martes, 20 de abril de 2010

¡¡extra, extraaaaaa...!!

Las revistas ya han salido. Las de moda, claro.

Todos los meses el mismo ritual: el día D, estratégicamente anunciado en las revistas del mes anterior, paro en el Vips al salir del trabajo y me tomo mi tiempo en ojear todas las publicaciones, por dentro y por fuera (esto sólo es posible en el Vips) para decidir qué temas interesan más, para deleite propio y cabreo del encargado, que coloca una y otra vez la mercancía de la estantería donde nos arremolinamos todos los gorrones revisteros (somos legión).

Leo por encima y veo a celebrities o modelos photosopeadas bajo titulares como "fabulosa a cualquier edad" (esto sólo vale para la Preysler), "melena perfecta" (imposible del todo) , "los básicos que amarás" (sí, platónicamente, porque no puedo pagarlos), "especial buenos precios" (si leo esto la revista cae seguro...); Y así, infinidad de temas propuestos mes tras mes con la misma pauta que en años anteriores, y que es tan familiar como la semana fantástica y los ocho días de oro de El Corte Inglés, o el turrón que vuelve a casa por Navidad.

Que conste que esto no es una queja, me gustan estas rutinas. O a lo mejor ya me he acostumbrado y creo que me gustan, vete tú a saber, es lo que tienen las rutinas. El caso es que el día que salen las revistas, yo voy tan contenta, y cuando ya he elegido una, subo a casa, me preparo algo rico (rico es un eufemismo para súpercalórico), y paso las páginas con cuidado,  me gusta alargar el momento de descubrir las fotos, cosas que me gusten especialmente, colores, y hasta anuncios (excepto si son anuncios insertados con un papel más duro, de esos que hacen que la revista se abra siempre por esa página. Esos los arranco).

Una cosa que no me gusta de las revistas son los regalos, así que me compro las revistas mini.Salvo honrosas excepciones, los regalos, a los que llamaré presuntos regalos, porque no me creo que sin regalo  cuesta la revista 5€,  intentan llamar nuestra atención y competir en el difícil mercado del kiosco, para que nos llevemos con nosotros la revista a casa.

A mí antes me encantaban, pero ahora creo que los he visto todos. De verdad, creo que los he visto todos, o por lo menos a mí me suena haber visto el mismo bolso varias veces, aunque cada mes lo diseñe alguien distinto... Además, algunos de estos presuntos se ganan la categoría de "pongos"*.

El caso es que hoy, he salido del Vips con mi revista y un helado. Y mientras leía y lamía...¡¡horror!! estamos en el mes del "especial culo"...¡glups! se me ha atragantado el helado... pero no se me ha quedado en la garganta, ni el duodenal, noooo: se me ha quedado entre el trasero y las cartucheras. Para siempre.

Debe ser que las revistas del mes de mayo es mejor leerlas mientras haces spinning, es la única manera de sobrellevar "la puesta a punto" sin caer en depresión, aunque ya es tarde para mí.

Ahora que lo pienso, debería haber comprado la misma revista, pero con regalo. A falta del cuerpo 10 (este año me queda para septiembre, no llego ni al aprobado raspado) tendría mi regalo de consolación...

*pongo: abreviatura para todos aquellos objetos inútiles que estorban y que al recibirlos se exclama:
 ¡¿ dónde coj...lo pongo?!




2 comentarios:

  1. Si estos meses ya empezamos con la operación plus ultra bikini jejejee. Los regalitos de algunas revistas son de lo mejor.

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  2. Yo nunca la empiezo del todo, así me va... Gracias por tu comentario.

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¡muchas gracias por comentar!

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