jueves, 4 de febrero de 2016

Opinión: un mes con el fitbit Charge HR

Hace ya un mes que llevo el fitbit, una de esas pulseras de monitorización actividad que te ayudan a ponerte en forma porque cuentan los pasos, las escaleras que has subido, las calorías quemadas y miden la distancia recorrida y las pulsaciones.

Fue un re-regalo de reyes, y es que el Chino ya me había regalado una en mayo, pero después de una semana llevándola la perdí y nunca volvió a aparecer (hasta el 6 de enero todavía había tenido la esperanza de encontrarla por algún sitio de casa, la que tenga niños pequeños cerca ya habrá sufrido estas misteriosas desapariciones y reencuentros en sitios insospechados).

El caso es que después de un mes, ya estoy en condiciones de hacer una crónica de cómo me va, y de apuntar las cosas buenas y las malas.

El modelo es el fitbit ChargeHR, el de la foto:



Este es el resumen general:
Es muy fácil de usar, en la pantalla puedes ver la hora, los pasos caminados, las pulsaciones, la distancia recorrida, las calorías quemadas y las escaleras subidas, pulsando el botón que hay a la izquierda. Todos estos datos no aparecen a la vez, tienes que ir apretando el botón para verlo. También monitoriza el sueño, pero yo no duermo con ella porque me resulta muy incómoda, así que no uso este registro.

Mediante una app en el móvil o con la web de fitbit y el cable USB puedes ir registrando todos estos datos en tu ficha. La aplicación incluye un panel general donde ver todos los parámetros registrados por días, y en cada parámetro los gráficos de la semana. Además puedes ponerte objetivos, iniciar un plan alimentario y hasta registrar el agua que bebes a diario, con lo que tú mismo decides el uso que quieres darle a la pulsera.



Conectando la pulsera al bluetooth del móvil te avisa de las llamadas entrantes, pero nada más.

Bueno, hasta aquí el resumen general; y ahora mi opinión:

-Los contras
- Puedes registrar actividades físicas específicas que no sean caminar (como correr, aerobic, bicicleta o similares) pero a mí no me es muy útil porque hago pilates (que para el fitbit es como no hacer nada) y voy a la piscina, y como NO se puede mojar (mucho menos sumergir), no es posible registrar mis esfuerzos en este medio; así que son dos ejercicios que no me contabiliza.
-Tienes que tener el bluetooth encendido todo el tiempo para que la app sincronice con la pulsera, y eso gasta mucha batería (suele durar unos 4 días). Algunos días me he dado caminatas muy largas, de más de 18.000 pasos según la pulsera, que no aparecen luego en el registro de la app; y eso hiere mi orgullo :(

-No sé hasta qué punto el sistema es preciso, así que hay que contar con un margen de error.

-Si haces el plan de comidas, tienes que registrar todo lo que comes en el día; La app tiene una buena base de datos de marcas y productos de supermercado, pero intentar meter recetas propias es muy complicado, así que yo no estoy usando esta función.

Y las cosas buenas:

- personalmente, me viene muy bien el aviso de llamadas: la pulsera vibra y en la pantalla aparece el nombre o el número del teléfono que llama, si no lo tienes registrado. Como siempre tengo el móvil en silencio, perdía muchas llamadas. A diferencia de otros dispositivos más complejos, como los de samsung o apple, no recibes ninguna otra notificación y eso me gusta: sólo me interesan las llamadas.

-La pantalla no es táctil, pero para mí es mejor; en verano probé un wereable táctil de Polar y lo devolví porque no me hacía con él, prefiero el botón a tener que tocar la pantalla (que no siempre respondía). Además me parece más resistente.

-La app es fácil de usar. Aunque la recordaba mucho mejor con el primer fit bit (en comparación con la de polar, que ya he dicho que probé en verano), ahora me parece que los datos de pulsera no se registran bien, aunque puede ser cuestión de los ajustes.
-El tamaño es muy apropiado, más sería un armatoste.

Y esta es mi experiencia. Lo bueno de este mes es que definitivamente me he obligado a caminar más, tener un objetivo diario ha sido muy positivo, aunque lo uso básicamente como podómetro y no le estoy sacando todo el rendimiento que tiene el aparato, es todo lo que necesito por ahora y espero que me dure mucho tiempo :)

¿Usáis este tipo de pulseras? ¿os animáis?

miércoles, 27 de enero de 2016

cuando las patatas fritas merecen la pena...

Hace más de once años cayó en mis manos el libro de la Dieta de la Zona, de Barry Sears, del que he hablado en este blog en más de una ocasión.

No exagero si digo que ese libro cambió mi vida en muchos aspectos, porque aprendí a comer y me enseñó bastantes cosas de la industria de la alimentación. Hasta ese día, por ejemplo, yo había estado cenando cereales special K muchísimas veces convencida de que era una cena ligera, apta para perder peso (estaba en plena oposición y había ganado unos cuantos kilos) y muy sana.

En un año con la dieta de la zona gané mucho en salud y perdí mucho peso, también. Me encontraba mejor que nunca, en concentración y en bienestar físico. Ese mismo año aprobé la oposición y empezó el curso selectivo, que básicamente consiste en volver al instituto pero con dinero en el bolsillo... claro, la dieta dejó de ser estricta, pero siempre he mantenido los fundamentos y las cosas que merecen la pena y las que no a la hora de comer. En esto siempre pongo el ejemplo de las patatas fritas: no me merece la pena comer patatas chungas de las que te ponen con una caña, o las de mcDonald´s; al final me siento culpable, y ni siquiera las he disfrutado. Pero sí hay unas patatas que merecen (y mucho) la pena: las que nos ponen en un restaurante al que vamos en familia una vez al año, están taaaaan ricas y tan bien hechas, que me las como encantada. Merece la pena, sin duda, pasarse así.

Y me pasa con unas cuantas cosas, que para mí no cuentan como malas porque cuando algo se disfruta mucho, te sienta bien, no importa lo que engorde o deje de engordar. Como dice @amaya_fitness no es pecar, es vivir.

En enero me he dado mis homenajes particulares...


El roscón de mi madre tiene que estar siempre en primer lugar. Este año no he comido otro y ni falta que me hace, este es insuperable y además ahora que lo comparto con el Chino, con mi hijo y mi sobrina, me sabe mucho mejor :)


El bocadillo de sardinas con tomate natural, mi preferido desde que era pequeña. Podría comer las sardinillas sin pan pero no sería lo mismo, tiene que ser bocadillo en pan-pan.

¿Algún homenaje para compartir?


viernes, 22 de enero de 2016

potingues de invierno

No sé las demás, pero yo tengo que adaptar los potingues según estaciones, o mejor dicho, frío o calor, porque los cambios de temperatura se notan bastante.

Ahora, por ejemplo, tengo rojeces en la cara por el frío, así que hace cosa de un mes empecé a utilizar la BB cream de clinique, que cubre mucho sin llegar a ser maquillaje, unifica el color y además tiene factor de protección 30 (imposible salir a la calle sin protección y que no me salgan manchas, así estamos).

Una de las desventajas de esta crema, para mí, es que tiene pocos tonos; de hecho el que estoy usando es un poco más claro que el mío. Después de comprarla me enteré de que NARS tiene una BB cream similar, con el mismo SPF, y muchos más tonos para elegir.


Para limpiar la cara ahora estoy usando una limpiadora Ibuki de Sisheido, que es un pelín cara pero merece la pena: te deja la sensación de limpieza de un gel sin resecar. Yo me voy haciendo mayor y por tanto me voy resecando, pero no me gustan nada las cremas limpiadoras, prefiero el jabón y el agua, así que este producto me viene muy bien...


en temas de jabones lo tengo claro: los de Miss Marple, cambiando los olores según las estaciones :)
Ahora mismo estamos con el de higo y aloe vera


Hasta cambio de colonia: mientras hizo calor, usé una de Clean, que son muy fresqueras; y ahora que me apetecía algo más cálido he vuelto a see by chloé, que aunque es ligera tiene un punto más invernal.

¡y eso es todo!

¡Buen día!

martes, 19 de enero de 2016

diosas de los malos presagios

Ayer fue el famoso blue monday, el peor día del año según alguien que tenía tiempo para perderlo así. Se te junta la cuesta de enero con los michelines navideños, todavía tienes la casa llena de turrón del blando -ahora ya duro-, el día de paga queda lejos y empiezas a verle las orejas al lobo: ¿dónde te has dejado los propósitos del 1 de enero? ¿a quién le apetece un polvorón pasadas las navidades?

Obviando todo lo obvio de este mes, para mí este lunes ha sido igual que todos los lunes desde noviembre: días de cabreo en el trabajo. No debiera afectarme, pero no consigo tomarme a guasa a las diosas (porque son todas mujeres) de los malos presagios que cada lunes me reservan un "qué gorda te estás poniendo", "vaya tripa que tienes", o "de dos embarazos ya no te recuperas", todo ello aderezado con sus miradas más aviesas. Eso sí que es transparencia...

No me lo tomo como algo personal: no soy yo, son ellas. Quiero decir, que a pesar de mi tripón, con las embarazadas hay barra libre de comentarios (las que tenéis hijos ya lo sabéis). Pero con las gorduras (propias) no tengo sentido del humor, así que he decidido venir con tapones en los oídos, porque me queda muuuucho embarazo... ¡todavía voy por el 5º mes!


A ver si antes de que termine enero soy capaz de escribir un post con todo lo bueno de este mes, como ejercicio de positivismo :)

¡Buen martes!

domingo, 17 de enero de 2016

galletas sanas (para hacer un domingo...)

No seré yo quien haga proselitismo de pasar el domingo en casa cocinando, pero si hay ganas y hay tiempo, es una manera como otra cualquiera de pasar la tarde, lejos de centros comerciales y otros centros de pecado; Además la recompensa es mucho mejor: ¡snack sano para la semana!

El otro día hicimos en casa unas galletas muy sencillas y fáciles, con cuatro ingredientes (literal), y más sanas imposible: sólo llevan copos de avena (200 gramos), plátanos machacados (dos), nueces troceadas, pasas y dos cucharadas de sirope de arce.

La receta es una mezcla de dos distintas: una de Deliciously Ella y del libro de Isasaweis. Hicimos los cambios según gustos y los ingredientes que teníamos en casa y el resultado es buenísimo.


En mi caso, lo malo, es que con la excusa de que son sanas y caseras, me las como sin medida, y claro, lo sano lo pierdo con la cantidad... aunque también me pasa con las del supermercado... se puede decir que mi problema es con las galletas, en general :/


¡Buen domingo!

martes, 12 de enero de 2016

mis compras de rebajas (por ahora...)

Este año no tenía ninguna necesidad de comprar ropa; con el embarazo ya más que evidente, lo de la ropa se convierte en una simple rotación de lo que ya tenía del primero, lo que me han prestado y lo que me cabe (o he dado de sí).

Pero he cometido algún exceso en las rebajas de este año, lo confieso. Una tarde de enero me pasé por Comptoir des Cotonniers, tienda que me gusta bastante y más en rebajas (la mayoría de las prendas empiezan directamente con el 40 y 50%), y llevada por el entusiasmo de entrar en un vestido normal, bueno, bonito y barato...


...me llevé, además, una cazadora de cuero -para cuando vuelva a mi ser- que ha sido siempre la eterna prenda de la lista que nunca me animaba a comprar, por el desembolso que supone


Y así, con mis rebajadísimas prendas me fui contenta a casa. Pero no es lo único en lo que he picado. Desde hace tiempo que tengo en la cabeza el runrun de unos botines que pueda llevar con pantalones, vestidos o faldas y que no sean negros (como mis dos pares de botas), y en Hakei encontré justo los que buscaba:


Estos, desde luego, no son precisamente una ganga, pero es que en esta tienda nunca he encontrado grandes rebajas, y con un descuento de 20 euros me conformé. Además los zapatos sí que los voy a poder llevar todo el embarazo y más allá, ¡y con pocos argumentos más me convencí del todo para llevármelas a casa!

Pues estas son mis (felices) compras de rebajas, aunque también es cierto que todo lo adquirí cuando me quedaba buena parte de la extra de Navidad, a finales de enero la percepción de las rebajas cambia mucho...

Y también os digo: al final soy asidua a unas cuantas tiendas, en algunas sólo compro en rebajas (como en Comptoir) y en otras no espero nunca a que rebajen una prenda si me gusta, como en H&M.

¿Qué tal vuestras rebajas? ¿ha caíado algo ya o esperáis a las segundas y el remate?

lunes, 11 de enero de 2016

cinco (¿prescindibles?) inventos de la humanidad

Hace unas cuantas semanas compré en sephora los famosos coleteros parecen cables de teléfono, como este que se ve en la foto:


Se lo había visto a mucha gente como pulsera y no entendía de qué iba a la moda, así que le pregunté a una portadora, a la sazón compañera de trabajo, que me explicó que son gomas para el pelo que no dejan marca en la melena, y que los tienes en versión original (sephora, 3 unidades por 5 euros) o en versión más barata -pero fácilmente estirable- en Primark. Yo opté por la primera porque tengo tics de pija y también porque los quería para regalar a las mujeres de la familia, todas ellas de pelo largo y coleta fácil.

Pues llevo muchos días con el coletero y lo único que noto es que parece que me he enrollado el cable del teléfono en el pelo, ni más ni menos. Mis tradicionales gomas dejan marca en la cabellera pero también sujetan más, así que hoy, sin ir más lejos, ya he regresado a ellas. 

Y es que hay muchos inventos (más bien modelos de utilidad, si echo mano de lo que recuerdo de derecho mercantil) que surgen de repente, se reproducen como esporas y mueren irremediablemente porque no, no sustituyen al original. He aquí cuatro ejemplos que he elegido, para que me salgan cinco junto con estas gomas, como el título del post, aunque hay muchos más:

  • La buttlerfly pillow: nos acribillaron durante meses en los anuncios de la TV (hablo de hace mucho, cuando había seis o siete canales nada más) con la almohada anatómica que protegía las cervicales. Venderían muchas, pero ya nadie la usa. ¿Nadie? un momento, en casa de los padres del Chino la tienen, y no por casualidad la han puesto en su antigua cama, la que no usa desde hace más de una década...
  • el power plate: la plataforma vibratoria prometía que en cinco minutos de meneo tendrías los mismos resultados que en una hora de ejercicio. Reconozco que sí la probé, y si volví al ejercicio de toda la vida no fue por amortizar las zapatillas de nike. Podría ser peor, hubo algunos que la compraron... Los gimnasios que usan ahora electrodos llevan el mismo camino, por cierto.
  • el colchón para invitados que se inflaba en diez minutos y servía como improvisada cama para invitados: ¡sería para que no volvieran! Y eso de que se plegaba y no ocupaba... ¿quién puede volver a meter en una pequeña caja algo así?
  • el peine de iones, ¿os suena? pues yo me lo compré porque prometían acabar con la electricidad estática en el pelo, que a mí me pasa mucho y lo llevo fatal. No cumplía lo que prometía, aunque al menos tiene sus cedras y me sirve para cepillarme. Y al final el problema de la electricidad se resuelve simplemente con poner un poco de acondicionador en las puntas cuando lo lavas...
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