domingo, 27 de junio de 2010

Berlín II

Aquí va la segunda parte de mis recomendaciones de todo a 100 sobre Berlín. Aunque esta maravillosa ciudad no se merece una cronista tan mala, lo cierto es que tengo que dar salida a las 400 fotos que hizo el Chino (que más bien parecía japonés), así que con esta entrada concluyo.

Para esta segunda parte, lo he desglosado en apartados, como las guías, pero peor, claro, jajajaja.

Las compras:

En general no es una ciudad cara, pero el IVA es más alto que en España, y se nota. Tampoco es que éste sea su punto fuerte, la verdad (siempre he pensado que los alemanes tienen un puntito hortera) pero tienen una sucursal de Lafayette en Friedrich Strasse (la calle más comercial) que es entretenida para visitar



(Foto de un centro comercial de lujo donde podías comprar la nueva línea de maquillaje de Tom Ford)


(vista de las Galerías en la Friedrich St)

Lo que más me gustó fueron los patios interiores de Hackesche Höfe, en el Mitte, una serie de patios interiores comunicados en los que hay restaurantes, tiendas, galerías de arte, librerías, y muy buen ambiente:



Las grandes cadenas están situadas en las dos calles más comerciales: Friedrichstrasse y Kurfürstenstrasse (zara, h&m, cos...), y las tiendas pequeñas en Castanienstrasse (o Castingstrasse porque es la calle de moda) y Oranienburger Strasse.

Yo no compré nada en el viaje, salvo unas gominolas con forma de Ampelmänchen (hombrecillos del semáforo, literalmente) que es uno de los símbolos más reconocidos de Berlín, que serían una guarrería pero estaban muy ricas. Me quedé con ganas de llevarme como recuerdo un cochecito Trabis, el coche oficial del lado soviético:





(como éste, pero a escala)

El arte:

Lo que queda del Muro se ha convertido en una galería al aire libre. Es un paseo muy entretenido, y con sorpresa: al otro lado del muro tienen lo que llaman ellos "playas de río", chiringuitos con tumbonas a la orilla del Spree, muy recomendables para descansar, y con mucho ambiente en general. Galerías por cada esquina.







No contaré nada de los museos, por aquello de que toda la información está en las guías, sólo que yo estuve en el de Pérgamo, en el Neues Museum, donde está el busto de Nefertiti, que es espectacular, y en el Judisches Museum, y me gustaron mucho. No pude ver más por falta de tiempo. Como son caros (diez euros), lo mejor es comprar la tarjeta de 3 días (19€) que da derecho a entrar en todos los museos estatales, porque así te sale más barato.


La comida:

La comida alemana no me gusta demasiado, pero en la ciudad la oferta es muy amplia: italianos, orientales, tapas, comida rápida, y restaurantes de alto nivel (que yo no pisé). Si eres amante de las salchichas, entonces es el paraíso. Eso sí, si quieres comerlas, es útil saber su nombre: würst.
Lo más cómodo y común es comer un Currywürst (una salchicha partida con ketchup y patatas) en un puesto callejero (o Imbiss). El más famoso es el que está debajo de la línea elevada de la línea U2 de Eberswalder Strasse, de nombre Konnopke, que está un poco lejos del centro, pero en bici todo se puede (aunque para llegar hay que subir la que debe ser única cuesta de todo Berlín, jejeje). Yo me quedé con las ganas, porque acababan de cerrar cuando llegamos, y el sitio está lo suficientemente lejos como para no repetirlo al día siguiente, así que atentos: el puesto está abierto de lunes a viernes desde las 6 de la mañana (¿qué mejor que tomar con el primer café de la mañana un currywürst?) hasta las 20:00h, los sábados cierran a las 19:00h, y los domingos se recuperan del madrugón, así que no abren.

El mejor Apfelstrudel, en el café Einstein que hay cerca de la Puerta de Branderburgo, en la avenida Unter den Linden, y bien que lo cobran, os lo aseguro.

(No hay fotos de la comida porque yo no soy partidaria de dejar pruebas de las calorías que ingiero, pero dejo una imagen del paso bajo el que se ubica el famoso puesto de salchichas)



La gente:

Muy educada. Cabe destacar el ambiente que hay en la ciudad, moderno y abierto, ausente en otras partes de Alemania, al menos en Sajonia y Baviera (aquí es donde van vestidos de tiroleses) que es lo que conocía de antes.



La arquitectura:

Sin duda, la gran baza de la ciudad. El museo judío, la sede del DZ Bank, la reforma del Reichstag (el truco para no hacer cola aquí es pedir mesa en su cafetería, así entraréis directamente por una puerta lateral, sin esperar) los edificios soviéticos... Es una pasada.










Un apunte: el Reichstag es la sede del Parlamento alemán que fue quemado por los nazis, y reconstruído no hace mucho por Norman Foster. Se puede pasear por la cúpula y observar las sesiones parlamentarias, y a su vez, los parlamentarios ven a los transeúntes pasear por encima de sus cabezas. La idea es, según parece, que recuerden siempre que los ciudadanos vigilan su trabajo, y que están por encima de ellos. Me gusta.

Y aquí termino. Me han quedado muchísimas cosas en la memoria del ordenador, pero tengo que cumplir con la definición de síntesis de la r.a.e.

Después de haber estado en Berlín, vimos la película de Goodbye Lenin, que ya era una de mis preferidas, con una nueva perspectiva. De hecho, está rodada muy cerca del hotel donde estuvimos alojados, y ver de nuevo todos los edificios provocó muchos comentarios viejunos tipo "Cuéntame", jejeje.

Gutte Reise!

Fotos: el Chino (menos la del Trabis, que es mía)

8 comentarios:

  1. que buenas recomendaciones!!!! KE GANAS TENGO de visitar Berlín!!!!

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  2. me viene genial este post

    este verano me voy a berlin

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  3. Un post muy bueno y my trabajado ;) enhorabuena por el.
    Un besito
    ***Muuuaaakkk***

    http://mystyleandyou-msay.blogspot.com/

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  4. Que dedicación!

    Me encanta el coche es total!

    Nina

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  5. q pasada! ya tengo unas ganas de hacer un viajecito!

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  6. Que de cosas interesantes nos traes¡¡

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¡muchas gracias por comentar!

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