lunes, 22 de septiembre de 2014

el dilema i-phone

Le doy muchas vueltas a los asuntos más frívolos.

Tengo desde hace años un persistente runrun con el móvil de la manzanita. Pasan los años, los modelos, hasta el fundador de apple pasa y yo sigo dándole vueltas al asunto de si lanzarme o no al iphone. Mira tu que tontería, con la de cosas que tengo que hacer, y la de cosas que se pueden hacer con el dinero que cuesta el aparato... esto me lo dice mi yo ahorrador, pero mi yo gastoso sigue suspirando por el móvil, como si mi vida fuera a cambiar (a mejor, se entiende) por tener el último modelo.

Esto va por épocas y ahora estoy pasando una de mucho pensar en esto, yo me digo a mi misma que si le hago todas las fotos a mi niño con el móvil, mejor que sean fotos buenas ¿no? (sí, soy ruin y utilizo a mi hijo para estas mundanas historias). Y mejores fotos que el iphone no las hace ningún móvil, por mucho que te digan que sí, que hay otras marcas con buenas cámaras... 

Ahora mismo gasto un smartphone de lo más sosón, que me regaló la compañía de teléfono hace dos años y medio (dos años en edad tecnológica equivale a 50 en edad humana, por lo menos) que ya entonces estaba algo obsoleto, pues ya habían sacado la nueva versión y tenían que dar salida al stock. Pero con todas sus carencias sigue funcionando, y claro, cambiar de móvil se convierte en capricho, no en necesidad. 

Supongo que es una cuestión generacional, todos los chavales gastan mejores móviles que yo, que tengo un buen trabajo, y me pregunto de dónde los sacan. Es posible que a nosotros nos cueste más soltar la pasta, sobre todo si piensas en lo mal que lo vas a pasar si le ocurre algo al dichoso aparato.

De todo esto se extraen dos conclusiones:

1.Quiero un iphone -con todos sus complementos, como Barbie- y nunca me decido.
2. No tenía ninguna entrada preparada para hoy...

¡Buena tarde!

miércoles, 17 de septiembre de 2014

novedades de armario

Primer parón en mi propósito de actualizar el blog a diario (laborables). Aunque quede feo, voy a echarle la culpa a esos regordetes y simpáticos bebés, compañeros de guardería de mi criatura, que te llenan de babas y de virus. En tal sólo dos horas de guardería -horario especial de adaptación -hemos caído malos en casa una vez más, estamos batiendo récords. Creo que este año se me va a hacer largo...

Bueno, a lo que vamos -y de lo que va el post: primeras compras de otoño.

Lo que pasa con estas cosas es que te da la vena de las compras de nueva temporada cuando hay 37º en la calle y nunca ves el momento de estrenarlo, pero de un día para otro cambia el tiempo y hala, a ponerse ropa abrigada.

Por eso estos días puedes distinguir a los impacientes de los pasotas: a la misma hora van los primeros con abrigo y los otros en mangas de tirantes.

Yo este año he adquirido para mi petado armario unas bailarinas negras (¡no tenía ni un par de este color!) y una de las famosas bufandas-mantas de zara, que el año pasado me quedé con las ganas.


Pero no las he estrenado aún... es que soy impaciente pero pasota, no puedo remediarlo.

¡Buen día!

miércoles, 10 de septiembre de 2014

otra ronda de tés

Que ya sé que soy muy pesada con esto de los tés, pero es que este verano nos hemos entregado en cuerpo y alma al té frío y estoy decidida a hacer proselitismo.... Son mejores que los refrescos, y encima hemos descubierto los sabores de cócteles famosos: sangría (muy conseguido), mojito, gin tonic, piña colada y champaña. Evidentemente no es lo mismo que el cóctel original, pero es un digno sustituto cuando no puedes tomar alcohol o simplemente no te apetece.



Esta caja de tés es de Tea Shop. ¡Buen día!

martes, 9 de septiembre de 2014

imprimir las fotos del móvil

Aunque mi cumpleaños fue en julio (ha pasado tiempo y ya me he hecho a mi "nueva" edad), no enseñé el regalo que me hizo el Chino: una impresora para sacar en papel las fotos del móvil.

Yo tengo una cámara de fotos buena (también regalo del Chino, hace algunos cumpleaños...), pero hago más uso de la cámara del móvil, sobre todo para inmortalizar a Teo. El problema es que luego me da pereza trasladar las fotos al ordenador, grabarlas en el pen drive y llevarlas a la tienda de fotografía para que las revelen, así que el álbum del primer año de Teo estaba vacío, y el móvil, lleno de fotos.

Este invento viene bien para imprimir unas cuantas fotos, en una calidad más que aceptable y además con un formato chulo -tipo polaroid-.



Es de la marca Fuji y funciona sin cables, descargando una app gratuita en el móvil. Se pueden usar algunos filtros y retoques como en Instagra, e incluso añadir mensajes, fechas, etc.

La pega, como con todas las impresoras, es que los cartuchos/carretes son carillos, pero bueno, el caso es tener las mejores fotos impresas y que no se pierdan con el móvil.

¡Buen día!

lunes, 8 de septiembre de 2014

¡he leído un libro! Las leyes de la frontera, de Javier Cercas

Empezaré diciendo que este libro lo he leído hace dos meses, pero que no me había dado tiempo a escribir sobre él. Bueno, realmente siempre dudo sobre si dejar mi opinión o no sobre lo que leo, pero ahora estoy en modo activo en el blog, así que voy a publicar todo lo que se me ocurra, mientras el cuerpo aguante.


"Las leyes de la frontera", de Javier Cercas, fue un regalo del Chino por el Día del Libro, pero entonces yo estaba enfrascada con el libro de Elegía para un americano  y lo dejé aparcado hasta mejor ocasión.

Además, el tema de la novela no me interesaba demasiado a priori -la trama se centra en las bandas juveniles de extrarradio en los años ochenta-, y sin embargo, al leer el primer capítulo ya no pude dejarlo, todo por la forma en la que toma forma la historia: las entrevistas que mantiene un periodista con los protagonistas para escribir el relato del líder de una de las bandas más famosas -todo ficticio- de España.

Al final se me hizo un poco largo, pero la primera parte me gustó muchísimo y creo que es muy recomendable.

¡Buen día!


viernes, 5 de septiembre de 2014

15 minutos con tracy anderson

Venga yaaaaaaa... ¿cómo que quién es Tracy Anderson? ¡es la gurú del fitness! ¡la entrenadora de la Güini! pero si he hablado de ella mil veces en el blog...aquí y aquí


Con Tracy (mejor dicho, con sus DVD) he hecho ejercicio antes y durante el embarazo, y ahora que tengo todo descolgado, con más motivo. El problema es que ya no tengo el tiempo que tenía antes (¿cómo no aprendí chino?) ni las energías, así que he tenido que "retocar" su estricto programa, que consiste en hacer una hora de ejercicio seis días a la semana, por otro más real, adaptado a mis necesidades: 15 minutos al día. En comparación parece una mierda, pero os aseguro que me cunde cantidad.




Tracy Anderson tiene muchos DVD en el mercado, pero el que estoy utilizando para mi propósito es el  Precision Toning (yo lo compré en amazon UK). Breve sinopsis: Este DVD dura 1 hora en total, y se divide en trabajo de brazos, piernas, culo y abdominales, 15 minutos cada uno.
Es de sudar la gota gorda y tener agujetas dos días, como todos los de la entrenadora, pero HEY, ella habla y te lo explica todo-todito-todo (en inglés, que es su idioma materno). Si alguien ha comprado antes un DVD de esta señora entenderá mi alegría, y es que es muy difícil seguir sus ejercicios sin una explicación. ésta era la principal queja de sus seguidoras y ahora parece que se ha puesto las pilas en el tema.


Y ahora a lo mío: El reto es levantarse antes que mi churumbel para poder estar tranquila y que me dé tiempo a hacer el ejercicio, eso son más o menos las seis y cuarto de la mañana. La noche anterior dejo la colchoneta preparada y lo que toque: pesas para los brazos, silla o pesas de tobillo. ¿Es suficiente? claro que no, no me engaño, pero por ahora es lo que hay, y como a la hora de comer me voy a la piscina, voy tirando. Levantarse pronto cuesta trabajo, pero es que si lo dejo para el final del día... pues eso, que lo dejo y no lo hago.


¡Buen día!
 

jueves, 4 de septiembre de 2014

Madre no hay más que una: la tristeza postparto

Ya ha pasado casi un año desde que nació mi hijo(*), y creo que ha llegado el trascendental (ironía) momento de publicar esta entrada. Había pensado mucho en si escribirla o no, y una vez decidida a hacerlo, qué título poner por si alguna madre que ha tenido depresión postparto se pudiera sentir ofendida de alguna manera... al final he puesto tristeza porque en mi caso, aunque lo he pasado mal, no  fue tan grave como una depresión. Además, influye mucho que siempre me ha gustado darme pena a mí misma, así que cualquier elemento exógeno que pueda provocarme tristeza no hace más que añadirse a un carácter ya de por sí pelín patético.

Este post es en sí triste. Porque no puedo hablar de lo mal que lo pasé cuando nació mi hijo sin sentirme triste de nuevo... cada vez que alguien decía lo maravilloso que es ser madre, lo increíble que era mi hijo, lo excelente padre que es el padre de mi hijo, yo me hundía un poco más. Porque mi hijo sólo lloraba cuando yo lo cogía, porque yo no sabía cambiar un pañal, porque no quería que nadie le rondara pero me agobiaba mucho si me quedaba sola con él, porque pasé de tener una pareja a vivir con una persona con la que compartía un niño y nada más... porque no entendía nada...

Lo de que un hijo te cambia la vida está muy manido pero es muy cierto. Lo que no sé es si a todos nos cambia por igual.

Yo me sentía mal porque me echaba de menos, siempre he sido muy pasota y he hecho lo que me ha dado la gana. Hacer lo que te dé la gana no tiene por qué ser viajar por todo el mundo o tener la agenda social repleta, también pasa, como en mi caso, por salir de tu casa cuando quieras simplemente a comprar un ovillo de lana a la otra punta de la ciudad, o quedarte embobada mirando por la ventana. Esas son las cosas que pensba que no iba a poder hacer nunca y más me agobiaban.

No sé si habrán sido las hormonas, pero los primeros meses no disfruté nada de la maternidad.  Todo eran dudas, agobios, incertidumbres y cabreos. Todo lo que me decían me molestaba...

Al principio la vergüenza me podía y no lo hablé con nadie. Pensé ir al médico, pero lo fui retrasando... no llegué a la consulta, porque todo fue recuperándose y ahora me encuentro mejor, y soy capaz de escribirlo aquí, que es como un exorcismo.

Y lo cuento porque estas cosas pasan (no siempre, y no a todas), la maternidad es un trabajo que se aprende. Y no pasa nada si no te sientes como en una tarjeta de felicitación de mr. wonderful, o no pones fotos en Instagram del bebé durmiendo con frases como "lo mejor del mundo". A ver, que nadie se me ofenda, que ese sentimiento es maravilloso pero si no te pasa, no te agobies. Para mí fue clave para volver a sentirme bien, sacar algo de tiempo para hacer eso que hace que te sientas mejor y en paz, porque tu estado de ánimo repercute en tu bebé, así que no hay que sentirse culpable si no lo ves todo de color de rosa, porque a veces, como las cacas que amorosamente limpias,  ves marrones.

Y oyes, cuando Teo empezó a dormir toda la noche (más o menos al décimo mes), yo sentí que le quería más. Así de egoísta y de simple soy. 

Buen día (rosa, amarillo, marrón o arco iris)

(*) durante los primeros meses de vida de Teo me empeñé en llamarle "mi hijo" para hacerme a la idea, parece una perogrullada pero fue imporante decirlo en voz alta para darme cuenta de que tenía un hijo, no sólo responsabilidades.
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