lunes, 20 de octubre de 2014

revisteo

Soy una auténtica adicta a las revistas.


Puedo juzgar un centro de estética, una peluquería y hasta al dentista por su revistero (la peor puntuación va para los que acumulan Prontos de años pasados). Me flipa ir al Vips a hojear todas las publicaciones, desde el Hola hasta El Mundo del Perro pasando por el Cinemanía, pero sobre todo, me gustan las de moda.



Yo vivía al lado de un Vips y uno de mis rituales era bajar a elegir revista el día que salían, estudiando bien todas las portadas, los contenidos, y claro, las chorradicas que dan -que no regalan- con cada una de ellas. Ahora no tengo mucho tiempo para revistas (antes las leía una y otra vez hasta casi aprendérmelas), y tampoco vivo cerca de un Vips, pero debajo de mi casa hay un kiosco de los de toda la vida, y no puedo evitar mirar el género mientras el Chino compra el periódico y le da palique a la kiosquera (eso me da tiempo extra para detectar las portadas interesantes) y, de vez en cuando, comprar una revista que me dura dos o tres meses.



Las revistas son caras, pero el verdadero lujo es tener tiempo para leerlas y disfrutarlas. Abrirlas, empezar a pasar páginas (he contado hasta 46 páginas seguidas sólo de publicidad en Vogue), tomar té, cocacolas, avellanas... lo que sea, y ver eso que este mes es tan importante: el restaurante que se lleva y al que no me dejarían ni entrar, los vestidazos de las galas de alfombra roja en los que yo nunca podré entrar, los exóticos viajes que me voy a perder... Parece masoquista, pero me gusta.

Y ver fotos chulas de comida... ¡¡eso sí que me flipa!! yo, en otra vida, me pido ser estilista de comida (profesión kuki total). Bueno, o kiosquera, aunque me temo que acabaría arruinando mi propio negocio...

¡Buen día!



martes, 14 de octubre de 2014

el bigote y el desasosiego

No tiene que ver con depilarse el bigote, aunque lo parezca.


Hace unas semanas leí el libro titulado "El bigote", de Carrere (leí de él De vidas ajenas y Limonov) más por lo mucho que me gusta este escritor que por el tema del libro.



Se presenta en la contraportada como una nueva "Metamorfosis de Kafka", pero a mí me pareció más desasosegante, quizá porque en los títulos clásicos, cuando te pones a leer ya sabes mucho de la trama, de las interpretaciones, de todo lo que los rodea, y queda espacio poco para tu propia impresión (es difícil criticar algo que todo el mundo ensalza; para bien o para mal, llegas tarde).


Bueno, pues este libro de Carrere se lee muy rápido porque es cortito, y es anterior a sus obras más conocidas aunque en España se haya publicado ahora. Cuando empecé a leerlo me pareció más un ejercicio de academia de escritura que una novela, (la escena del afeitado se me hizo eterna) pero después todo empieza a tomar forma y la manera en que está escrito ya encaja, mientras que la trama -no es una trama como tal...- se desencaja para hacerte dudar de todo.


Desasosegante. Te hace dudar del concepto de cordura y de locura...

domingo, 12 de octubre de 2014

me arrepiento...

... de cortarme el pelo sin una idea de lo que quiero y en la primera peluquería que pillo, cuando me entra la neura de que no puedo seguir dejándome crecer el pelo



... de tener galletas en el cajón de mi mesa de trabajo, engañándome por pensar que sólo las voy a comer en casos de necesidad


...de dejar que me cuenten el rollo los de las ONG´s que se ponen en la puerta del metro (¡no me gustan que me hagan sentir culpable!)


...de mi elección cuando salgo a comer fuera. ¡El de al lado siempre parece que acierta!


...de depilarme las cejas. Me dejo llevar con las pinzas y el resultado es fatal.


...de no haber hecho el Erasmus


...en general, de no haber hecho más vida en la universidad porque no tenía un duro, y ahora que tengo dinero no tengo tiempo!


... de haber visto Pink Flamingos. Esa película se me quedó grabada... para mal



lunes, 22 de septiembre de 2014

el dilema i-phone

Le doy muchas vueltas a los asuntos más frívolos.

Tengo desde hace años un persistente runrun con el móvil de la manzanita. Pasan los años, los modelos, hasta el fundador de apple pasa y yo sigo dándole vueltas al asunto de si lanzarme o no al iphone. Mira tu que tontería, con la de cosas que tengo que hacer, y la de cosas que se pueden hacer con el dinero que cuesta el aparato... esto me lo dice mi yo ahorrador, pero mi yo gastoso sigue suspirando por el móvil, como si mi vida fuera a cambiar (a mejor, se entiende) por tener el último modelo.

Esto va por épocas y ahora estoy pasando una de mucho pensar en esto, yo me digo a mi misma que si le hago todas las fotos a mi niño con el móvil, mejor que sean fotos buenas ¿no? (sí, soy ruin y utilizo a mi hijo para estas mundanas historias). Y mejores fotos que el iphone no las hace ningún móvil, por mucho que te digan que sí, que hay otras marcas con buenas cámaras... 

Ahora mismo gasto un smartphone de lo más sosón, que me regaló la compañía de teléfono hace dos años y medio (dos años en edad tecnológica equivale a 50 en edad humana, por lo menos) que ya entonces estaba algo obsoleto, pues ya habían sacado la nueva versión y tenían que dar salida al stock. Pero con todas sus carencias sigue funcionando, y claro, cambiar de móvil se convierte en capricho, no en necesidad. 

Supongo que es una cuestión generacional, todos los chavales gastan mejores móviles que yo, que tengo un buen trabajo, y me pregunto de dónde los sacan. Es posible que a nosotros nos cueste más soltar la pasta, sobre todo si piensas en lo mal que lo vas a pasar si le ocurre algo al dichoso aparato.

De todo esto se extraen dos conclusiones:

1.Quiero un iphone -con todos sus complementos, como Barbie- y nunca me decido.
2. No tenía ninguna entrada preparada para hoy...

¡Buena tarde!

miércoles, 17 de septiembre de 2014

novedades de armario

Primer parón en mi propósito de actualizar el blog a diario (laborables). Aunque quede feo, voy a echarle la culpa a esos regordetes y simpáticos bebés, compañeros de guardería de mi criatura, que te llenan de babas y de virus. En tal sólo dos horas de guardería -horario especial de adaptación -hemos caído malos en casa una vez más, estamos batiendo récords. Creo que este año se me va a hacer largo...

Bueno, a lo que vamos -y de lo que va el post: primeras compras de otoño.

Lo que pasa con estas cosas es que te da la vena de las compras de nueva temporada cuando hay 37º en la calle y nunca ves el momento de estrenarlo, pero de un día para otro cambia el tiempo y hala, a ponerse ropa abrigada.

Por eso estos días puedes distinguir a los impacientes de los pasotas: a la misma hora van los primeros con abrigo y los otros en mangas de tirantes.

Yo este año he adquirido para mi petado armario unas bailarinas negras (¡no tenía ni un par de este color!) y una de las famosas bufandas-mantas de zara, que el año pasado me quedé con las ganas.


Pero no las he estrenado aún... es que soy impaciente pero pasota, no puedo remediarlo.

¡Buen día!

miércoles, 10 de septiembre de 2014

otra ronda de tés

Que ya sé que soy muy pesada con esto de los tés, pero es que este verano nos hemos entregado en cuerpo y alma al té frío y estoy decidida a hacer proselitismo.... Son mejores que los refrescos, y encima hemos descubierto los sabores de cócteles famosos: sangría (muy conseguido), mojito, gin tonic, piña colada y champaña. Evidentemente no es lo mismo que el cóctel original, pero es un digno sustituto cuando no puedes tomar alcohol o simplemente no te apetece.



Esta caja de tés es de Tea Shop. ¡Buen día!

martes, 9 de septiembre de 2014

imprimir las fotos del móvil

Aunque mi cumpleaños fue en julio (ha pasado tiempo y ya me he hecho a mi "nueva" edad), no enseñé el regalo que me hizo el Chino: una impresora para sacar en papel las fotos del móvil.

Yo tengo una cámara de fotos buena (también regalo del Chino, hace algunos cumpleaños...), pero hago más uso de la cámara del móvil, sobre todo para inmortalizar a Teo. El problema es que luego me da pereza trasladar las fotos al ordenador, grabarlas en el pen drive y llevarlas a la tienda de fotografía para que las revelen, así que el álbum del primer año de Teo estaba vacío, y el móvil, lleno de fotos.

Este invento viene bien para imprimir unas cuantas fotos, en una calidad más que aceptable y además con un formato chulo -tipo polaroid-.



Es de la marca Fuji y funciona sin cables, descargando una app gratuita en el móvil. Se pueden usar algunos filtros y retoques como en Instagra, e incluso añadir mensajes, fechas, etc.

La pega, como con todas las impresoras, es que los cartuchos/carretes son carillos, pero bueno, el caso es tener las mejores fotos impresas y que no se pierdan con el móvil.

¡Buen día!
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