lunes, 12 de diciembre de 2016

probando, probando: tres champús sólidos

Este verano me he pasado al champú sólido, que para mí era un gran desconocido.

Por ahora he probado tres, y la experiencia ha sido muy buena, así que es posible que ya no vuelva al tradicional. Empecé con un champú suave que compré en Olivia Soaps, y cuando ya casi se me había terminado, fui a Lush y compré dos: uno para casa y otro para llevarme a la piscina; 


los dos redondos son de Lush, y la cajita para transportarlos también. El azul es "seanik", es el que me recomendaron para darle cuerpo y volumen porque cuando lo compré tenía el pelo bastante chupado, y es lo que necesitaba. Deja el pelo, efectivamente, con volumen y suelto, pero también un poco bufado, así que luego me tengo que poner acondicionador en las puntas para evitar el efecto "he metido los dedos en el enchufe". 

El blanco es el "Honey, I washed my hair" de Lush; es el que utilizo para la piscina (y por eso me compré también una caja para llevarlo). Pregunté en la tienda por algún jabón que dejara el pelo suave e hidratado, para contrarrestar los efectos del cloro, y me recomendaron éste. Me deja el pelo muy bien, nada encrespado y además no necesito ponerme después acondicionador ni crema. Y huele muy bien, un poco a miel.

El jabón que parece una rosquilla es de la marca "secrets de provence", para cabellos normales. Lo compré en la web de Olivia Soaps, deja el pelo muy limpio y huele muy bien. Como en el azul de Lush, luego tengo que ponerme algún producto en las puntas para que no se me quede muy encrespado.

Los tres champús sólidos que he probado tienen en común que cunden bastante; quizá algo más los de Lush, porque enseguida hacen la espuma necesaria para lavarse el pelo. El de secrets de provence parece más natural, eso sí, y el olor es más suave, aunque en ninguno de los tres perdura mucho (para mí es mejor). El pelo me dura más tiempo limpio con cualquiera de estos champús que con el tradicional que había estado usando, así que por ahora me quedo con los sólidos.

¿Habéis probado este formato?

¡Buen día!


viernes, 9 de diciembre de 2016

cinco (sencillas) ideas para regalar esta navidad

¡Hola!

Aunque desde que nació Juan he reducido mucho el consumo, en navidad hago una excepción y compro para regalar. Me gustaría contaros que he hecho los regalos con mis propias manos, pero eso no ha pasado ni va a pasar... bueno, me da la risa sólo de pensar en ponerme a hacer cualquier manualidad (no sólo ahora, es que no se me da nada bien).

Sin embargo, le dedico tiempo a pensar en las mejores opciones de regalo y aunque este año estoy un poco seca en cuanto a propuestas originales, hay cosas que no fallan:

1. Tarjeta de cine

Ya no nos acordamos, pero en verano hizo mucho calor y uno de los días que me refugié con mi bebé bracero en el aire acondicionado de El Corte Inglés escuché por megafonía que tenían, para regalo, una tarjeta con 6 (unos 40€) o 12 entradasde cine (unos 70€). Sirve para casi todos los cines, se compra en cualquier caja de estos almacenes, se activa con la opción que hayas elegido y sirve durante 1 año. Este año será el regalo para mi cuñada y su novio (no tienen hijos, por supuesto).

2.  Vino

Es lo que llevo siempre a casa de mis suegros... yo no tengo ni idea de vino, así que hago una media con el precio más bajo y el más alto y compro una botella de ese rango.
Si el regalado es más joven, una botella de Lolea de sangría mola mucho. De pijadas para hacerse gin tonic, paso (es un regalo candidato a acabar en la bolsa de basura tras un #konmarie)

3. Mazapán de Santo Tomé.

El año pasado lo enseñé en IG; fue la primera vez que compraba y el regalo triunfó. En general prefiero regalar detalles como estos si no voy sobre seguro, porque gustan más y no acaban en un cajón (en este caso, acaban en las cartucheras/barriga de alguien). Cuando vivía mi abuelo, gran fans del turrón de Jijona, me iba a Casa Mira, pero ahora que no está y nadie sigue su favoritismo por este turrón, opto por productos de Santo Tomé. Se pueden comprar por internet, a partir de 50€.

4. Una suscripción a Netflix

Mi cuñada cultureta nos regaló al Chino y a mi (somos buenos para recibir regalos conjuntos porque cumplimos años la misma semana) una suscripción válida por un mes... aunque aún no la hemos usado... ¡¡pero no por falta de ganas!! es que el bebé bracero también ejerce para dormir, así que ya no vemos la tele... una pena, ahora que hay tan buenas series.

5. De segunda mano

Para darle una nueva vida a un objeto que su propietario ya no utilice. Seguro que conocéis wallapop, está lleno de tesoros... yo he vendido un pulsómetro que ya no necesitaba, y tengo otras cosas que (aviso: publicidad) están muy bien: una funda de iPhone6 sin estrenar (y en su caja), un bolso satchel de uterqüe de piel, un rodillo para bicicleta... Por si queréis echar un vistazo, buscando "uterqüe" me encontráis Y soy muy maja y muy seria (a ver si le doy un empujón a wallapop estas navidades, que tengo que comprar los reyes...)

Pues hasta aquí mi selección. Por mi parte, siempre he preferido NADA a unos calcetines o unas bragas rojas en una bola de navidad.

¡Buen día!

miércoles, 7 de diciembre de 2016

resumen 2016: libros

Me parece increíble pero este año he podido leer mucho más de lo que hubiera pensado. No han sido muchos, libros pero como me parece casi una heroicidad, teniendo en cuenta mi situación familiar y, sobre todo, la intendencia para dormir a mis criaturas, creo justo dejar constancia del hecho en el blog.

Esta primera entrada es para los libros de novela. Aquí va la lista de los que he leído durante 2016:

1. Manual para mujeres de la limpieza, de Lucia Berlin; Oona y Salinger, de Frederic Beigbeder; Tantos días felices, de Laurie Colwin


Mala letra y Cicatriz, de Sara Mesa; Diarios de La Revolución de 1917, de Marina Tsvietáieva; Mi maravillosa librería, de Petra Hartlieb


Un año en los bosques, de Sue Hubbel; Tú no eres como otras madres, de Angelika Schrobsdorff; Harry Potter and the cursed child, de J.K. Rowling; Voces de Chernóbil, de Svetlana Aleksiévich; y Noches sin Dormir, de Elvira Lindo.


De todos ellos he hablado ya en el blog, y me doy cuenta que salvo el libro de Beigbeder, sólo he leído a escritoras...

El que más e ha gustado ha sido "un año en los bosques", me ha parecido una lectura muy relajante en esta etapa de vida tan movida. No es el que mejor escrito está, (ése sería el de Lucia Berlin) ni el más impactante (ése sería Cicatriz, sin duda...), pero sí ha sido una lectura balsámica y muy amena.

Y para el año que viene, tengo en mente el libro reeditado de Enrique Meneses sobre Fidel Castro y La Carne, de Rosa Montero. Ya veremos...

¿Alguna sugerencia para 2017?

domingo, 4 de diciembre de 2016

cinco comidas fáciles para llevar en tartera

Hace ya unas semanas que he vuelto al trabajo y he tenido que retomar muchas cosas, entre ellas, la tartera. Cada vez tengo menos tiempo para poder cocinar algo digno, pero las ganas de comer casero y la necesidad de ahorrar me llevan a buscar recetas que me sirvan para comer bueno, bonito y barato en el trabajo.

Estas cinco que dejo aquí las utilizo muy a menudo y son resultonas. Veréis que la carne o el pescado no abundan precisamente, pero es que en tartera sufren mucho y prefiero dejarlos para la cena y fines de semana... Además, aunque no lo ponga entre la lista de ingredientes, a casi todas se les puede añadir un huevo cocido para aumentar las proteínas (así saciará más)

1. Lentejas con pimientos confitados.
100% vegetariano y colorido. Lleva lentejas cocidas, pimiento verde, pimiento del piquillo, maíz y cebolleta, y una vinagreta de mostaza en grano, un poco de AOVE y vinagre (de módena). Es estupenda para un día que tengas la nevera más vacía porque no necesita nada fresco, salvo el pimiento verde y la cebolleta. La receta  original la podéis ver aquí



2. Ensalada templada de judías verdes
Esta ensalada, que vi en un vídeo de B*alamoda (aquí) es muy fácil y se hace muy rápidamente. Te sirve para la cena pero para llevar al trabajo es muy cómoda y muy completa; Los ingredientes son: judías verdes (yo uso las mismas que enseñaba B*alamoda, de conserva de Gutarra), patata cocida, tomates, atún o bonito y un ajo para rehogar y una vinagreta de mostaza antigua, mostaza de dijon, aceite y vinagre.


3. Ensalada templada de habitas con patata y jamón.
Durante una época comimos esta ensalada todas las semanas; es muy fácil y rápida de hacer. Sólo se necesitan habitas (yo uso congeladas), cebolla, jamón serrano en tiras o taquitos, patata (cocida) y aceitunas negras y AOVE (en la foto no sale, pero se trituran las aceitunas negras con el aceite y se mezcla con el resto de ingredientes)



4. Ensalada de cus-cús con calabacín, jamón e higos
Ya hablé de esta receta en el blog, aquí, y es que es muy fácil y muy socorrida. Los ingredientes son los que dan título a la receta, sólo se añade la cebolla y el aceite para rehogar.




5. Burrito de hummus, verduras y aceitunas

Con hummus casero (para esta receta yo lo hago son ajo, para que no sea indigesto), y zanahorias, lechuga, aguacate y aceitunas negras (tipo manzanilla) se puede montar en tortillas de maíz o trigo un par de burritos muy apañados para llevar. Simplemente hay que untar en cada una de las tortillas el hummus, y encima las verduras cortadas y las aceitunas deshuesadas, de manera que al enrollarlo queden centradas.

Aunque es una receta que he usado mucho cuando iba al gimnasio a la hora de comer, no tengo foto (no le saco el lado bueno), pero la he querido poner en este resumen porque queda muy resultona.

Y hasta aquí las comiditas, a ver si esta semana puedo dejar preparadas todas las entradas que tengo en la cabeza...

martes, 29 de noviembre de 2016

madre no hay más que una: ideas de desayuno y merienda

Entre bollos y un pimiento (el hijo de una buena amiga comía pimientos crudos para merendar, lo que siempre me ha alucinado) hay más alimentos que pueden gustar a los niños y que tienen una parte sana (básicamente, y no me engaño, es que los haces tú).

Estas son algunas ideas que yo utilizo con Teo:

1. Bolitas de coco.
La receta la cogí del blog de Deliciously Ella (se puede ver aquí), lleva coco rallado, almendras, mantequilla de anacardos (yo utilicé una que había comprado en iHerb, pero se puede hacer en casa); cacao y aceite de coco. Están muy ricas, y con una bola y dos vasos de leche (mi hijo bebe bastante leche) ya está desayunado -y oyes, si tienes prisa, es un buen snack para llevar-.


2. Gofres de avena
Había dejado de hacer gofres porque utilizaba una receta con claras de huevo y ya no compro; pero en IG encontré esta de la nutricionista @lidiafolgar, que lleva avena, dátiles, huevos, un plátano maduro y canela  y salen muy ricos. Eso sí, con los moldes para horno de lekué, que son los que uso, o te levantas pronto, o los haces en domingo o para merendar, porque el proceso requiere tiempo (en total, unos 20 minutos, que en una mañana de diario no sobran).


3. Tostadas con rodajas de plátano, tahini y cascarillas de cacao

La madre del Chino nos trajo cascarillas de cacao hace muchísimo tiempo y no le dábamos salida, así que cuando vi esta idea de desayuno en la página de I quit sugar, (aquí) lo probé, más que nada por darles uso. El tahini es pasta de sésamo, así que en el sabor se parece mucho a algunas mantequillas de frutos secos. El resultado es bueno, aunque un poco pegajoso para los niños...


Espero que os hayan gustado...

¡Buen día!

viernes, 25 de noviembre de 2016

black friday: no me voy a comprar nada

Casi lo tengo que repetir como un mantra; Ya han pasado cuatro meses desde que dejé de comprarme ropa (incluyo bolsos y demás) y cosméticos. Llevo dos semanas recibiendo correos de publicidad de las ofertas de black friday. He borrado muchos sin abrirlos, pero otras veces la inercia (consumidora) me ha llevado a la página web y a ojear las ofertas... Pero como no necesito nada, nada voy a comprar.

Eso sí, cada vez me cuesta menos y estoy más convencida de que no comprar no es una renuncia, sino una desintoxicación. Y como en cualquier cura de este tipo, cuanto más se avanza, mejor te sientes y desde la distancia, más me doy cuenta de que en parte, comprar era para mí cubrir carencias.

Sin embargo, reconozco que hay dos ámbitos en los que, aunque he reducido mi nivel de consumismo, no lo he eliminado: los libros y la comida. Sigo probando comidas y sigo gastando en libros, aunque también he pedido prestados (libros) y he delegado (en el tema de las comidas).Y no dudo de que en cuanto necesite algo, lo voy a comprar, pero hasta aquí, ha merecido la pena. Tampoco dudo de que voy a cotillear las compras de los demás, porque me gusta y porque no hago proselitismo de esta postura, de hecho, este post es más para reafirmarme que para convencer a nadie.

¡Buen viernes!


miércoles, 23 de noviembre de 2016

madre no hay más que una: operación baby-led weaning

Con mi segunda maternidad han cambiado muchas cosas; Sobre todo, y lo podréis haber oído de cualquier padre/madre que repita, es mucho más relajado: no sales corriendo al pediatra con el primer moco de la criatura, no le das importancia al colecho, no esterilizas todo lo que se cae al suelo, y la alimentación, ya sea con pecho o binerón, no es tan estresante.

En general, creo que con Teo cometimos muchos errores de primerizos, uno de ellos es atender al pie de la letra a todo lo que oyes, ya sea de profesionales sanitarios o de la familia (incluso de esos desconocidos que te abordan por la calle y saben perfectamente por qué está llorando tu hijo), sin atender a lo que nosotros pensábamos o intuíamos que podíamos hacer. Y uno de estos temas es la alimentación.

Al cumplir seis meses, la enfermera de Teo nos dio una fotocopia con calendarios e instrucciones -muy detallado todo- para la introducción de la comida que seguimos a rajatabla. Todo muy estricto y muy regulado, pero entonces el padre de mi criatura y yo no nos planteábamos que pudiera ser de otra forma. Pero resulta que sí (como todo en esta vida), que la manera de introducir la alimentación complementaria puede ser más flexible.

A grandes rasgos, el baby-led weaning (BLW, por sus siglas en inglés), consiste en que los niños aprendan a comer solos, y a su ritmo, alimentos enteros, evitando los purés y las papillas de frutas o cereales. En teoría, los niños que aprenden así comen mejor porque son ellos los que dirigen el proceso, participan activamente y aprecian mejor la textura, el sabor y todo lo que un alimento puede ofrecer, y que se pierde con los purés ofrecidos con cuchara. En internet hay mucha información y lo único que podría hacer es corta pegarla, sin añadir nada nuevo, por lo que remito a algunos enlaces que yo sigo, como la web -en inglés- de Gill Rapley (la "creadora" del método), el blog -en español- de una maternidad diferente, las charlas del pediatra Carlos González o la cuenta de IG @babyledweaningideas.

Para empezar con el BLW tienen que darse tres condiciones: que el bebé se mantenga sentado, que sea capaz de coger cosas con las manos y que muestre interés por la comida. Juan cumplió 6 meses el día 21 de noviembre; y es conveniente empezar a darle otros alimentos además de la leche materna, y cumple estos requisitos. El motivo que nos ha llevado a seguir este método y no el de la fotocopia es, ante todo, la experiencia: la propia y la ajena. Con Teo fuimos muy rígidos, pensando que era lo mejor para él, cuando en realidad, respetando las recomendaciones para la introducción de alimentos muy alergénicos (como el huevo o el pescado) y de seguridad para prevenir atragantamientos, el proceso podría haber sido mucho más relajado para él y para nosotros. Además, la experiencia con el BLW que una buena amiga me iba contando de su hijo nos ha hecho interesarnos por este método e intentarlo con Juan. Y por qué no decirlo, hacer dos comidas distintas con el poco tiempo que tenemos da mucha pereza... con el BLW tienes que hacer unos ajustes -lógicos- en cuanto a los condimentos, pero básicamente el bebé come lo mismo que sus padres.

En fin, estamos empezando a usar este método con Juan, así que iré contando en el blog cómo vamos.

¿Conocéis el BLW?, ¿para bien o para mal?

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