jueves, 3 de septiembre de 2015

kayla itsiness: día 2 BBG 1

Iba a publicar otra entrada, de hecho tenía ya escrito un post de mis lecturas de verano, que he desechado por el que ahora leéis porque, después de hacer los circuitos que me tocaban hoy (BBG 1, DÍA 2) estoy tan cansada que sólo puedo pensar en si voy a poder aguantar el plan de kayla itsiness (y en su madre, dicho sea de paso)

Empezaré contando que después de muchas fotos de antes y después de la cuenta de Kayla Itsiness me decidí a probar una semana de su plan, a ver qué tal (puedes suscribirte desde su web y te envían al correo el plan para una semana). El plan lo cuenta muy bien y muy detallado El blog de Anita.

Esto fue en pleno verano, pero con el calor que hacía en los madriles, no apetecía nada de nada ponerse a hacer flexiones, así que me lo llevé en el i-pad de vacaciones a Cercedilla (donde se está infinitamente más fresquito), y el Chino se apuntó también para complementar sus carreras. Ilusos...

Por turnos, en días alternos, nos levantábamos a las 7 de la mañana para hacer el plan (antes de que se levantara mi hijo, que es bastante madrugador). Hemos tenido la suerte de estar en una casa rural con una parcela enorme, con mucho sitio para hacer ejercicio sin que nadie te vea (para mí, fundamental, porque paso mucha vergüenza).

Pues empezó el Chino con la tabla de ejercicios -ha corrido dos maratones, varias medias y ha hecho triatlón- y llegó medio muerto al desayuno. Durante todo el día se quejó de cansancio, y yo, al día siguiente, cuando llegó mi turno, no me podía creer lo durísimo que era un plan que, supuestamente, están haciendo -¡de forma voluntaria, eh!- más de un millón de mujeres. Que nadie se engañe: nada es gratis, son 28 minutos que se te hacen eternos.

El segundo y el tercer día fueron infernales, pero yo ya tenía el gusanillo porque si ves las fotos de las clientas de esta entrenadora ves que los resultados pueden ser muy buenos, y yo estoy desesperada por quitarme la tripa post-parto, así que me he lanzado y he empezado puntualmente este lunes con el programa en serio.

El día 1 lo hice en casa, era trabajo de pierna y al terminar me tiré al suelo y me quedé ahí un rato. Sólo puedo decir que los burpees los ha inventado el demonio.

El día 2 (brazos y abdominales) lo he hecho en una sala de musculación de un gimnasio municipal; como ya no tengo horario de verano necesito aprovechar la hora de la comida, porque en casa no podemos hacer mucho (niño y casa a tiempo completo). He cogido una colchoneta y me he puesto en un rinconcito, pero la verdad es que paso mucha vergüenza porque creo que todo el mundo se fija en lo mal que lo hago... no obstante, algo he hecho porque ahora mismo me cuesta mover los brazos... de hecho, me ha costado hasta quitarme la camiseta para ducharme en el vestuario...

Ya iré contando, pero vamos, espero ir mejorando porque se me van a juntar todas las agujetas.



martes, 1 de septiembre de 2015

1 de septiembre

Una perogrullada el título, lo sé.

Poner como título a un post la fecha en la que se publica es de vagos. Pero es que el 1 de septiembre tampoco es un día cualquiera, tiene significado propio: es el comienzo del año. Porque para mí hace tiempo que los años no comienzan el primero de enero, sino el de septiembre, el mes que marca el nuevo curso.

En enero no pasa nada: tienes otra fiesta por delante -la de Reyes-, tienes el mismo frío que hacía dos semanas atrás; no hay ningún cambio a la vista (salvo que te haya tocado la lotería de navidad, pero entonces llevas borracho desde el 22 de diciembre y que cambie el calendario de da exactamente lo mismo, total, ya no vas a ir a trabajar); ni siquiera empiezan las rebajas buenas (que como todo el mundo sabe son las de El Corte Inglés, pero eso, en otro post). 

Pero en septiembre, sí, algo cambia, aunque sólo sea porque has estado de vacaciones, o porque ya están todos de vuelta de las vacaciones; se termina el horario de verano, empiezas a pensar en otros colores, en otras cosas: cambias playa por ciudad, brevas por higos; o empiezas el coleccionable de abanicos aunque ya -por fin- se acabe el terrible calor (un mes y medio ha durado la ola de calor, oiga). Y si empiezas dieta -como cada lunes-, te lo tomas de mejor humor, total, sin la prueba de bikini todo es más fácil.

Yo arranco por enésima vez a escribir en este blog y oyes, que me da un subidón. Me he comprado un ordenador nuevo y, oh santos de la informática, prefiero teclear en el del trabajo, que ya tengo las teclas pulidas y el soniquito que hacen es lo que más me inspira. Qué desvaríos.

¿Qué habéis hecho en vacaciones? yo he ido a visitar a mi hermana la expatriada a Alemania. He cogido cuatro mis cuatro trapos (los que aún me caben, se entiende) y me he montado en un avión, ida y (rápida) vuelta, con el placer de viajar ligera de equipaje, de perder el tiempo en un aeropuerto sin prisas, por volver a montar en bicicleta y conocer sitios nuevos. Qué gustazo echar de menos a mi pequeña familia, así lo digo.



mannheim, el nuevo pueblo de mi hermana expatriada


También me he ido de vacaciones en familia, sin conocer sitios nuevos (a Cercedilla), a una casa tranquila, con muuucho espacio al aire libre para que Teo vaya a su aire, sin puertas ni peligros, y ha estado muy bien (recomendable 100%: www.elohtelito.com). Entrar en casa sólo para dormir; comer siempre en el patio, quedarse fuera hasta que se te cierran los ojos. Jo, suena cursi pero ha estado muy bien. ¡Ya conoceremos mundo más adelante!

tan grande era la parcela de la casa rural donde hemos estado, que cabía una caravana


Para el nuevo curso, nuevos planes: cosas pequeñas que iré contando, porque si espero a hacer grandes cosas para publicarlas en el blog, me pasa lo que me ha sucedido todo este año: que no escribo nada, jeje.

¡Feliz año nuevo!

PD: me suena que ya había escrito antes una entrada similar, con el mismo título. Voy a investigarlo...

domingo, 22 de marzo de 2015

borrón y cuenta nueva

Ha pasado ya tanto tiempo desde la última vez que escribí en el blog, que ni siquiera merece la pena comentarlo.  Voy a hacer como si llevara cinco años (que es el tiempo que lleva abierto el blog) escribiendo sin descanso, a ver si me quedo con el hábito. Así que ¡hala! como decíamos ayer...

He descubierto un blog de comida vegetariana que se llama "Deliciously Ella". Al parecer es de lo más famoso de la blogosfera, pero oyes, me sacas de mis tres temas y yo no me entero de nada. Menos mal que tengo instagram y por esa ventana es por donde me entero de lo que mola, de lo que no mola, de lo que coméis, de lo que sudáis y de que los de Zoolander han desfilado para Valentino.

Al lío: el blog es de recetas veganas-nivel 3: nada de origen animal, nada de gluten y nada de azúcar-; pero tiene mérito porque todo apetece mucho: sigue la estética "bonitista" del plato de loza en entorno bucólico y te entran unas ganas enormes de convertirte.




Reconozco que estas pijadas me flipan, me pierden las fotos de comida bonita y al segundo día de entrar en el blog ya había hecho una lista de la compra con ingredientes de lo más peregrinos. En realidad no voy a dejar de comer carne; aunque he tenido fases más o menos largas de vegetarianismo -soy flexivegana pero al revés: en ocasiones no como carne- honestamente, no veo en mi caso las superventajas que venden los convencidos (no cuento la opinión de los animales que van al matadero, no son objetivos). Sin embargo, me gusta probar cosas nuevas, sanas y sobre todo, requetepijas, así que pedí el libro de la bloguera en amazon.uk, que en estas cosas está muy bien de precio, y me he puesto con ello.

Una de las primeras que he probado es la de este brownie vegano que lleva batata, dátiles, harina de trigo sarraceno, cacao, almendras y sirope de arce.



Aunque me ha gustado, no voy a repetir, porque el Chino dice que sabe mucho a dátiles, aunque yo no lo noto, y además sale carísimo.

También he probado las recetas de calabaza, para dar salida al stock casero, y han salido bien a pesar de mi poca pericia, porque las recetas son fáciles pero muy resultonas.

Y la muchacha ya está preparando segundo libro, yo creo que picaré otra vez...

¡Buen día!




miércoles, 7 de enero de 2015

evolución del pensamiento

Hoy quería romper mi silencio en la blogosfera con una entrada sobre la reflexión y enero, o enero y la reflexión, porque estoy en el trabajo y no tengo gran cosa que hacer (la calma que precede la tormenta),  y me parecía un buen momento para hacerlo, que luego en mi casa no puedo  (tengo niño, un ordenador que ya casi no funciona y la compra y la cena por hacer) pero me está costando bastante, porque:
  1. he perdido práctica, aunque en mi cabeza tengo clarísima la idea, no me salen las palabras
  2. tengo los dedos entumecidos porque hace un frío tremendo en mi despacho (recortes mandan)
  3. he escrito, borrado y rehecho varias veces, aunque en realidad esto debería estar en el primer punto
La cuestión es que he pasado del "voy a escribir algo para que no me den por muerta" a "necesito comprar un ordenador nuevo", línea de pensamiento que ha sido interrumpida varias veces por el obligado "tengo que ponerme a plan" de enero. Así que:
  1.  Quiero comprarme un ordenador molón, de esos con los que te apetezca ponerte a retocar hasta tus fotos de comunión
  2. Me he hecho una dieta detox que pienso cumplir a rajatabla porque no tengo excusas: antes siempre me faltaban ingredientes para encontrar buenos sustitutos a los ingredientes nodetox (por llamar de alguna manera a los de toda la vida), pero ahora tengo muy cerca del trabajo un herbolario enooooorme, que tiene de todo y ya tengo hasta ganas de ponerme a ello.
Entiendo que para la mayoría esto sea un tostón, pero para mí ha sido hasta productivo y además algo he calentado las manos. Quién sabe, quizá lo próximo que escriba sea desde un ordenador último modelo, mientras el Chino (ese Gran Hombre) hace la cena -detox, of course- y baña a mi niño.

Buen día.

lunes, 27 de octubre de 2014

mi primera vez de... sexo

Pues sí, el título es para pillar alguna que otra visita (todas venís del Blog de Anita, que os veo en las estadísticas), pero también para hablar de sexo por primera vez en el blog. Pero de sexo de verdad, del que se hace con pelos (o a pelo), con celulitis, con barrigas, con luz o sin luz, pero contentas y felices.

Esto viene a cuento porque acabo de leer en elpais.com (aquí) un artículo muy interesante titulado "el porno como educación sexual" que habla del daño que está haciendo a los jóvenes (y sobre todo a las jóvenas) empezar con el porno antes incluso de tener ganas.

Resumo el artículo a mi manera por si a alguien no le apetece leerlo: los chavales tienen acceso libre e ilimitado al porno en internet y luego creen que su vida -sexual-va a ser así. Problema: las mujeres salimos muy mal paradas en el porno, porque está hecho por y para hombres, para consumo rápido y fácil. Problema: los tios (recordemos: jóvenes, salidos, inmaduros en su mayoría) se quedan con la idea de que las mujeres han de ser sumisas, han de soportar todo y además de poner esas caras tan raras, han de ir bien depiladas. Problema: ellas se creen lo que les cuenta el chulo de turno.

Pues parece que tenemos un problema.

Ya me imagino que el tiempo pone las cosas en su sitio y en unos años la mayoría ya se habrá dado cuenta de la diferencia entre lo que es y lo que creen que debe ser, pero mientras tanto, se extienden como normales comportamientos muy agresivos y despectivos hacia la mujer.

Hay muy pocos tios que puedan ser considerados feministas, una gran parte no son muy machistas (con suerte) y el resto se dedica a tapar su mediocridad haciéndonos de menos.

Yo tengo ahora un bebé de trece meses que ahora está lejos de este asunto, pero tengo claro el tema del respeto a los demás y a sí mismo. Tiene en su padre el mejor referente masculino, y en el femenino... bueno, pondremos de ejemplo a su padre. No haremos dejación de funciones, vamos a insistir mucho en la educación en valores en casa, pero hay cosas que están fuera de nuestro control.

Me da miedo que la opinión mayoritaria ahora mismo de los chavales que se inician en el sexo sea que el trato vejatorio y egoísta es normal, que es la manera de disfrutar. Me da miedo que no miren a las chicas con respeto, sino como muñecas que tienen que ser exacamente como ellos quieran. Y más miedo me da que ellas también se lo crean.

lunes, 20 de octubre de 2014

revisteo

Soy una auténtica adicta a las revistas.


Puedo juzgar un centro de estética, una peluquería y hasta al dentista por su revistero (la peor puntuación va para los que acumulan Prontos de años pasados). Me flipa ir al Vips a hojear todas las publicaciones, desde el Hola hasta El Mundo del Perro pasando por el Cinemanía, pero sobre todo, me gustan las de moda.



Yo vivía al lado de un Vips y uno de mis rituales era bajar a elegir revista el día que salían, estudiando bien todas las portadas, los contenidos, y claro, las chorradicas que dan -que no regalan- con cada una de ellas. Ahora no tengo mucho tiempo para revistas (antes las leía una y otra vez hasta casi aprendérmelas), y tampoco vivo cerca de un Vips, pero debajo de mi casa hay un kiosco de los de toda la vida, y no puedo evitar mirar el género mientras el Chino compra el periódico y le da palique a la kiosquera (eso me da tiempo extra para detectar las portadas interesantes) y, de vez en cuando, comprar una revista que me dura dos o tres meses.



Las revistas son caras, pero el verdadero lujo es tener tiempo para leerlas y disfrutarlas. Abrirlas, empezar a pasar páginas (he contado hasta 46 páginas seguidas sólo de publicidad en Vogue), tomar té, cocacolas, avellanas... lo que sea, y ver eso que este mes es tan importante: el restaurante que se lleva y al que no me dejarían ni entrar, los vestidazos de las galas de alfombra roja en los que yo nunca podré entrar, los exóticos viajes que me voy a perder... Parece masoquista, pero me gusta.

Y ver fotos chulas de comida... ¡¡eso sí que me flipa!! yo, en otra vida, me pido ser estilista de comida (profesión kuki total). Bueno, o kiosquera, aunque me temo que acabaría arruinando mi propio negocio...

¡Buen día!



martes, 14 de octubre de 2014

el bigote y el desasosiego

No tiene que ver con depilarse el bigote, aunque lo parezca.


Hace unas semanas leí el libro titulado "El bigote", de Carrere (leí de él De vidas ajenas y Limonov) más por lo mucho que me gusta este escritor que por el tema del libro.



Se presenta en la contraportada como una nueva "Metamorfosis de Kafka", pero a mí me pareció más desasosegante, quizá porque en los títulos clásicos, cuando te pones a leer ya sabes mucho de la trama, de las interpretaciones, de todo lo que los rodea, y queda espacio poco para tu propia impresión (es difícil criticar algo que todo el mundo ensalza; para bien o para mal, llegas tarde).


Bueno, pues este libro de Carrere se lee muy rápido porque es cortito, y es anterior a sus obras más conocidas aunque en España se haya publicado ahora. Cuando empecé a leerlo me pareció más un ejercicio de academia de escritura que una novela, (la escena del afeitado se me hizo eterna) pero después todo empieza a tomar forma y la manera en que está escrito ya encaja, mientras que la trama -no es una trama como tal...- se desencaja para hacerte dudar de todo.


Desasosegante. Te hace dudar del concepto de cordura y de locura...
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