miércoles, 7 de abril de 2010

CUANDO VENGAS A MADRID...(II)




Estamos monotemáticos, oiga. La Gran Vía de Madrid cumple 100 años, es imposible vivir en los madriles y no haberse enterado (y saturado) de la noticia.

Yo no llevo la cuenta de las veces que he pasado por allí, sería absurdo. Es como contar las veces que abres la puerta de tu casa. Incluso cuando vivía en el norte periférico, cogía un autobús solo y exclusivamente para pasear por la granvía (en minúsculas y todo junto). Sólo por estar por allí, para recordar que era de madrid, porque a pesar de que en mi DNI pone que he nacido en Madrid, de que mi madre es del mismo Lavapiés, de que mi padre ha pateado cien veces cualquier calle del centro, mi barrio no tiene nada que ver con la granvía, aunque como cualquier madrileño de nacimiento, no conozco  las calles por su nombre, aunque viva al lado (ni digo "ejjjque", ¿eh?). Es algo que los amigos de fuera no entienden: "¡pero si vives aquí!" Ya, pero no voy mirando el nombre de las calles, yo tengo que ir mirando al suelo, con cuidado para no caerme en una zanja o darme con un "gallardonito"-un bolardo-que eso duele mucho, y además no te puedes parar a evaluar daños porque te atropellan los viandantes, que por aquí siempre vamos corriendo a todas partes. Además, la mitad del tiempo me desplazo en metro, así que no sé ni por dónde voy.

Además, no me hace falta porque pertenezco al grupo de gente que no usa ni necesita coche en esta nuestra ciudad (somos muchos, aunque no lo parezca a juzgar por los atascos). Sin embargo, un mal día, cuando me dieron el carné de conducir (me lo saqué para salir de la ciudad),  mi padre tuvo la genial idea de llevarme  por el centro-centro. Lo que viene siendo la centenaria, vamos. Ese día, estuve a punto de cogerle manía para siempre. Menos mal que no fue así, porque evitar pasear por ella no hubiera sido fácil...


                                                               la Gran Vía, de Antonio López


A un conductor novato, se le cala el coche, eso lo sabe todo el mundo. Si es tu primer día después de abandonar la autoescuela-nido, peor. Si el coche es nuevo y gasolina, peor todavía, esto también lo sabe todo el mundo. Mi padre lo sabe, por su supuesto, pero es que él nunca ha sido partidario del "aprender jugando". Así que me llevó a los astascos de la granvía no sé por que razón, a lo mejor para "forjarme el carácter", pero el caso es que pasó lo que tenía que pasar: se me caló en todos y cada uno de los semáforos de la ahora homenajeada, en algunos casos, varias veces... .
Ese día en los partes del tráfico en la radio informaron de un conductor que estaba obstruyendo la circulación, o tal y como lo veía yo desde mi asiento: una pobre diabla que estaba sudando la gota gorda con un copiloto que ni se inmutaba (aunque estoy segura de que por dentro mi padre lo estaba pasando mal, no por mí, sino porque se hubiera unido a la pitada encantado, pero claro, yo me hubiera chivado a mi madre). Así que no sé si yo he sobrevivido a la gran vía o la gran vía ha sobrevivido a todos los que, como yo, hemos contribuido al aparente caos que soporta.

Ahora que lo pienso, la granvía es como esas abuelas que al cumplir los 100 años revelan el secreto de su longevidad: beber y fumar a diario. Que marcha tiene la abuela, ésta nos entierra a todos...

A todos nos ha pasado algo en la granvía, ¿alguna anécdota para el centenario?




1 comentario:

  1. Yo perdí un pendiente un día muy cerca de Plaza de España. Era un pendiente que me había regalado mi padre y le tenía cariño, pero es que además ese día me había salido todo mal, así que cuando me dí cuenta de que lo había perdido, di la vuelta sobre mis pasos (más cabreada que una mona por la mierda de día que llevaba) y me decidí a no salir de la granvía hasta que lo encontrase -estaba cerca de callao cuando me di cuenta-. Me bajé la granvía hasta PlazaEspaña zigzagueando por entre los andamios hasta que finalmente lo vi en el suelo esperándome. Es una chorrada, pero el encontrarlo me alegró un poco el día. Podría decirse que me cambió el humor.

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