jueves, 27 de mayo de 2010

De ikea, libros y polen (y las recomendaciones literarias del Chino)

Cartel de la 69ª edición de la Feria del Libro de madrid, de Jorge Gay

La cita anual de la Feria del Libro trae siempre alegrías y estornudos (por aquello de que se celebra en el parque del Retiro en el momento cúspide de las alergias). Yo me hago la intelectual buscando la edición bilingüe y comentada de 1.000 páginas del Fausto de Goethe, pero en realidad la caseta que más ilusión me hace es la de los cómics (mi mayor tesoro es un Rompetechos firmado por Ibáñez).

Este año está dedicado a la literatura nórdica, ésa que últimamente nos ha bombardeado con historias truculentas y gore literario. A los feriantes les han hecho llevar este año un martillo, porque como manda el anfitrión nórdico, las casetas son de ikea y han tenido que montarlas ellos mismos, jejeje...

Yo le he pedido al Chino, que es una persona muy cultivada y atenta, que me haga dos recomendaciones: un libro clásico y otro más moderno (un concepto relativo). Prefiero atender a las recomendaciones personales que a las reseñas en revistas o contraportadas de los libros, así que os agradeceré mucho que me mandéis más recomendaciones, para mí o para publicar en el blog. Éstas son las del Chino:

La fontana de oro, de Benito Pérez Galdós.

Seguramente La fontana de oro no es de las novelas más conocidas de Benito Pérez Galdós, pero tiene todos los elementos que, creo, a sus lectores les gusta encontrar en sus libros. Es un libro muy entretenido, con un ritmo rápido, acción e intriga, pero a la vez es un análisis histórico personal y profundo.

Como en los episodios nacionales, recrea un periodo de la Historia de España (el trienio liberal) a través de las peripecias de varios personajes que se enredan en los acontecimientos políticos del momento, de tal forma que, interesándose por las aventuras de los protagonistas, uno acaba comprendiendo la época mejor que si se tratara de un ensayo histórico.

Del libro me gusta lo que me gusta de Galdós: la recreación de los ambientes del Madrid de la época, los cafés, las tertulias, las discusiones entre absolutistas y exaltados… También el enjambre de personajes en el que se mezclan mendigos y aristócratas, estudiantes, curas, militares, solteronas, escritores, políticos ¡y hasta el Rey! Cada uno con sus ideas y sus preocupaciones van formando un retrato de la sociedad de entonces y a todos los trata Galdós con ironía, muchas veces caricaturizándolos pero siempre con cariño, siendo duro con los poderoso y comprensivo con los humildes y demostrando que entendía a la gente y que le importaba, destacando al final, en el relato histórico, las consecuencias que tienen los vaivenes políticos en la vida de las personas corrientes.

Ante el dolor de los demás, de Susan Sontag.

Ante el dolor de los demás es uno de los últimos ensayos de Susan Sontag, que murió en 2004. Sontag parte de la idea de que se puede sentir la obligación de ver imágenes del sufrimiento de los demás, pero se debería sentir la obligación de reflexionar sobre lo que implica mirarlas y la capacidad de asimilarlas. Y parece que ha sido eso lo que la ha llevado a escribirlo.

Sobre esa idea hace un repaso de las fotografías de guerra, de su evolución, sus peculiaridades, su función. Para Sontag se diferencian de las demás representaciones del horror (en la pintura, en la literatura). Donde otras son aceptadas como visiones subjetivas del autor, a las fotografías se les exige veracidad, nos decepcionan cuando están preparadas, cuando no son espontáneas. Sin embargo es engañosa la asociación entre la realidad y la representación de la misma que son las fotografías. Ni son objetivas ni hablan por sí solas. Son interpretables y pueden ser utilizadas ideológicamente, no necesariamente con la intención del autor.

De ahí que el espectador deba reflexionar. En primer lugar en por qué miramos al horror, por qué nos atrae. Puede que por un interés malsano o porque nos sintamos en la obligación moral de ver el sufrimiento de los demás, pero no hay que confundir, nos recuerda Sontag, entre reconocer el sufrimiento y protestar ante él o hacer algo para evitarlo. En segundo lugar recapacitar sobre nuestra capacidad para asimilar esas imágenes. La autora cree que los medios de comunicación priorizan lo que es violento o conflictivo y plantea la posibilidad de acostumbrarse al horror, aunque ya no está segura como lo estuvo de una idea muy extendida: que el exceso de imágenes violentas nos anestesie. Además la asimilación de las imágenes tiene a veces otra vertiente peligrosa: la fotografía tiene la capacidad de hacernos identificar imágenes con recuerdos de lo que no hemos vivido y con ideas sobre lo que sólo conocemos parcialmente. Esa representación sesgada del mundo se convierte en nuestra idea de la realidad.

Las reflexiones de Susan Sontag son rigurosas, honestas y valientes. No da nada por sentado ni elude ninguna cuestión por espinosa que sea. Creo que el libro es el reflejo de la inquietud de alguien que se interesa por lo que le rodea y se cuestiona lo que le dicen y es recomendable porque despierta en los lectores esa actitud. Es más una invitación a pensar, a cuestionarse lo que se nos ofrece, que una tesis de la autora. La única conclusión explicita es que seguramente quienes han vivido el horror no son capaces de hacer sentir a los demás lo que significa. Pero también deja entrever una defensa del espectador ante el horror, del derecho a no tener que ver lo que puede que uno no sea capaz de entender, lo que se presenta como un retrato de la realidad ante el que sería mezquino mirar hacia otro lado pero que a menudo y probadamente es manipulable e interesado.

7 comentarios:

  1. Ultimamente solo me apetece leer libros que me diviertan y no me hagan pensar...hay etapas en las que la lectura ayuda a evadirse!! un besote

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  2. pues yo ultimamente leo mucho mas porque trabajo un poquito mas lejos y mientras llego me da tiempo y lo he agradecido muchisimo, tambien soy mucho de revistas, un beso y buen fin de semana!!

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  3. Me gusta mucho leer pero si te digo la verdad lo tengo un poco olvidado porque antes leia para que me diese el sueño y ahora me acuesto cuando llego al límite de mantenerme despierta...
    Muaa

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  4. Pásate por nuestro blog y opina, a ver quien gana la encuesta!
    C.

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  5. Muy bueno el guiño ikea!! jajajaj Tambien sirven los perritos calientes de la casa?
    Oye, la chaqueta chanelera es lo mas!! voy a ver esa web!!
    Un bs

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  6. Adoro a Sontag, aunque sólo sea porque fue la inseparable compañera de Leibovitz... aunque aún no he leído nada suyo, así que gracias por la recomendación!

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  7. ¡Muchas gracias por comentar!
    Sita Bambú: yo acabo de terminar un libro muy duro y estoy buscando una lectura de ese estilo, si tienes alguna recomendación...
    Camila: a mí me pasa lo mismo, ahora el camino es más corto, pero tuve una temporada de 40min de trayecto y leí más que nunca, jeje.
    Elena: mi libro de mesilla es el del Sartorialista, porque enseguida me entra sueño cuando leo en la cama.
    Oh my dior: ya me pasé, voté por la Moss, claro...
    Mayte: lamentablemente no hay perritos, pero sí una especie de túnel nórdico con todos los libros truculentos, jeje. Por cierto que me he comprado uno, le estoy cogiendo afición.
    Mer: yo no lo he leído pero al chino le gustó muchísimo, Sontag escribe muy bien (por cierto que agradece mucho tu comentario).

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¡muchas gracias por comentar!

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