiendas. Pero ir de tiendas puede ser también un buen plan. Yo no critico el consumismo, lo practico con moderación. A veces me gusta, más que comprar, ver lo que los demás han comprado. Si veo a alguien conocido con bolsas, indago (para la otra persona puede ser cotilleo puro y duro, no digo que no), y en este sentido, los blogs han sido para mí un descubrimiento y una inspiración constante. Ver cómo queda esa chaqueta o la falda que viste colgada en tal tienda, o incluso mirar con otros ojos una prenda que no te convencía nada...

Bueno, volvamos a las compras en primera persona. Algunas firmas han convertido algo que puede ser tan sencillo como comprar una camiseta en un acto de solidaridad. Esto, sin duda, es un magnífico descubrimiento. Resulta que tu nueva adquisición no sólo te sienta de muerrrrrte (pronunciar con todas las "erres"), sino que además contribuye a una buena causa, ¿se puede pedir más, y por menos? esta semana he visto dos ejemplos: 

¿Os acordáis de la portada de esta revista?

                                       
                                               

Yo, sí. La camiseta me gustaba mucho, siempre había mantenido la ilusión de que algún día la regalaran con la revista, jeje. Lo cierto es que la solución de ELLE ha sido mejor: junto con MANGO y Haníbal Laguna, han puesto en marcha una iniciativa solidaria para recaudar fondos y ayudar a las víctimas del terremoto de Haití. La camiseta, en color blanco o negro, se puede adquirir, desde el 20 de abril y hasta julio, en las tiendas de MANGO al precio de 18€.




                              


Y otra más: ¿a quién le gusta Custo Barcelona...? ¡a mí, a mí! (aunque me gustaba más en mi época barroca, para qué voy a mentir).
Custo es una marca que, en pequeñas dosis, me mola. Así que estoy encantada, y voy a caer (tan seguro como que ya he cobrado la nómina de este mes), con el pañuelo que ha diseñado para la Fundación Sandra Ibarra, de solidaridad frente al cáncer (http://www.fundacionsandraibarra.org/). El pañuelo está a la venta en las tiendas del diseñador desde el día 23 de abril (anda que no he tardado en enterarme), cuesta 19€ y ayudará a poner en marcha La Casa de la Fundación.



Qué buen invento lo de las compras solidarias, oiga. Me voy a pasar de ñoña, pero es que la solidaridad pega con todo (lo releo y me doy cuenta de por qué no trabajo en vogue, juas juas).

¿Qué os parecen estas iniciativas?, ¿debería haber más compromiso social por parte de las marcas?, ¿y por parte de nosotros, los consumidores?
Otra cosa: he hecho una pequeña encuesta y el pañuelo de custo sólo me gusta a mí...¿qué opinais?

P.D.: tal y como está la cosa, me parece bueno felicitar, aunque con retraso, a todos los trabajadores en activo, y dar ánimos a los que buscan empleo.

Fotos: web ELLE y Fundación Sandra Ibarra

El día de la emperatriz de lavapiés

Todos celebramos hoy el día de la madre. Para mí es la fiesta de la Emperatriz, ejemplo de mujer y madre, que emigró desde Zaragoza al vivaz Lavapiés, una mujer fuerte y decidida que se casó con un sastre elegantón del barrio y que tuvo dos hijas que heredaron su fuerza y la chulería del sastre.

Anda que no me ha dado collejas la dichosa Emperatriz. Ya podría haber heredado tus ojos, ¡guapa!
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